UNA RED CONTRA LA TRISTEZA

Conversación con Lucas Villca y Varón Fernández, del Bodegón Cultural Casa del Pocho (barrio de Ludueña, Rosario)¿Qué significado tiene para ustedes participar en la campaña “Ni un muerto más por la tierra. Cristian Ferreyra Presente”?

Lucas: En principio, nos venimos a solidarizar con los compañeros del MOCASE. Para nosotros también es un orgullo estar acá. Venir a este lugar así ante la muerte, el asesinato de un compañero, festejar, demostrar que no pueden entristecernos, que no matan a un compañero así como así, más allá de que no está más físicamente. Es lo que hacemos nosotros con el carnaval del Pocho. Ante un asesinato que nos recontradolió y que por ahí te pone triste, te inhabilita, te paraliza, nos juntamos y empezamos a hacer actividades, como están haciendo acá los compañeros y seguramente para ellos también debe ser muy duro recordar los pibes que no están, que los asesinaron los empresarios.

 

 

Lo mismo de siempre: los poderosos que matan a la gente pobre, a los laburantes. Y venimos también a compartir lo que nosotros pensamos, y lo hacemos con un par de canciones.
Varón: Hay varias cosas por ahí. Primero, entender que las herramientas que generamos en nuestras organizaciones para transformar nuestro barrio, nuestro trabajo cotidiano, tienen que estar siempre disponibles y abiertas. Que sean herramientas nuestras, sí, de la propia organización, pero que uno esté dispuesto a brindarlas para el quehacer con otros. Es lo que nosotros hacemos con la música, con Lucas y con Mathy, cuando nos cruzamos con otras organizaciones y podemos armar cosas juntos. Otro ejemplo es lo que hacen los pibes con la murga. La música también es un elemento al que hay que darle una vuelta para que nos sirva, para llegar a esta otra gente que está esperando a un artista o a un grupo de artistas. Lo otro es lo que decía Lucas: frente al asesinato de un compañero, poder levantar la bandera y entender que hay compañeros nuestros o nuestras propias organizaciones, nuestros hijos, nuestros hermanos, nuestras madres que están entregando sus vidas para que se pueda transformar la realidad. Por eso es importante entender, más allá de la organización, cuál son nuestras herramientas para transformar las cosas. Cuáles son nuestros elementos.

¿Qué piensan del agronegocio?
V:
¿A priori decís vos? Me parece que más que pensar en el agronegocio, habría que pensar dónde se hacen negocios con nuestras vidas. Nosotros lo que estamos tratando de entender es esto mismo que dicen los compañeros del Mocase, esto mismo trasladado a cada realidad y que puede ser trabajado de manera distinta: la justicia se tiene que dejar de pedir. Nosotros tenemos que construir la justicia, ser parte de lo que queremos, ser una herramienta fundamental a la hora de construir lo que queremos para nuestros hijos y para nuestras madres, involucrarnos en serio en construirlo con la gente. Los compañeros del MOCASE dicen que esto no es solamente un juicio a los asesinos de Cristian, sino que tiene que ser un juicio a la producción que viene teniendo el capitalismo: todos debemos entender que tenemos derecho a la tierra. Y esto debe ser parte de la construcción no solamente del MOCASE, sino también de las organizaciones que venimos haciendo y trabajando con la gente en los barrios. No estamos afuera de lo que pensamos y de lo que construimos, sino que le seguimos poniendo el pecho a esto.

En este sentido, ¿qué les parecen las articulaciones que se están dando para construir una campaña nacional que pueda hablar a muchas organizaciones y a todo el país?
L:
A mí me parece que es fundamental que lo que está pasando acá en Santiago del Estero se pueda difundir por todos lados. Acá pasan un montón de asesinatos, atropellos por parte de las empresas de que no se entera nadie. Y esto pasa porque los que mataron a Cristian, a Miguel, son los mismos que desde hace 20 o 30 años hacen lo que quieren en Santiago y lo hacen porque hay una impunidad terrible. Son muy pocos, un par de apellidos que se repiten y esto pasa por la justicia provincial y por el poder que tienen estos locos que en pocos años se apoderaron de todo. La gente también tiene miedo. Me parece fundamental que se pueda ver a nivel nacional esto que parece relejos. Como dice la canción Los olvidados, hay gente que ni siquiera ve. Y el festival está bueno porque de alguna manera recupera la alegría. Y es algo fundamental hacer las cosas con alegría.
V: Ahí hay otra cosa clave que tiene que ver con cómo haces que la gente deje de estar triste. Y el festival es, como decía Armando Tejada Gómez, “estamos de fiesta con nuestra sangre”. Entonces, cada compañero que fue asesinado también tiene derecho a que lo podamos recordar desde otro lugar. Y la verdad es que hay una costumbre, como pueblo argentino, a recordar nuestros muertos llorando. Bueno, tenemos que buscar otras cosas que ayuden a sumar gente, que la gente entienda qué hacía Cristian, de qué parte era, quiénes eran sus amigos, qué música le gustaba, si no le gustaba la música, si pintaba. Otras cosas que ayuden a qué la gente entienda que no estamos hablando de algo lejano, de cosas inalcanzables, de mitos, de gente que parece que no existió. Hacer entender a la gente que Cristian era de carne y hueso y que tomó la decisión de sumarse a una organización.

Poder responder con alegría a una tristeza que está muy difundida hoy, en los barrios de Rosario y acá con el desmonte. ¿Cómo producir esta alegría en común? ¿Cómo hacer red a partir de toda esta violencia?
L:
Nosotros tratamos de hacerlo a través de la música. Y la música para nosotros tiene la misma importancia que una reunión, un panel o una conferencia. La música, el arte, tienen que estar a la misma altura de un curso de formación política. Lo que uno va a decir en una conferencia es lo mismo que nosotros tratamos de hacer con el mensaje de una canción. Y en un lugar de lucha siempre hubo música, la lucha se va alimentando de la música, del baile. La muerte de un compañero significa el arrebato de muchos valores en un segundo. Y a través de los festivales uno necesita también el cariño, el abrazo con otra gente. Cuando viene gente de otro lado a Rosario nosotros la recibimos y está buenísimo que esto pase.

Ahora están organizando un festival por la desaparición y el asesinato de Franco Casco en Rosario. ¿Cómo lo están pensando?
L:
En principio, en lo más inmediato, como una forma de visibilización. Los medios de comunicación de Rosario están tratando de sacarlo de la primera plana y silenciarlo. Primero tirando otras cosas, diciendo que fue un suicidio, tergiversando todo, digamos. Lo que pasó es gravísimo, la cana torturó y desapareció a un pibe que lo devuelven muerto en el río, estamos hablando de una desaparición forzada, de algo recontra jodido. Y la gente se come las galletitas de los medios de comunicación. Con el festival queremos visibilizar esto y también acompañar a la familia de Franco, que está dispuesta a hacer lo que se tenga que hacer. El festival es una forma de decir lo que pensamos y también de presionar para que la causa pase al fuero federal, para que la provincia no pueda encubrir todo. Se empezó a destapar la posta cuando la madre se acercó al Bodegón. Antes los padres estuvieron diez días moviéndose solos y con toda impunidad la cana les decía cualquier cosa, mintiéndoles en la cara. Y una vez que las organizaciones empezaron a hacerse cargo se hizo una marcha y apareció el cuerpo, y aparecieron las informaciones. Quiero decir que es efectivo cuando se hace movilización. Por eso es importante el festival, para meter presión.

El sábado 22 de noviembre en Buenos Aires habrá un festival también en el marco de la campaña nacional “Ni un muerto más por el derecho a la tierra”. También van a estar ahí ustedes.
L:
Quiere decir que hay mucho laburo por hacer. Quiere decir que esto de juntarse con otros, de articular implica un mayor compromiso, hay que poner el cuerpo. Si tuviéramos que hacer festivales por cada pibe que asesina la cana o los narcos tendríamos que hacer festivales todas las semanas. Tenemos que encontrar nuevas formas de relacionarnos. Después del encuentro de la Red de Experimentación Política en Río Cuarto ahora estamos aquí, y hace dos semanas ustedes estuvieron en Rosario. Y va a ser así. Son pasos regrosos estos, la predisposición al encuentro, a la articulación no se crea de un día para otro. Necesitamos creatividad para saber cómo vamos avanzando en esta red.

Fuente:  Instituto de Investigación y Experimentación Política (IIEP)

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