«La memoria no se puede perder nunca»

Memoria

Entrevista a Bruno Palermo

Entrevista a Bruno Palermo, padre de Norberto, que fue desaparecido en 1975. Bruno nos cuenta sobre su lucha, la lucha de las madres, como se unió a la ronda y qué significa para él la memoria.

Bruno es un padre de la plaza. El único hombre-padre que da «la vuelta de los jueves» junto con las madres. Alineado con las Madres Línea Fundadora, Bruno recorre la plaza con la foto de su hijo al cuello. Norberto, su hijo, fue asesinado en 1975 mientras cumplía con el servicio militar en Campo de Mayo, lo asesinaron por «traidor a la patria» le dijeron las autoridades militares mientras Bruno buscaba a su hijo. Nadie sabe bien que significaba o significa ser traidor a la patria, lo cierto es que lo privaron de su libertad, lo torturaron, lo asesinaron y como si esto fuera poco desaparecieron el cuerpo para no dejar rastros de lo ocurrido: «Después comprobamos que lo habían matado porque vimos el cuerpo… A los dos, tres meses yo fui a cerca de Campo de Mayo a la comisaría a ver si ahí tenían el informe del médico forense. Constatamos que estaban todos los datos de mi hijo por si era: había un cadáver que era rubio, que medía tanto, peso tanto, que tenía el pelo… estos sinvergüenzas lo que le han hecho, después, asesinado en Campo de Mayo lo llevan a Avenida Márquez, 15 cuadras de Campo de Mayo en el cuartel, y le queman las manos… para evitar las huellas digitales, las rodillas, un poco el pelo, un poco la cara. Y así lo encontró la comisaría. Nosotros fuimos a la comisaría, en la comisaría nos dijeron sí, que habían encontrado un cadáver en tal lado, y ¿dónde estaba? Acá en el cementerio de San Miguel, en la morgue, le respondieron. Fuimos, este… al cementerio de San Miguel a verlo, estaba en la morgue. (…) Fuimos al cementerio y les dijeron que nos permitieran verlo para cerciorarnos si en realidad era nuestro hijo. Y bueno, coincidimos en que era mi hijo, y entonces dijimos está bien yo vengo mañana a retirar el cuerpo. Y fuimos a los otros días y ya no estaba. Y bueno… y no sé, y ahí empezó la tremenda de empezar a hablar nuevamente con curas, con coroneles, con generales a ver que me digan dónde está para ir a buscarlo», nos cuenta Bruno.

Su lucha

Al principio su lucha fue silenciosa, conocía algunas personas a las que le habían hecho lo mismo, algunos casos de desapariciones. En medio de la búsqueda las respuestas oficiales no eran nada concretas, daban vueltas, contestaban con preguntas, confundían. Buscaban que los padres bajen los brazos, se cansen de encontrar respuestas, de buscar a sus hijos.

Las madres y los padres

Cuando se enteraron de la desaparición de Norberto, Bruno y su mujer se dedicaron a buscarlo, a luchar para que se hiciera justicia. Su mujer hacía la ronda de los jueves con otras madres que estaban en una situación similar. El papel de los padres no es muy conocido, pero lo cierto es que ellos siempre las acompañaron: «las Madres fueron muy valientes, pusieron el pecho siempre en estos casos. Tuvieron más tiempo que nosotros. Vos fijate que falté tres meses al trabajo y después tuve que reintegrarme. En vez ellas, la mayoría si tenían trabajo tal vez lo dejaron, hay algunas que estaban en buena condición económica y se dedicaron exclusivamente a buscar, a tratar de ver qué pasó con los hijos; a reunirse y a dar vueltas. Ellas empezaron primero con la reunión, después nosotros nos acoplamos, que te dije al principio que la policía no nos dejaba, que tuvimos lucha, pero estuvimos siempre con las madres. Yo siempre estuve del lado de mi esposa».

Bruno se sumo a Madres Línea Fundadora hace poco tiempo: «Y yo desde que estoy cerca de las Madres no hará hace mucho, 6 meses, de ir a la casa de las Madres 3 o 4 años. Una hermana, que está en los hermanos, me dijo: vení, vení, acércate, vamos a la casa de las Madres. Ella fue la que me llevó, me dijo: vení, vení Palermo, vamos a conocer la casa; sino yo conocía, si no me invitaban yo no iba. Porque en ese sentido hay un poquito de… ahora mismo soy el único padre entre tantas mujeres (risas) y bueno… que voy hacer, se me presentó así».

Hoy las Madres que dan «la vuelta de los jueves» son cada vez menos, muchas son muy mayores y se les complica venir. Es admirable la lucha que dieron estás mujeres, esas madres y padres que no bajaron los brazos y que cuentan sus historias para que nunca se olviden de lo que realmente paso.

La memoria, en sus vidas, se ha vuelto la protagonista de cada día. Bruno nos va a decir «la memoria es algo especial. Si hablo de la memoria del cariño a mi hijo, desde que me acuesto hasta que me levanto pienso en mi hijo. Y la memoria… ustedes ya mismo me hacen hacer la memoria, de recordarme todo lo que pasó, ustedes son los propietarios de la memoria, aunque parezca mentira, es así. (…) Ustedes me hacen recordar la memoria y todos los actos estos que son para la memoria. La memoria no se puede perder nunca, la memoria en cuanto a las cosas que nos pasó en cuanto al cariño que le tenemos a nuestros hijos e hijas. Esa para mi es la memoria que no se pierde, que se festeja; pero para mí es todos los días la memoria, nuestros hijos… por eso llevo la foto acá, para acordarme siempre. Para no olvidar».

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