La agroindustria dominante y la suba del precio del alimento carne.

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Por Oscar Ruiz de Huidobro. –

Desde 2006 se agudizó la vieja confrontación con el sector agroindustrial dominante que monopólicamente provocó una implosión en plena explosión de la segunda ola de la pandemia. El comportamiento de este sector en la carne marca la barbarie en contra de los intereses populares. Pese a la falta de stock provocado en los rodeos, imponen un alto precio de venta al consumo interno y obtienen excedentes de hacienda y granos para la exportación que da mayor rentabilidad. Dicho de otra forma, para ganar más plata hambrean al pueblo. Aquí analizaremos el tema carne. Concentración. Consecuencias. Ataque al sector autogestionados. Nueva Resolución. Perspectivas.

 

1 – ¿Qué pasa que en plena pandemia sigue subiendo el precio de la carne?

 

La agroindustria dominante desde hace tiempo viene diversificando sus producciones en los campos. Dedicó parte de ellos a la agricultura intensiva, así la ganadería perdió hectáreas, por ende, dilapidó stock en los rodeos. Los corrales de engorde o Feedlot que se crearon para recuperar stock ganadero hoy no son rentables para el consumo interno por la suba de precios de los granos al consumo dentro de nuestro país. Así logran también más granos para el mercado internacional y aumentan los costos de hotelería.

 

Estos precios sí son convenientes y beneficiosos, para engordar hacienda con destino a la exportación de casi 50 mil toneladas a través de la Resolución 481. Norma que con aprietes y lobby fue sancionada en 2012. Cabe destacar que esta Resolución permitió que la exportación de carnes deshuesadas procedentes de los corrales de engorde, tengan como destino final la Comunidad Europea.

 

Dicho de otra forma: a) La cadena de especulación económica financiera de la agroindustria dominante, usa la concentración monopólica y la variable suba de precios como salida para obtener mayor rentabilidad. b) A mayor concentración manejan la formación y suba de precios achicando la oferta en el mercado de consumo interno para conseguir mayor saldo exportador y más dividendos del exterior. Debe quedar claro, que la suba de costos reales por la coyuntura económica mundial y regional por la pandemia, no son los factores que forman o suben los actuales precios para achicar mercado interno y generar saldos exportables. Esa es parte de la bárbara conducta del capitalismo para someter a los de abajo.

 

Traduzcamos esto a la industria cárnica. La política monopólica del poder hegemónico y la agroindustria dominante de ayer y hoy, diversificaron la producción en los campos. Con la agricultura intensiva achicaron el stock ganadero a propósito. Se buscó matar la oferta para achicar la demanda del mercado interno. Esta es la razón que más impacta en los precios de toda la cadena cárnica. Contra esto no hay posibilidad de triunfo por la avenida del medio y menos aun negociando solo con ellos.

En definitiva, tampoco la desmedida suba del precio del alimento carne busca que estos costos sean absorbidos por los bolsillos flacos del pueblo únicamente. Ellos buscan que el pueblo no compre carne vacuna. Así sacan mayor rentabilidad de la carne que venden afuera.

 

2 – Haciendo un poco de historia: Puja Néstor Kirchner con la agroindustria.

 

Toda implosión se produce en el primer trimestre del 2006: 1) Mayor disposición de tierras para la agricultura intensiva. 2) Pérdida de stock ganadero. 3) Mayor demanda del mercado internacional. 4) Fuerte aumento de precio del ganado en pie. 5) Marcado crecimiento en los precios del alimento carne para generar excedente exportador con caída de consumo interno. 6) Mayor volumen de faena con liquidación de vientres y de excedentes de machos ordenadores del mercado cárnico.

 

En ese contexto, la suba de precios de la carne desde el 2002 al 2006 se incrementó en un 68% aumentando canasta familiar y la inflación. Situación que, de hecho, hizo colapsar y debilitar al extremo el consumo de carne en las masas populares. La falta de entrada de hacienda a consignatarios y al Mercado de Hacienda de Liniers, provocó más suba de precio por menor oferta. Contradictoriamente en vez de bajar hubo suba indiscriminada de precios en el alimento carne. Néstor Kirchner tomó una dura medida: Limitó la exportación de res sin hueso por seis meses.

 

También el entonces presidente Kirchner, en un acto en la Casa Rosada, el 13 de marzo de 2006, pidió al pueblo que concrete un boicot a la agroindustria dominante. Solicitó limitar al máximo la compra de carne bovina hasta que ésta baje. Este hecho político inusual desde la Casa Rosada, mostraba un gobierno en disputa a favor del pueblo. Hecho que provocó más fisura en la lucha de clases. En esos días se profundizaron diferencias agudizando las contradicciones entre el sector más concentrado de la agroindustria y el gobierno.

 

En esta puja, Kirchner endurece posiciones. Indica a la Ministra de Economía Felisa Micceli endurecer las negociaciones para alargar el plazo que no permita la venta de carne internacionalmente sino baja en el mercado local. Ante este cuadro de situación el Sub Secretario de Agricultura y Ganadería Javier de Urquiza, dependiente del Ministerio de Economía, realizó mayores gestiones que terminaron sentando al sector agroindustrial dominante en una Mesa de Negociaciones.

 

En esta confrontación se notaba que la clara posición monopólica de los grandes sectores de la agroindustria dominante descargaba su barbarie golpeando a las masas populares. El sector agroindustrial insistía con aplicar mayor concentración. Para ello, planteaban que se debía terminar con el Doble Estándar Sanitario y que todos debían tener Tráfico Federal de carnes. Empezaron a esgrimir posiciones que empezaban a denunciar como “competencia desleal” a las cooperativas de recuperadas. Sí lograban estos planteos cerraban más plantas.

 

Kirchner conociendo el problema de las contradicciones en el sector agroindustrial, se propuso acercar posiciones con los pequeños productores y cambiar el modelo productivo industrial de la industria cárnica. Kirchner planteó no sacar más medias reses y trozarlas en seis partes. Así se garantizaba que el corte delantero y los cortes parrilleros quedaran para el consumo interno a un precio menor y el cuarto trasero con los bifes o corte pistola vaya sin problemas de limitaciones al exterior. Propuesta que alimentó con una mayor retención a los cortes de exportación. El conflicto no se destrabó y terminó explosionando entre los años 2008 y 2011.

 

3 – La agroindustria dominante confronta al todo o nada.

 

El Conflicto agrario de 2008 se trató de una confrontación entre el poder dominante expresado por los productores agropecuarios más concentrados de la agroindustria de la región pampeana en un principio y general después, con el gobierno nacional en disputa. Se usó como instrumento de punta de lanza la Resolución N° 125 del Ministro de Economía impulsada por Martín Losteau. Este intento de parte gubernamental, de aplicar un nuevo esquema de retenciones móviles a las exportaciones de soja, trigo, maíz, girasol y sus subproductos fue la chispa que incendió el “campo” predispuesto a la nueva etapa de guerra sin armas, que iba más allá de ello.

 

Este proceso insurreccional de la agroindustria dominante nunca paró. Fue utilizado por el poder hegemónico para concretar parte de la ofensiva imperial continental. De esta manera, la agroindustria dominante usó las nuevas formas de conflictos sin armas de la Guerra de Cuarta Generación y buscó y consiguió un fuerte consenso de masas y hasta el apoyo del reformismo “morenista” clásico que nunca termina de entender el manejo de las contradicciones.

 

En ese escenario, la Sociedad Rural Argentina, Confederaciones Rurales Argentinas, Coninagro, y hasta la Federaciones Agrarias que saltó del campo popular al campo del enemigo principal, tomaron medidas de paro agropecuario, lock out patronal, bloqueo de rutas y vuelco de alimentos como propaganda para profundizar el desabastecimiento criminal y clasista que iba más allá de la Resolución 125 tomada por el Ministerio de Economía.

 

Estos sectores como vanguardia de la reacción de los sectores de poder dominante y sus expresiones partidarias salieron a dar una bárbara confrontación como parte de la estrategia y ofensiva capitalista. La eliminaron de campos de pastoreo para dedicarlos a la agricultura intensiva, incentivaron la eliminación del stock ganadero y la mayor suba del precio del alimento carne como regulador de mercado, marcaron el nuevo “paradigma que empezarían a formular también en lo industrial.

 

De esa manera, se usó la coyuntura para confrontar y modificar parte de su matriz productiva ganadera clásica con incorporación de agricultura intensiva y la aplicación de un sacrificio de ganado que con liquidación de vientres y sobrantes de machos para regular la producción ganadera marcaba una época diferente.

 

Así, entre los años 2008 y 2011 se liquidó un stock de 10 millones de cabezas que hasta hoy no se recuperaron en la misma producción y regulan sus demandas subiendo el precio del alimento carne y afectando el consumo interno para favorecer oferta a la demanda internacional. Este proceso de monopolización y desestabilización jamás se va a reconocer como parte de una guerra económica que tiene como enemigo principal al pueblo. Tenemos que hacer eje en ello, para comprender mejor los problemas de la coyuntura.

 

4 – Ahora las cámaras: “Un Cambio de Paradigma: Medidas a Implementarse” en 2017

 

En los duros conflictos con el poder y el sector agroindustrial dominante entre el 2006 al 2011, el golpe más duro al gobierno y al pueblo, lo dieron con la liquidación de casi 10 millones de cabeza de ganado del stock en los rodeos. Lo que el terrorismo mediático llama “campo” es el monopolio que así obtuvo el control total de la cadena productiva y financiera en granos y carne y hoy pone los precios de los alimentos a su antojo. Esa es una de las realidades a transformar.

 

En ese escenario, el sector industrial cárnico comienza un nuevo proceso concentrador atacando al sector cooperativo autogestionado que había recuperado las plantas, que ellos mismos habían abandonado por inviables. Si bien desde que nacieron las plantas recuperadas de la industria cárnica alrededor del 2000, el sector patronal jugó en contra de la “autogestión”, porque perdían el “negocio” de los cierres de mataderos y frigoríficos como variable de regulación de la oferta y la demanda. Cuando vieron que no podían detener el proceso de productivo hacía el terreno de la “autogestión” sin patrón, y que perdían cabezas en manos de las plantas recuperadas, decidieron ir por todo.

 

Con el discurso que en las Cooperativas se producía “Fraude Laboral” y evasión impositiva, realizaban sus pools gremiales y políticos, mientras buscaban debilitar con aprietes a los trabajadores de cooperativas y hasta su grupo familiar. La cooptación de los delegados, comisiones internas, sindicatos, federación y confederación del sector tradicional, lograron que los mismos se declararan en contra de los trabajadores autogestionados.

 

El sector patronal y sus aliados trabajaron en el período 2014 a 2017 con diversos aprietes. En el 2015 plantearon un documento reservado y lograron con la Federación de la Carne, Sindicato de la Carne Buenos Aires presentaciones y movilizaciones al INAES y MAGYP para sacar las matrículas de las Cooperativas. En todo ese tiempo la FECACYA trabajo para demostrar que la cooperativa produciendo en autogestión sin patrón con faena propia y en articulación con matarifes con matrículas es una opción y que no existía el “fraude laboral” y que las exenciones impositivas no eran por capricho sino por beneficio de Ley. La inversión propia de las cooperativas

 

La agroindustria dominante planteaba que el nuevo modelo a construir en la industria, se debía “recuperar los montos evadidos en las cooperativas con el servicio de faena a terceros”. En los frigoríficos de ellos se podía hacer faena de terceros pagando un mayor “Recupero”. Por eso plantearon “Un Cambio de Paradigma: Medidas a Implementarse a Partir del 1 de marzo 2017”. La FECACYA aceptaba los cambios en lo que hace al ordenamiento administrativo que ayudaba a controlar la evasión. En ese sentido se trabajó con organismos de control como RUCA y SENASA para que se efectivice la implementación de los DTE que bloquean el acceso a faena hasta que se paga a cuenta de futuros impuestos de IVA e Ingresos Brutos.

 

Pero jamás aceptaba, ni aceptaría, que en los cambios del Régimen de Matriculación el tema de pago de una Garantía en efectivo y menos aún, que las Matrículas de Matarife Abastecedor caducaran y las cooperativas no pudieran obtenerlas. En el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner no pudo imponerse el proyecto patronal. En cambio, en el gobierno macrista si lograron imponer desde la Secretaría de Agroindustria la Resolución 21E/2017 todo lo planteado por las CADIF y CICCRA como punta de lanza del sector agroindustrial dominante. También el gobierno sumó hasta el INAES se quitaron matrículas desconociendo la Ley Cooperativa, el ser cooperativo y el Derecho Constitucional al trabajo.

 

Hasta hoy, solo se logró recuperar todas las matrículas cooperativas en el INAES y algunas “Matrículas de Matarife Abastecedor de carácter provisorias” en el SUCCA – RUCA del MAGYP y hay una Cooperativa de Trabajo Frigocarne que logró con esfuerzo y capital propio poner a punto y en marcha la planta para exportación. Le trabaron la matriculación como Frigocarne pero lograron hasta exportar para terceros. Después de esto le vedaron la Matricula de cooperativa en el INAES por lo que el SUCCA -RUCA le sacaron la Matrícula de Matarife Abastecedor., de hecho, tuvo que cerrar y solo con lucha de calle y documentación tuvieron que reintegrar la Matrícula en el INAES pero no en el RUCA. Todavía no se puede modificar esta política, que sigue a favor del sector agroindustrial dominante.

 

5 – La monopolización regula la producción imponiendo precios.

 

A lo largo de este escrito hemos repetido de diversas formas algunos conceptos sobre la monopolización y la regulación del mercado con la formación de precios. Los registros del RUCA y SENASA indican que en este camino el año 2020 se sacrificaron 14,2 millones de cabezas de ganado bovino. De esa faena el 56% de la misma fue de machos y el 46 de cada cien vacunos faenados fueron hembras. Hecho que agrava la ausencia de stock, ya que, si se exporta una vaca a “terceros países” como China o Rusia, con dos pariciones, de hecho, pierdes la producción de por los menos 8 vacunos más. Esto certifica que la falta de stock de ganado usada para regular la oferta y la demanda es criminal en tiempos de pandemia por la suba de precios que achica el consumo interno generando hambre para favorecer la exportación.

 

En ese contexto en contra de los intereses populares, la suba de la faena vacuna fue de casi 400 mil cabezas. Este hecho incrementó un 3% los 13,82 millones de cabezas faenadas en 2019. Esta suba en el sacrificio de ganado vacuno, a la vez que le sacaba comida al pueblo, logró que se superara la exportación de 831 mil toneladas res sin hueso del año 2019. Esas 24 mil toneladas producidas de más se quitaron de la futura producción y de la mesa de todos y todas las que viven en Argentina. Solo así, se alcanzó una exportación record de 855 mil toneladas en el año 2020 que logró cumplir el objetivo de acumular mayor rentabilidad de la agroindustria dominante.

 

 

6 – Los acuerdos con la agroindustria monopólica y dominante y los que quedan fuera.

 

Los argumentos críticos expuestos en febrero de este año, y más endurecidos aún, en el último párrafo del punto anterior, no hacen nada más que ver cómo se puede salir de este encierro. Cuando la agroindustria dominante impuso sus criterios a través del “Consorcio de Exportadores ABC” con quien se firmó convenio, hoy tenemos que reafirmarlos. En este nuevo acuerdo con este sector monopólico, vemos que la regulación del mercado con la suba del precio del alimento carne, es un condicionante que obliga al gobierno a negociar en inferioridad de condiciones. Este sector subió un 65% el precio del alimento carne en el último año, creciendo inclusive casi un 25% sobre el índice de la inflación interanual de 46,2%.

 

En ese escenario, y de acuerdo a los datos oficiales del MAGYP el Stock ganadero argentino del 2020 tuvo una pérdida de 547.054 cabezas, comparado con el stock 2019 de 55.007.853 cabezas. ¿Por qué si el stock se ha reducido un 1 %, se produjo 100.000 toneladas más de carne respecto al 2019 que se destina a la demanda del mercado internacional? Porque con el precio impuesto en nuestro país se consume menos y ese excedente lo exportan para sacar mayor rentabilidad ajustando el consumo popular. Veamos un ejemplo de ello, desde 2015 la exportación creció un 297%, y el consumo bajó de 61 kilos promedio de consumo per cápita por año en el 2015 a 50,2 kilos anuales en el 2020.

 

Aclaramos más este último ejemplo. La exportación de carne va en alza mientras el consumo cae estrepitosamente. Vamos a los números que nos da el MAGYP.

  • En el año 2015 se exportó 199 mil toneladas de carnes enfriadas sin hueso por un valor declarado de 866 millones de dólares, ese año se consumió 58,6 kilos promedio de carne vacuna per cápita.
  • En el año 2016 se exportó 230 mil toneladas de cortes enfriados sin hueso por un valor de 1.030 millones de dólares. Mientras el consumo interno cayó a 55,8 kilos promedio anual.
  • En el año 2017 se exportó 313 mil toneladas de cortes enfriados sin hueso por un valor de 1.303 millones de dólares. Mientras el consumo interno cayó a 56,9 kilos promedio anual.
  • En el año 2018 se exportó 562 mil toneladas de cortes enfriados sin hueso por un valor de 1.981 millones de dólares. Mientras el consumo interno cayó a 56,2 kilos promedio anual.
  • En el año 2019 se exportó 819 mil toneladas de cortes enfriados sin hueso por un valor de 3.108 millones de dólares. Mientras el consumo interno cayó a 51,3 kilos promedio anual.
  • En el año 2020 se exportó 855 mil toneladas de cortes enfriados sin hueso por un valor de 3.160 millones de dólares. Mientras el consumo interno cayó a 50,2 kilos promedio anual.

Por favor no sigan avanzando en el texto. Relean el párrafo anterior. Piensen. Reflexionen. Esto lo venimos sosteniendo desde hace tiempo y nadie parece tomarlo como una realidad a transformar.

 

“De acuerdo a los datos de vacunación a marzo de 2020 recientemente publicados, sabemos que el stock total perdió casi un 2% de cabezas entre un año a otro. Esto equivale a decir que se perdieron más de 1 millón de cabezas. Se pasó de un total de 53.945.808 vacunos registrados a marzo de 2019 a 52.910.804, a marzo de 2020. Esta pérdida que no se recupera por diversos factores como la sequía o la baja de demanda. De hecho, se regula con el alza indiscriminada de precios del ganado en pie para generar sobrantes de exportación. Esta suba indiscriminada del precio la demanda del consumo popular interno y favorece al sector monopólico de la agroindustria dominante. Esto desde 2006 afectó profundamente tanto a las Empresas Sociales Autogestionadas, como a los mataderos provinciales y municipales dedicados a abastecerlo.

 

Esta “responsabilidad clasista empresaria” a transformar, duele en la realidad concreta. Sin embargo y a pesar de esto, se volvió a firmar un convenio convalidando de hecho, una forma de romper la estabilización en los precios, generar inflación, acumular recursos indebidos destinados al pueblo, y lograr mayor pobreza e indigencia. Sabiendo todo esto, se renovó el acuerdo por once cortes hasta el 31 de diciembre de este año con la agroindustria dominante y con los pequeños frigoríficos y la industria autogestionada sin patrón fuera. Esto evidencia una mayor debilidad gubernamental con respecto a estos sectores.

 

La renovación de los acuerdos con el sector monopólico a través del Consorcio de Exportadores ABC, y sus aliados de la Cámara Argentina de la Industria Frigorífica (CADIF), Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (FIFRA), Unión de la Industria Cárnica Argentina (UNICA), y las cadenas agrupadas en la Asociación de Supermercados Unidos (ASU) pasó de 9 a 11 cortes con el agregado de carnaza y paleta para poner en la olla y se expenderá de lunes a viernes.

 

A la vez, se amplía la cobertura con un sistema itinerante de comercialización de carnes en municipios con camiones refrigerados con aproximadamente 5 mil kilos por vehículo. Se acordó un promedio de entrega de 8 millones de kilos 2 millones más que el anterior. Los precios vigentes para estos cortes serán de paleta $485 el kilo, carne picada $265, espinazo $110, vacío $499, matambre $549, falda $229, tapa de asado $429, asado de tira $359, cuadrada o bola de lomo $515, roast beef $ 419, y carnaza $ 379.

 

En todo este escenario se dejó afuera a los sectores de las cooperativas autogestionadas y sectores consumeros que vienen perdiendo producción en los mataderos provinciales, municipales o rurales. Esta es una amenaza concreta en pérdidas de fuentes de empleo y puestos de trabajo de la supremacía coyuntural del sector agroindustrial dominante de los exportadores sobre el sector de consumo. Situación que se ve agravada por nuevas resoluciones que debilitan al sector de producción autogestionadas y pymes.

 

Esta afirmación no es capricho teórico “extremista” es el reflejo de la realidad que indica que los sectores productivos más golpeados por la doble crisis provocadas por el macrismo y las consecuencias de atraso de la pandemia puede profundizarse si no se cambian políticas económicas que pongan un freno al sector monopólico exportador. Aquí hay que enmarcar los conflictos y contradicciones a transformar con tensiones creativas como poner cupos de exportación.

 

Hoy el sector agroindustrial dominante se aprovecha porque no hay un plan consistente para controlar la monopolización y regulación del mercado de granos y del alimento carne. Nadie cuestiona cómo el sector se maneja a su antojo y avanza con una arrolladora formación y aumento indiscriminado de los precios para regular los sctock de granos y carnes, como variable de regulación del mercado para lograr excedentes exportables.

 

El problema es que no solo no se toma posición contraria al abuso de la fracción dominante de la agroindustria, sino que se negocia y hasta se firma convenios con baja de precios de 11 cortes mientras en el último año aumentaron un precio del 65% el alimento carne. todo se hace preocupante. Por lo menos este pobre escriba, no comprende por qué se habla de “inflación multicausal” y se obvia la aplicación del desarrollo desigual de la economía.

 

 

7 – Referencia a la Resolución Conjunta N° 4/2021 de los MTSS-MDP-MAGYP.

 

Hablando con diferentes actores del sector cooperativo de ex plantas recuperadas – que lenta pero inexorablemente se van constituyendo como Empresas Sociales Autogestionadas – que a pesar que quedaron afuera de los negocios y convenios de abastecimiento de carne firmados por el gobierno, siguen produciendo y aunque pierdan relación de fuerzas en forma concreta, plantean que no se van a entregar jamás como clase obrera en autogestión sin patrón. Desde esa pequeña pujanza que jamás se rinde se hará referencia a la Resolución Conjunta 4/2021 de los MTSS-MDP-MAGYP

 

Esta nueva Resolución otra vez en lo subjetivo desconoce el nuevo actor social que de la nada se mantuvo y creció con escaso apoyo de los gobiernos y con demasiado esfuerzo y creatividad propia hasta consiguió “capital de trabajo” para inversiones propias que lo hicieron crecer como sector. Para mayor satisfacción sobrevivió a la persecución del sector agroindustrial dominante, de los actores sindicales, políticos y organismos de control del gobierno macrista. Sector que hoy produce aproximadamente 52 mil cabezas mensuales o más de 600 mil cabezas anuales. Lo que equivale a decir que el gobierno desconoce el 5% del total de la producción nacional de alimento carne dedicada al consumo interno.

 

El problema es que bajo la violencia del atraso heredado del macrismo y de la pandemia de ahora, y de la voracidad del sector agroalimentario dominante no solamente bajó el consumo de carne, sino que se perdió el 30% del consumo alimentario y de hecho cae la calidad de vida de la población.

 

En esa situación, la nueva Resolución de cuarteo que salió recientemente parece diferenciarse o no tener el mismo criterio que había en el gobierno de Néstor Kirchner del 2006. Si no se logra establecer que es lo que determina la nueva Resolución, que es confusa operativa y técnicamente. Si queda claro que de los tres Ministerios:

  1. a) El MAGYP debe “intervenir en la ejecución de políticas, programas y planes de producción, comercialización, tecnología y calidad en materia de productos primarios provenientes de la agricultura, la ganadería y la pesca, incluida su transformación; y entender en la tipificación, certificación de calidad y normalización para la comercialización de los productos primarios de origen agropecuario, forestal y pesquero, incluida su transformación”
  2. b) El MDP se queda con “la facultad de entender en la normalización y control de calidad de la producción industrial; entender en la normalización, tipificación e identificación de mercaderías y en el régimen de pesas y medidas; y de entender en la formulación de políticas y desarrollos de programas destinados a la promoción y fortalecimiento de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas en el ámbito de su competencia”
  3. c) La Secretaria de la Pequeña y Mediana Empresas y Emprendedores del MDP obtiene “la facultad de promover procesos de transformación productiva, tanto a nivel sectorial como regionales intervenir en el fortalecimiento, reestructuración y reingeniería de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas, fomentando la productividad, la incorporación del conocimiento, la digitalización, el empleo genuino, la agregación de valor, el desarrollo local, la formalización, internacionalización y competitividad; y la de detectar las necesidades financieras, de capacitación y asistencia técnica a los emprendedores, emprendimientos y a las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MiPyMES) y con el objetivo de fomentar, promover y facilitar su acceso al crédito en las mejores condiciones”.
  4. d) MTSS le queda la tarea “de supervisar el accionar de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT)”. En este punto se justifica lo que para el sector de los autogestionados es el Cuarteo de la media res en cuatro cortes de 32 kilos aproximadamente en “que es absolutamente imprescindible cuidar del bienestar físico de los trabajadores del sector cárnico evitando que transporten con su cuerpo medias reses de pesos muy superiores a los adoptados por el del MTSSN y la S.R.T, de acuerdo a los convenios y recomendaciones de la OIT”.
  5. e) Hasta el Poder Ejecutivo Nacional deberá “reglamentar en todo el territorio del país el régimen de habilitación y funcionamiento de los establecimientos donde se faenan animales y se elaboren o depositen productos de origen animal”.
  6. f) También se resuelve que MAGYP “se encuentra trabajando en un plan integral para mejorar la productividad ganadera, diversificar la producción y modernizar los sistemas de comercialización de ganado y carnes”. Este punto si preocupa al sector de Cooperativas de Trabajo que se fueron transformando en Empresas Sociales Autogestionadas (ESA) ya que no queda claro el “plan integral para mejorar la productividad, diversificar la producción y modernizar” se daría solo con el cuarteo o con pedido de despostada o con necesidad de poner más cámaras.

 

De última, con esta medida confusa, en esta coyuntura se puede seguir golpeando al sector autogestionado y a los frigoríficos y mataderos provinciales, municipales o rurales con estos nuevos cambios del sistema productivo, que se considera válidos pero que hoy este sector no está en condiciones de adaptarse a la Resolución sino es con asistencia del Estado.

 

En las últimas horas, el presidente Alberto Fernández manifestó que le “preocupa mucho el aumento de los precios porque es inexplicable”, también manifestó que celebra “que Argentina exporte carne, pero no que los argentinos paguen lo que pagan por la carne”. En este punto el presidente debe corregir la política. Seguir negociando con ellos alienta aún más sus metas y objetivos de mayor acumulación e inclusive de transferencia de recursos indebidas que el gobierno tiene que disponer para las masas afectadas por a las consecuencias de la pandemia.

 

De acuerdo a lo que dijo el presidente Fernández es seguro que se puede entender los planteos que el sector autogestionado viene planteando para evitar por lo menos las condiciones de atraso y las cuestiones evitables como el hambre. En ese camino, este sector viene gestionando a través de la FECACYA con los Ministerios que sacaron la Resolución y al margen de solicitar los medios en subsidios y créditos para adecuarse a las condiciones que impone la Resolución Conjunta 4/2021.

 

También solicita que se discuta una Política Integral de Carne donde participen todos los sectores de la cadena y que se imponga un cupo a la exportación como una medida de protección que sirva para limitar la voracidad de la agroindustria dominante, y controlar la cantidad y precio de lo que se exporta durante un período de tiempo determinado, que puede llegar hasta un año y que no debilite más el mercado interno de consumo.

 

Esta Política Integral de Carne que comprometa un Frente de Acción Conjunta entre todos los sectores involucrados proporcionalmente en la producción y comercialización del alimento carne en el mercado servirá para mejorar el stock ganadero para abastecer tanto al mercado interno como a las exportaciones. Política que de hecho aportará con el alimento carne, en la mejora de vida de la población.

17 de mayo de 2021

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