UN ADOQUÍN EN EL CORAZÓN DE SAN TELMO

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Vuelven contra los trabajadores de la vía pública. Esta vez no es la Metropolitana, ni el Gobierno de la Ciudad con órdenes de desalojo. En sus análisis no aparecen ni la organización de los trabajadores, ni sus necesidades. En ellos caen los males de todos los comerciantes de bien. Como un objetivo abatido por varios frentes, ahora le toca el turno de gatillar a los medios de comunicación.

La mirada de los medios sobre el trabajo popular en la vía pública

Para Clarin la histórica feria de antigüedades de San Telmo, se convirtió en “un zoco árabe donde se vende cualquier cosa”,  para la Razón  en una suerte de “saladita” al aire libre que ocupa más de diez cuadras de Defensa, entre el Parque Lezama y la avenida Belgrano.”

 

Poco semenciona sobre otras variables que inciden de manera directa sobre la disminución de las ventas de los comercios en San Telmo.   Como una repetición cíclica, los trabajadores de la vía pública, en ellos incluídos los artesanos, los vendedores ambulantes, los vendedores de productos de consumo popular, siguen siendo señalados como los causantes principales del devenir maligno que sufre el comercio de antigüedades en la mítica feria de San Telmo.  Ese señalamiento es parte del andamiaje que promueve discursos que discriminan y criminalizan el trabajo popular y  produce represión por parte de la Metropolitana.
Es necesario aclarar que los “manteros”, los artesanos, los que venden la coca-cola en la calle, los que se la rebuscan para llevar el mango a su casa todos los días, son trabajadores, trabajadores de la economía popular. Las mafias, las coimas, la ilegalidad, son aristas tristes de un problema que no deja de cortar el hilo por la parte más finita: el trabajador genuino.
Pero los medios no discuten, toman la tijera, cortan el hilo y ocultan su posicionamiento ideológico detrás de un argumento simplista y peligroso.
El trabajo en la vía publica, lo que denominan “venta ilegal”,  aparece en el ranking de las causas estructurales que  provocan que en la Ciudad de Buenos Aires existan 1,3 locales desocupados por cuadra. A este dato publicado en el suplemento PyME del diario La Nación, se le suma la siguiente descripción: “En las zonas  con fuerte presencia de manteros y saladitas, es donde se observan las menores tasas de ocupación”.  Es decir  la “venta ilegal” está por encima del nivel de  variables tales como  subas desmedidas de alquileres y menor consumo.  Ahora ¿Por qué suben los alquileres y baja el consumo?

Otra Mirada

Los trabajadores de la Cooperativa El Adoquin llevan 18 años trabajando como artesanos en las cuadras simbólicas de San Telmo. En las mismas cuadras donde el deseo inmobiliario desmedido chorrea baba por encarar proyectos comerciales para una ciudad de pocos, los trabajadores de la cooperativa El  Adoquin despliegan su trabajo hecho a mano. Estos últimos años, han sufrido persecuciones, se les ha decomisado la mercadería, han resistidos innumerables intentos de desalojo, pero resisten, porque son trabajadores de y en la calle y a diferencia de los discursos dominantes, no esconden su posicionamiento político-ideológico.
Junto a ellos, la mesa de Economia del Movimiento Evita, ha desarrollado un informe que pone en relieve otro análisis, que hace jugar otras causas que el discurso dominante deja de lado o pasa por arriba sin detenerse en el análisis.
Algunas consideraciones destacables del informe, para saber de qué estamos hablando:

Administración Pro
La gran mayoría de las intervenciones de la administración PRO en la ciudad responden a una lógica privatizadora, recalificando espacios y provocando un aumento de los contrastes sociales. En este sentido, se desarrollan actividades ligadas a los servicios, al desarrollo inmobiliario y al turismo, modificando marcos normativos, transfiriendo recursos al sector privado o endeudando a la ciudad.
Las políticas públicas de la administración PRO en la CABA han desplazado a parte de la población de bajos recursos, reemplazándola por otra que puede hacer frente al aumento del precio de los inmuebles, de los alquileres, y de los precios de todos los productos en general.
El barrio de San Telmo es parte del casco histórico de la Ciudad de Buenos Aires, y como tal, ha recibido un gran impulso desde 2002 basado en el turismo y las actividades que florecieron alrededor del mismo.  Esto también fue favorecido por la gran conectividad de la zona, rodeada por estaciones de Subterráneo que la comunican con la totalidad de medios de transporte de la ciudad, y cercana a la estación de transferencia de Constitución, que la conecta con la zona Sur del Conurbano. Así mismo, la cercanía con la autopista 25 de mayo, y por ende, con la Av. General Paz logra cerrar el círculo de conectividad de la zona.

Turismo
Desde la salida de crisis, el turismo en general se incrementó, destacándose los casos de Chile y Brasil (por efecto del tipo de cambio) y Europa. La Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) se benefició de este aumento de turistas.
Sin embargo, la tendencia creciente del turismo receptivo se frenó en los años recientes, producto de la crisis internacional que afectó mayormente a los turistas europeos. Un saldo negativo de turismo implica, en términos generales, menos turistas ingresando al circuito de la ciudad, y por ende, una caída en las ventas, tanto para los locales tradicionales como para artesanos, gastronomía, hotelería, entre otros rubros.
Hubo un tiempo en que los visitantes de todo el mundo llegaban al barrio especialmente para recorrer los locales de anticuarios y las galerías comerciales” dice La Razon del 8 de abril. En el pseudo afán de recordar una época de oro, cargan la responsabilidad de los 43 locales vacíos en un radio de 11 cuadras al paseo público: “Los comerciantes de la zona deben lidiar a diario con los manteros para liberar las veredas y vidrieras. Incluso suelen desatarse discusiones acaloradas y episodios de violencia ante la negativa de los puesteros para despejar el lugar”, apunta La Razón en su artículo dedicado al enfrentamiento entre manteros y comerciantes.   
Ahora bien, podría decirse que el perfil de los turistas que emergen en la ciudad de Buenos Aires actualmente, es muy distinto al perfil de “aquellos años dorados”. La crisis europea incidió en el bajo flujo de turistas del viejo continente. Pero se ha demostrado que Buenos Aires es convergencia de un nuevo turismo: el latinoamericano.   El turista extranjero latinoamericano, posee otro poder adquisitivo y otro gusto,  a diferencia de aquel turista anhelado por el imaginario discursivo de La Razón y Clarín.  Por lo tanto su demanda de consumo de productos regionales se basa en otros factores. Podríamos decir, entonces que tal vez la demanda de los productos tradicionales de aquellos años ya no está en boga.  La artesanía, el consumo popular pueden llegar a reemplazar a las demandas clásicas, principalmente  anticuarios y tiendas tradicionalistas, como así también de emprendimientos gastronómicos,
Además, observamos que la permanencia promedio del nuevo flujo de turistas es menor, contando con una menor cantidad de días para consumir.

Suben los costos
El informe también describe el cambio en los precios vinculados a la especulación inmobiliaria.  “Hubo una fuerte recuperación de los precios de las propiedades de la zona, y por ende, del valor de los alquileres y rentas que, sin embargo, acompañaban el crecimiento de la actividad resultando su impacto relativamente constante en la ecuación de costos” cita el documento.
El precio promedio para el M2 en la Ciudad de Bs.As se multiplicó casi por cinco a lo largo de la serie a lo largo de siete años.  Para 2013, el precio del M2 en el barrio, históricamente bajo, se encuentra en valores similares al grupo de barrios tradicionalmente caros en la CABA, como lo son Caballito y Núñez:
Por lo tanto, no existe una relación directa entre la presencia de puesteros y de aquellos locales tradicionales, ya que se encuentran direccionadas a dos tipos de niveles de ingresos totalmente disímiles; mientras que los locales tradicionales apuntan al turismo de gran poder adquisitivo, los primeros se orientan a otro tipo de turismo. Históricamente, este turismo nunca ha realizado compras en los locales tradicionales debido a que los precios de dichos negocios se encuentran por fuera de sus posibilidades de consumo.
El informe que  realizaron El Adoquin junto a la MESE  continúa, lanza por la cabeza de los pre-conceptos dominantes, datos duros, indiscutibles.
Al igual que ocurren en 2005, los residentes en San Telmo identifican a la calle Defensa como eje fundamental de las transformaciones barriales. Asimismo, el 31% de los vecinos entrevistados señalan el cambio de uso de inmuebles, principalmente, el reciclado de casas y galpones para nuevos destinos comerciales orientados a satisfacer los requerimientos del circuito turístico-comercial.

¿La culpa es de los manteros?
Los comercios se ven afectados por una visión mercantilista y excluyente de la política urbana del gobierno de la CABA, que favorece la acumulación financiera a través de los emprendimientos inmobiliarios, dirigiendo sus políticas hacia un objetivo de revalorización del suelo a partir del desplazamiento de la población de bajo poder adquisitivo y transferencias de recursos públicos al sector privado, provocando el aumento de los precios inmobiliario en particular y de bienes de consumo en general.
Por otro lado, no existe competencia entre los bienes que ofrecen los puesteros y los negocios tradicionalistas, que apuntan a un público de alto poder adquisitivo cada vez más infrecuente en la composición del turismo.  Además, los puesteros son en general autoempleados, y por tamaño no pueden acaparar la cantidad de demanda que afrontan los negocios tradicionalistas.
Debe darse la discusión. ¿Por qué los medios masivos no hablan con los trabajadores populares, con los vecinos que están de acuerdo con este desarrollo? ¿Por qué los medios masivos no cuentan las persecuciones, los conflictos con las mafias, las coimas pedidas?
¿Por qué no discutimos sobre las necesidades de estos trabajadores de contar con todos los derechos como cualquier trabajador? ¿Por qué los medios no ponen sobre el tapete los dos modelos de ciudad que se enfrentan en el singular caso de los trabajadores populares de San Telmo? Ahí se juega el conflicto entre  una ciudad excluyente que empuja hacia los márgenes a los trabajadores con menos derechos de nuestro territorio, frente a un modelo de ciudad que pueda asumir sus contradicciones y construir justicia social a través del diálogo y la inclusión.

Fuente: Portal de Economía Popular y Solidaria

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