UNA JUSTICIA A LA ALTURA DE LA HISTORIA

Por Florencia Saintout

A propósito del 7D y la indignación que causó a muchos la resolución de la Cámara, ayer un académico de mucho prestigio me reclamaba: “¿Recién se acuerdan -supongo que se refería al kirchnerismo- que la justicia en la Argentina es un poder nefasto?”

Me quedé pensando: ¿Cómo que recién se acuerdan?

Fue el Presidente Néstor Kirchner (a una semana de haber asumido, con un porcentaje de votos bajísimo)  que ante un intento de “apriete” de  la Corte adicta al menemismo hizo un discurso contundente donde denunció “no es nuestro deseo tener una corte adicta. Queremos una Corte Suprema que sume calidad institucional y la actual dista de hacerlo”, y les reclamó que cumplan con su papel sin tomar a la gobernabilidad como rehén.  Fue Néstor Kirchner el impulsor del cambio de esa Corte corrupta.
Como también fue Néstor Kirchner el que se quejó de que ciertos jueces postergaran los juicios por violaciones a los Derechos Humanos (por ejemplo, en la mega causa de La Perla). Dijo que había jueces que se hacían los distraídos a la hora juzgar: “Yo empujo, empujo y empujo pero parece que se hacen los distraídos algunos”.
El proceso político que se abrió en el 2003 pudo ver desde el comienzo algo que veían los pibes pobres de la Argentina, señalados por los medios de comunicación hegemónicos como los responsables del deterioro: que algunos jueces no sólo eran corruptos, sino que de ellos jamás se podría esperar la justicia.  La investigación sobre juventud y delito llevada adelante desde las ciencias sociales lo ha corroborado: para muchos de esos pibes la justicia en manos  de la corporación judicial es un imposible.
Entonces lo que sucede no es que no era esperable, sino que lo que sucede es que hoy está desnudada para toda la sociedad la existencia de unos jueces al servicio del capital y no del bien común que tienen que dejar de esconderse detrás de sus sentencias y dar la cara. Eso es bueno para la democracia, sin duda . 
El campo de la justicia está en disputa (en términos bourdianos, tal vez haya que aclararlo). Y mientras tenemos unos actores que representan los intereses de sus propios negocios, hay también en esta Argentina otros que nos llenan de orgullo y dignidad. A esos apostó el kirchnerismo, a la construcción de una Justicia ante la cual todos seamos iguales.
Esta última medida de extensión de la cautelar para clarín es una mancha más entre tantas otras que demuestra que algunos no están preparados para enfrentar a las corporaciones. Pero con certeza, hay otros que sí lo están. Porque ha pasado tanto viento del sur con aires de transformación y ellos han abierto sus ventanas.

Por la ley de Servicios de Comunicación Audiovisuales, por los juicios de lesa humanidad, por los pibes pobres de la Argentina, por todas y  todos es necesario que  el Poder Judicial esté a la altura de la historia.

Fuente: Télam

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