Venezuela: Dice Gustavo Villapol “Además del coronavirus, en la República Bolivariana tenemos coronagringos”

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por Geraldina Colotti. -

A los 35 años, Gustavo Villapol ya ha ocupado muchos cargos en la revolución bolivariana y en el campo de la comunicación, hoy dirige Cuatro F, el semanario del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Sin embargo, prefiere definirse a sí mismo como «un militante para la vida y el sueño del comandante Hugo Chávez» a quien la revolución «le ha dado la tarea de dirigir el Cuatro F, un periódico y una plataforma digital que analiza, investiga e informa sobre la realidad nacional e internacional desde el punto de vista del PSUV «.

¿Cómo ha cambiado Venezuela después de la llegada de Covid-19?

Venezuela, es uno de los pocos países del mundo que en los últimos cinco años ha tenido que luchar arduamente contra un asedio, un bloqueo económico y financiero que ha causado serias consecuencias y nos ha enfrentado a una situación económica compleja. La población ha tenido que aprender a sobrevivir, y lo ha hecho gracias a la organización popular, con un gobierno y una unidad cívico-militar a la altura de la persecución económica, política y militar, lanzada en su contra por el imperio más poderoso del planeta, el imperio norteamericano y los gobiernos cómplices de la Unión Europea; que se han plegado aun sin voz propia a petición de Estados Unidos. Estas medidas de coerción han impedido la obtención de recursos esenciales para la alimentación y la salud del pueblo que ahora, además, le toca enfrentar una pandemia. Sin embargo, si el virus no nos tomó desprevenidos fue precisamente por la experiencia adquirida; no solo en los últimos cinco años de ataques más intensos, sino en los veinte años de vida de la revolución. El pueblo en armas, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, nuestro gobierno, los funcionarios públicos, las diversas instancias organizadas de lo que llamarían «sociedad civil» en los países capitalistas; han adquirido organización y disciplina suficientes para aplicar un plan nacional de prevención y reducir eficazmente el contagio de Covid-19. Esta calamidad está cambiando sustancialmente nuestro modo de ver la vida. Incluso entre la población venezolana de clase media alta, que siempre ha estado contra el gobierno bolivariano y favorece a los intereses de los Estados Unidos, hay quienes reconocen la diferencia entre un gobierno para el que primero es la vida y otro que le da prioridad al mercado. Desde Estados Unidos hasta Europa, y países latinoamericanos como Brasil, Colombia, Ecuador que han decidido privilegiar los intereses del capital, cada día son más evidentes los terribles efectos de esa política en la población. La pandemia está cambiando el imaginario de la población venezolana, y más allá, porque causa una profunda reflexión sobre cuán ficticios son los «valores» del capitalismo.

Y desde el punto de vista de la comunicación, ¿cuál es tu análisis?

Desde que supimos de la existencia de Covid-19, ha habido varias etapas. Una primera fase en la que los medios se desataron contra el Partido Comunista que gobierna China y contra el pueblo chino, a través de una propaganda de guerra que Venezuela, lamentablemente, conoce muy bien. Se ha intentado socavar la credibilidad de China en todos los niveles y en todos los idiomas, en el contexto del conflicto geopolítico entre EE. UU. y China y con los países de la Unión Europea, que también están llenos de conflictos y contradicciones; un conflicto que también ha afectado a Venezuela y al área de alianzas en la que se inserta. Una segunda fase comenzó con el estallido de la pandemia como tal. Ha quedado claro que algunos gobiernos de izquierda, como China, Cuba, Corea del Norte, Vietnam y Venezuela; pero también gobiernos como el de Corea del Sur -que comparten intereses con el Departamento de Estado de los Estados Unidos- han adoptado medidas preventivas drásticas, logrando contener la pandemia. Los que no lo hicieron, sin embargo, causaron consecuencias devastadoras para la población. En ese punto, era posible hacer una comparación entre ambos modelos, el de quienes ponen la vida en primer plano y los que dan prioridad al mercado. La segunda etapa se caracterizó por esta comparación, un conflicto entre la vida y el mercado. Desde el punto de vista de la comunicación, las razones por la vida se han abierto paso progresivamente en detrimento de las favorables al mercado. El filósofo Enrique Dussell escribió que, incluso si este virus se hubiera creado en el laboratorio, la naturaleza se estaba encargando de denunciar la modernidad capitalista para llevar a la transmodernidad una nueva forma de ver la vida. En términos de opciones políticas, en esta segunda etapa, los ciudadanos que votaron por gobiernos neoliberales pudieron descubrir que el sector privado no es más ventajoso que el público, sino lo contrario. En los países del mundo donde si alguien se infecta y contagia a otros, tienen que pagar miles de dólares por atención médica o morir. Cuando no hay camas en los hospitales o muere gente en la calle, aparece la cruda realidad, y la gente comienza a pedir protección a esos gobiernos. Al comienzo de esta fase, se intentó ocultar la realidad, pero, como dice Dussell, la naturaleza ha abierto la puerta a la verdad para mostrar los «valores» del capital y de esta modernidad capitalista. Ahora estamos en una tercera etapa donde existe una mayor conciencia, al menos sobre la necesidad de adoptar las medidas drásticas que anteriormente se rechazaron, pero que sirven para salvar la vida de millones de personas. Infortunadamente, sin embargo, los intereses del capitalismo continúan imponiéndose y reagrupándose y no será fácil aprovechar esta crisis global. En esta etapa, el pueblo venezolano se involucra en dos frentes: el primero para explicarle al país la necesidad de quedarse en casa y reflexionar sobre lo que está sucediendo, el segundo para defenderse del nuevo ataque de Trump que quiere aprovechar la pandemia para derrocar al Gobierno de Nicolás Maduro.

El cálculo y el uso de datos estadísticos subyacen entre un choque de conceptos, más sutil en las llamadas sociedades complejas, como también se puede ver en los diversos boletines sobre esta pandemia. ¿Cómo se hace en Venezuela para calcular el número de infectados y muertes que, hasta el 7 de abril, parecen decididamente contenidos?

Esta es una pregunta que hay que hacer, porque Covid-19 es un virus letal que no permite medias tintas. Sí no se toman decisiones drásticas, a tiempo, la gente comienza a caer en las calles, como estamos viendo en los Estados Unidos, Ecuador, España… Las consecuencias son obvias, no se necesitan estadísticas para probarlo. Las mentiras caen como castillos de papel frente a los muertos en la calle. En Venezuela, todas las investigaciones, a menos que sean totalmente defectuosas desde el principio, dicen que alrededor del 80% de la población aprecia las medidas tomadas por el gobierno de Maduro y su gestión de la crisis pandémica. Un máximo de agradecimiento en los seis años de gobierno de nuestro presidente. Un dato confirmado por la plataforma digital de ayuda social «Carnet de la Patria». Una plataforma en la que cada ciudadano y ciudadana tiene su propia tarjeta de identificación con su propio Código QR, a través del cual también recibe beneficios directos del gobierno, particularmente frecuentes y numerosos en esta situación. Ayudas que nunca han fallado, en estos 5 años de economía de guerra que nos han impuesto, y que constituyen un respaldo fundamental para los sectores más vulnerables de la población. Una herramienta tecnológica en la que están inscritas 19 millones de personas, que también es un sistyema importante de recopilación de datos, cuyo valor ha sido reconocido tanto por la ONU como por la OMS. Cualquier persona con un síntoma sospechoso de coronavirus informa en la plataforma y así se activa nuestro sistema médico preventivo casa por casa, se visita al paciente e inmediatamente se realiza la prueba. Si la prueba da positiva para el virus, se coloca en cuarentena a la persona y su familia en una instalación adecuada, donde son controlados constantemente. Gracias a este sistema de prevención, reconocido por la OMS y la ONU, hasta ahora hemos tenido 7 muertes por contacto desde el extranjero. Obviamente pérdidas dolorosas, pero decididamente más bajas que las que se registran en modo exponencial en otros países latinoamericanos. A pesar de nuestras debilidades, Maduro también ha ofrecido ayuda técnica-científica a otros países vecinos que, en medio de la pandemia no cuidan a sus ciudadanos, pero encuentran tiempo para reunirse con la extrema derecha venezolana y los Estados Unidos para derrotar a nuestro gobierno. No entienden que, o nos salvamos todos o no se salva nadie.

En Europa, no se realizan pruebas a gran escala para Covid-19. ¿En Venezuela se las hacen a todos? ¿Incluyendo a los que no estén registrados en la plataforma Patria?

Sí. Cualquier persona que informe a través de la plataforma Patria, recibe la visita de una organización comunal llamada Comité de Salud donde hay un médico, venezolano o cubano. Estas son organizaciones populares de la comunidad, cada una de las cuales tiene el registro de los datos de los hábitats de la comunidad. Las pruebas se realizan, tanto en el hogar como en el hospital o en clínicas ambulatorias como los Centros de Diagnóstico Integral, a cualquier persona que acuda, con tarjeta o sin tarjeta, sea venezolana o extranjera. Y todo es completamente gratis. Una diferencia que han podido ver todos los conciudadanos que, por diversas razones, han abandonado el país y ahora están retornando masivamente, marchando a nuestras fronteras, desde Ecuador, Perú, Colombia, Brasil… Para ellos, aprobamos de inmediato procedimientos de emergencia, todos son bienvenidos, les proveemos alimentos y los ponemos en cuarentena después de haberles realizado las pruebas que, gracias a la colaboración con nuestros aliados chinos y cubanos, ahora son muy rápidas. Así se establece la diferencia entre un gobierno que cuida la vida y uno que cuida los intereses de la elite.

¿Por qué la llamaste «cuarentena social»?

El presidente Maduro la calificó de cuarentena social, solidaria y en última instancia radical. Adjetivos que recuerdan la visión del socialismo bolivariano y la necesidad de aumentar la vigilancia ahorita. Indican la conciencia compartida de lo que significa hacer sociedad juntos, organizarse calle por calle, en las comunidades de apoyo que traen bolsas de comida con el CLAP directamente al hogar: la organización del poder popular que nos ha permitido resistir a los … «corona-gringos» y ahora nos permite enfrentar el impacto del coronavirus. La cuarentena social implica una perspectiva diferente de la individualista, vinculada a los intereses del capital, muestra una perspectiva socialista, humanista y comunitaria, que hemos construido a lo largo de los años.

¿Trump atacará militarmente a Venezuela?

Es una posibilidad que hay que considerar seriamente. Sin duda, una de las cosas más viles que la administración norteamericana pudo hacer en medio de esta pandemia fue poner recompensas por las cabezas de nuestros líderes, comenzando por el presidente Maduro. El gobierno bolivariano ha apelado a la humanidad de Estados Unidos para recuperar nuestros recursos incautados en los Estados Unidos y en los países cómplices de Trump en el mundo. Está claro que nuestro pueblo los necesita más que nunca en esta tragedia. En cambio, para desviar la atención de sus fracasos, para difuminar el mensaje de solidaridad que viene de Cuba, China e incluso Rusia, a pesar de la divergencia de intereses, Trump reactiva viejos pretextos como los de las «armas de destrucción masiva», utilizados para atacar a Irak o Libia. En contra de nosotros están utilizando la infame acusación de «narcotráfico». Es necesario denunciar ante el mundo que Trump quiere aprovechar la pandemia para asesinar a nuestros líderes y eliminar del continente, definitivamente, la principal piedra en su zapato, la revolución bolivariana. Sin embargo, se equivoca nuevamente si cree que la cuarentena nos hará bajar la guardia solo por no poder, en este momento, organizar movilizaciones a gran escala a favor del gobierno de Maduro. El pueblo está preparado para resistir la agresión militar. Llevamos veinte años preparándonos, y si tenemos que ser la generación que de la vida por las ideas del Comandante Chávez y por la idea de soberanía e independencia que nos dejó nuestro libertador, Simón Bolívar, lo haremos y con una sonrisa en los labios. Incluso si lograran ingresar para robarnos nuestros recursos, nunca podrían llevárselos.

¿Cuál será la principal enseñanza del coronavirus?

La inevitabilidad de mirar una crisis de paradigmas con resultados impredecibles, que está cuestionando a la humanidad en todos los niveles y en todas las latitudes. La explotación salvaje de la naturaleza ha llevado a los animales cazados en sus hábitats a las grandes ciudades. Los países de la OTAN se roban máscaras y herramientas de salud y gastan en armas mientras la gente muere. Otros países, como China y Rusia, dejan de lado la competencia económica para ayudar a sus contendientes. Países pobres, como Cuba, comparten su solidaridad infinita. Países sitiados como Venezuela también ofrecen ayuda a quienes los atacan. Encerrados en nuestros hogares, tenemos muchas cosas en qué pensar, desde el individuo a la familia, a la relación entre el individuo y la comunidad y las especies. ¿Vale la pena morir por un sistema que no duda en sacrificar a millones de personas por los intereses de unos pocos? ¿O podemos tomar el ejemplo de los que están construyendo una sociedad diferente basada en la solidaridad? Frente a esta crisis global, la humanidad tiene en sus manos una gran oportunidad para elegir de qué lado quiere ponerse.

Fuente: RT

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