VERDE, QUE TE QUIEREN GRIS

Por Federico Walhberg y Juliana Giménez*. El pasado 8 de mayo la Legislatura porteña aprobó la instalación de bares en parques y plazas de la Ciudad de Buenos Aires. Una ganga más para las empresas privadas en la ocupación del espacio público. El Estado, primer garante del lucro.

No sólo indigna por haber bares ya instalados en las inmediaciones de la mayor parte de los parques afectados por esta norma, ni por haber pasado por alto desde la constitución de la CABA hasta la ley de comunas. También es incomprensible que la gestión de una “Ciudad Verde” desconozca el bajo nivel de espacios verdes por habitante que posee nuestra metrópoli -1,8 m2/hab, recomendando la OMS de 10 a 15 m2/hab-. Y como si fuera poco, debemos conformarnos con un gobierno que se pasa entregando lo público para que pase a ser el negocio de unos pocos, estableciendo una alianza tan evidente con las empresas que los controles pasan a ser nulos, sin contar con auditoría alguna y teniendo la costumbre de la adjudicación directa a sus amigos Roggio, Caputo, Salvatori e IRSA, entre otros.
Pero así como el oficialismo PRO le garantiza la ganancia a sus cercanos, la realidad es que necesita de un mínimo apoyo en la Legislatura para concretar este tipo de avances, ya que no cuenta con mayoría automática. Ya despunta el pacto PRO-FAUNEN, que parece dar vía libre a aquellos proyectos que el PRO pueda sacar con mayoría simple (31 votos, de los cuales tiene 28 por su bloque). La tarea sucia que el interbloque kirchnerista asumió desde 2012 (con el conocido pacto PRO-K), parece haber dejado lugar a esta nueva alianza que trae entre manos la aplicación de políticas cada vez más expulsivas y privatistas a todos los ámbitos de la Ciudad.
Así, vemos que los bares en los parques pasan a ser parte de un plan mayor, que en cuanto a espacios verdes contempla en sus bases el enrejamiento de los mismos, el emplazamiento de un sistema de control social, plazas y parques panópticos con cámaras, cuartos de vidrio polarizado y agentes por doquier. Esto se suma a la clausura de huertas comunitarias que los vecinos generan por cuenta propia, creándose un importante espacio de participación popular. Además, se desconocen organismos de participación como ser las comunas y mesas de participación definidas por ley (como el caso de la N° 1153 de Parque Avellaneda).
La ciudad pasa a ser cada vez para menos gente, para los que pueden acceder a servicios de tarifa creciente, con un 40% de suba de ABL, más del 25% en alquileres (pautados ya semestralmente y no anual o bianual), aumento descomunal e ilegal del subterráneo, etc. Las políticas de expulsión y encarecimiento de la vida en general se combinan con la ausencia de políticas públicas para paliar la desigualdad y asistir a quienes más lo necesitan. Es desde esta mirada que cobra sentido que los espacios verdes vayan perdiendo su carácter de público para pasar a ser disfrutados de manera limitada, por quien puede acceder a los mismos y a sus servicios. Servicios que, dicho sea de paso, pasan a ser responsabilidad de los privados, desligándose el gobierno de Mauricio Macri de la creación y mantenimiento de baños, bebederos, estaciones saludables y bibliotecas, aunque por año su Ministerio de Ambiente y Espacio Público cuente con una billetera con $ 8.000 millones adentro.
La Red Interparques y plazas se ha puesto al hombro la pelea contra la aprobación de una nueva ley que cercena el acceso a los espacios verdes públicos, a través de la Campaña “Parques sin bares”. Sabiendo de antemano que la corrupción e intercambio de favores de los de arriba hacen dificil torcer la resolución de ciertos avances neoliberales. Por eso se decidió el trabajo en los parques y la consulta a los vecinos (si, esa que desde el PRO prefiere no hacerse).
Además, sus integrantes debimos resistir los embates que fueron encargados por los bloques que acordaron la entrega de nuestros parques, de la mano de barras de Boca y Chicago. A pesar de que la ley fue aprobada, desde la Red se presentará un amparo para frenar la instalación de estos bares, al mismo tiempo que se plantea la defensa de los espacios verdes, no sólo desde las ideas, sino también poniéndole el cuerpo, impidiendo de la manera que sea la instalación de más cemento sobre nuestro ya escaso césped. A su vez, se ha logrado que este avance no pase desapercibido, informando a los vecinos sobre cómo se da la entrega de nuestro verde y llamando a la participación y organización en cada parque, en cada barrio.
La lucha por los espacios verdes y un ambiente sano no toma ya un caracter transitorio, una queja de un par, sino que se incluye en un programa más amplio de derecho a la vivienda y la ciudad, de carácter claramente anticapitalista, más aún si se observan casos testigos como Medellín, Río, Santiago de Chile y demás capitales latinoamericanas sometidas a las lógicas de expulsión demográfica y especulación inmobiliaria.
El suelo urbano pasa a ser altamente rentable y se le piensa extraer, por parte de grandes corporaciones, la mayor ganancia posible. Los bares en parques (y el enrejado para proteger la propiedad privada dentro del espacio público) fomentan la idea de “puesta en valor” y “progreso”, cumpliendo un rol importante en la “revalorización” de espacios comunes, dando la falsa idea que sólo desde las rejas y el control privado lo público puede estar en buenas condiciones.
Entendemos que desde la organización por abajo, con asambleas en cada barrio y en cada parque, lograremos resistir a los nuevos avances que el FAUNEN y el PRO nos tienen preparados, como la entrega de la Comuna 8 para el Distrito del Deporte y la Villa Olímpica.
Asi mismo, el FPV no piensa quedarse afuera, y podría tener protagonismo en nuevos pactos de caracter más represivo, como ser la aprobación de la ley antipiquetes en el Congreso, la creación de la Unidad de Policía de Pacificación en la Legislatura, e incluso otorgándole el traspaso a Ciudad (tan pedido por Ritondo) de la Policía Federal.
Si desde arriba se intenta imponer el miedo, la represión y la expulsión, desde abajo responderemos con organización, resistencia y avanzada del pueblo trabajador para sostener y recuperar nuestros derechos más básicos como el de la vivienda y la ciudad.
* Integrantes de Tierra para vivir en COB La Brecha e integrantes de la Red Interparques por la Asamblea del Parque Centenario.

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