VENEZUELA ASUMIÓ LA PRESIDENCIA DEL MERCOSUR CON LA OPOSICIÓN DE PARAGUAY Y BRASIL

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El Mercosur se encuentra en una situación de fuerte tensión interna. El traspaso de la presidencia pro témpore de Uruguay a Venezuela es motivo de protesta de Paraguay y Brasil.
El pasado viernes 29 de julio, la cancillería uruguaya emitió el Comunicado N°84/2016 en el cual informa que da por finalizada su presidencia pro témpore del Mercosur, “habiendo vencido el período de seis meses consagrado en los artículos 12 del Tratado de Asunción y 5 del Protocolo de Ouro Preto”.
Estos artículos especifican que la presidencia pro témpore del organismo rotará cada seis meses, siguiendo el orden alfabético de los países. El comunicado agrega que “Uruguay entiende que al día de hoy no existen argumentos jurídicos que impidan el traspaso de la presidencia pro témpore a Venezuela”.
Ese mismo viernes, la cancillería venezolana envió una carta a todos los ministros de Relaciones Exteriores de los países miembro donde informaba: “Tenemos a bien informar que, a partir del día de hoy, la República Bolivariana de Venezuela asumirá con beneplácito el ejercicio de la Presidencia Pro Témpore del Mercosur, con fundamento en el artículo 12 del tratado de Asunción y en correspondencia con el artículo 5 del Protocolo Ouro Preto”.
La carta firmada por la canciller Delcy Rodríguez agregaba que, durante su ejercicio, Venezuela asumirá “su mayor esfuerzo para garantizar la legalidad, institucionalidad, legitimidad y desempeño de este importante bloque de integración suramericano, bajo una vocación profundamente unionista”.

Las posiciones internas
Al conocer la decisión, el canciller de Paraguay, Eladio Loizaga, calificó a la nueva presidencia como “una decisión unilateral de Venezuela”. Loizaga sostuvo que el traspaso de la presidencia debe ser realizado mediante una reunión de cancilleres y presidentes de los países miembro.
Para afirmar esto se basa en el artículo 37 del Protocolo de Ouro Preto que establece que “las decisiones de los órganos del Mercosur (como el Consejo del Mercado Común) serán tomadas por consenso y con la presencia de todos los Estados parte”.
“Esta actitud de Venezuela va en contra de la institucionalidad del Mercosur”, consideró el canciller. “Para nosotros esta es una presidencia de facto que Paraguay no reconoce como tal y no se da por notificado”, sumó.
El pasado miércoles 27 de julio se anunció la suspensión de la reunión de cancilleres del Mercosur prevista para el domingo 31 en Montevideo, donde se realizaría el traspaso de la presidencia. El anuncio de la ausencia de los gobiernos paraguayo y brasileño a dicha cumbre motivó su suspensión.
Por su parte, el presidente temporal de Brasil, Michel Temer, manifestó que “Brasil no está exactamente oponiéndose a que se transfiera la presidencia a Venezuela”. Temer considera que Venezuela aún no es parte integral del bloque y que para eso “tiene que cumplir requisitos pactados hace cuatro años, que aún no cumplió”.
Bolivia, que todavía nos es miembro pleno del organismo, manifestó su posición mediante un mensaje enviado vía Twitter por el presidente Evo Morales.
La Argentina juega con un doble comando dentro de este debate. Por un lado, el presidente Mauricio Macri se manifiesta abiertamente contra el gobierno de Nicolás Maduro de manera constante. Pero la canciller Susana Malcorra decidió apoyar la decisión de Uruguay de traspasar la presidencia temporal a Venezuela.
La posición que mantuvo Uruguay respecto al traspaso fue anunciada por el presidente Tabaré Vázquez el pasado 24 de junio, ratificando que se realizaría el traspaso a Venezuela en los plazos establecidos. Ese mismo día, durante la Reunión Ordinaria de Ministros de Desarrollo Social del Mercosur, Uruguay realizó el traspaso del Área Social del organismo, que fue recibido por Jorge Arreaza, vicepresidente para el Área Social de Venezuela, durante la reunión.
El gobierno uruguayo se ha visto tensionado a su interior respecto de la posición que Luis Almagro mantuvo con respecto a Venezuela. El actual secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) y ex canciller uruguayo se manifestó en varias ocasiones a favor de aplicar la Carta Democrática de la OEA contra Venezuela, aunque no logró los apoyos necesarios para llevar adelante esta medida.
Por su parte, Lucía Topolansky, senadora uruguaya por el Frente Amplio, manifestó en a la Red de Comunicadores del Mercosur: “Nos guste o no el estilo de conducción del país, ese es un problema que no tiene nada que ver con la transferencia de la presidencia temporaria al gobierno venezolano. Uruguay actúa correctamente al querer hacer eso”.
Según Topolansky, “la canciller argentina (Susana Malcorra) tiene una posición parecida a la nuestra: lo que más importa es la herramienta Mercosur y no los detalles de cada país”.
“El Uruguay está impidiendo que el Mercosur se termine”, opinó la senadora.

¿Qué se oculta detrás de la crisis en el Mercosur?
La crisis dentro del Mercosur es un efecto directo de las profundas diferencias que existen entre los gobiernos en América Latina. Particularmente, esta situación se presenta actualmente entre los países que conforman el Mercosur, el organismo de integración comercial más antiguo de la región, a partir del giro conservador, particularmente en Argentina y Brasil.
Paraguay, Brasil y Argentina apuntan a consolidar en el breve plazo tratados de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europa, y el Mercosur y la Alianza del Pacífico. Para que esto tenga lugar, se debe alterar el sentido de las políticas llevadas adelante por más de una década y los mandatarios de estos países no confían en que Venezuela conduzca ese proceso.
Pero es evidente que los presidentes de estos tres países no cuentan con la legitimidad suficiente para impulsar cambios drásticos. Al menos no por el momento.
El gobierno paraguayo fue recientemente suspendido y sancionado luego del golpe parlamentario contra el gobierno de Fernando Lugo. En ese período, Venezuela ingresó al organismo, admisión que se encontraba bloqueada por el veto del Senado paraguayo.
La profunda crisis interna de Brasil se filtra en las posiciones mal argumentadas y la débil definición -aunque con un claro posicionamiento- de Temer. El silencio de Argentina también evidencia tensiones internas, aunque revela una apuesta a construir una política exterior del gobierno de Cambiemos de perfil pragmático y negociador.
No obstante, la situación aún no está definida y seguramente este es el comienzo de una serie de acuerdos, negociaciones y conspiraciones sobre el futuro del organismo.

Fuente: Notas

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