TU BASURA ES MI TRABAJO, LA LUCHA DE LOS RECICLADORES URBANOS

La crisis del 2001 provocó que miles de personas se vuelquen a las calles a buscar una manera de subsistir. El botellero, el cartonero y el ciruja fueron algunos de los conceptos con los cuales se los identificaba. Familias enteras recorriendo barrios para crearse un trabajo.

Alrededor de los 90 el precio del papel y del cartón era muy barato, entonces era mas factible llevar botellas debido a que se las clasificaban (eran muy buscadas las de sidras a fin de año, también los de vino de tres cuarto, las de aceite de litro y medio y las de tomate), para su re-utilización. Se vendían a un precio razonable, al igual que el metal, el hierro y la chapa.

Con la crisis, comenzó a aumentar el precio del papel y el cartón en el mercado, y esto generó que el botellero comience a juntarlos y así pasó a llamarse “cartonero”. “Además comienza a haber mucha más gente en la calle, ya eran más visibles. Hay un aumento del valor del papel,  así que la gente empezó a buscar eso. Y uno le avisó al otro, comenzaron a ser dos, luego no podían trasladar todo lo que encontraban, entonces buscaron una camioneta. El de la camioneta también empezó a cartonera, después se sumó su familia. Y Mas gente y así se fue organizando todo” cuenta Marcelo Villarreal de la Cooperativa “El Amanecer de los Cartoneros”.
El Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) comienza a organizarse a principios del 2002, cuando la gente empieza a salir a la calle. “Cuando contabilizamos la gente es muchísima, de Capital y de conurbano, en villas, conventillos que salen de noche a buscarse la vida. Es la pelea del informal y el formal” dice Marcelo.

La “invasión” a la Capital

A partir del 2003 hubo una “invasión” de los cartoneros a la Capital. Eran visibles, eran parte de la sociedad sin recursos, sin oportunidades. “Los de Recoleta se ponían los pelos de punta cuando nos veían, no les gustaba que le estemos revisando las bolsas de basura. Además en esa época se fomentaba mucho el turismo extranjero y aparecíamos nosotros con los carros revisando la basura. Era entendible. A los dueños de los restaurantes tampoco le gustaba mucho” relata Marcelo.
“Invadimos la ciudad y tuvimos muchos choques” pero con la presencia cotidiana y con el aumento de las personas que se sumaban a hacerse un trabajo, se fue naturalizando la presencia de los cartoneros. Era parte de la geografía de la crisis del 2001.
El MTE une a los trabajadores por la solidaridad, logra organizar el trabajo y colabora en la lucha legislativa para un mayor reconocimiento del sector. Así lograron la aprobación de una Ley en la Capital Federal donde los reconocen como trabajadores urbanos. “Nos reconoce como recicladores urbanos. Se logró negociando que se nos reconozca porque hacemos un servicio a la Ciudad. El gobierno sabe que si nosotros frenamos la recolección, ellos colapsan. Imaginate, son 300 toneladas diarias que sacamos de la Ciudad. Además nosotros proveemos a la industria de materia prima, además con el tema del papel y el cartón evitamos la poda de árboles. Además del reciclado en concreto, nosotros separamos las baterías por ejemplo. El basurero no. El cartonero se la vende a un tipo que éste la reutiliza con un tratamiento específico. Así pasa con muchas cosas”.

“Debíamos pagarle a la Policía para que nos deje cartonear”
“Había que pagarle una coima a la policía, tenías que pagar porque si no pasaba el patrullero y nos quería `volar a todos´ entonces le pagábamos para que nos deje el camión, sino se llevaba el camión, a las personas, a todo. Y esto era así en todas las comisarías, era una política establecida con la policía: teníamos que pagar para cartonear”.
El MTE había comenzado a organizar a los trabajadores, a defenderlos y luchar por más reconocimientos y derechos. “Nos decían `defiéndanse, juntensé, empecemos todos a trabajar juntos, empecemos a discutir con el Gobierno de la Ciudad´ y así empezó a haber una unidad de todos.
Comenzó la lucha y la unión de los trabajadores y Marcelo cuenta que una vez, la policía frenó a una camioneta en Villa Crespo debido a que los cartoneros se negaban a pagar la coima. Cuando sucedía eso, bajaba toda la gente, se llamaban por radio y se juntaban todos a impedir que la policía se lleve el vehículo con toda la recolección. “Le cerrábamos las calles y le decíamos `bueno, ahora nos llevás a todos. Nosotros estamos trabajando´.
Marcelo confieza que han tomado comisarías. Al principio “no nos creían, hasta que fuimos con los camiones, le cerramos las dos esquinas y llenamos la comisaría de gente. O sea, tuvieron que empezar a aflojar. Se encontraron con un nuevo sistema: venían una banda de negros”.

Pasan años. Pasan gobiernos. Pero no pasa nada con los cartoneros
El problema fue que en la época del gobierno de Ibarra había adictos que prohibían el merodeo en la vía pública. Y Marcelo cuenta que además las empresas de basura presionaban a la policía para que aplique esas leyes obsoletas. “Entonces nos llevaban en cana, nos hacían ver como vagos, encuadrábamos en eso, no había diálogo”.
Como la situación no podía ocultarse debido a que eran miles de ciudadanos recorriendo la ciudad buscando algo que pudiesen vender para poder alimentar a la familia, comenzó la lucha más intensamente. Comenzaron a cortar las calles, los puentes reclamando reconocimiento del gobierno, de las personas.
“Después aparece Telerman que quería hacer una Ciudad bonita con mucho turismo y nosotros no encajábamos en ese esquema, en ese modelo de Ciudad. Entonces la lucha más fuerte se da ahí”.
Y Macri hereda todo esta lucha y sabía muy bien que los cartoneros iban a continuar reclamando sus derechos. Sabía que estaban organizados, que cada vez eran más trabajadores en las calles porteñas. Entonces propuso un plan piloto de reciclado. “Pusimos 4 o 5 camiones de los nuestros para hacer el reciclado, para demostrar que hacemos el mismo trabajo que hacía las empresas, y funcionó. Y entre todos elaboramos este proyecto de Ley”.
Marcelo dice orgulloso que “le robamos la Ley a Macri” fue producto de años de lucha de miles de compañeros en la calle, de estigmatizaciones, discriminaciones y maltrato social y estatal. Otra cuestión importante a tener en cuenta es que en la Capital Federal los recolectores cobran por tramo y no por toneladas de basura, “entonces es negocio”.
Las empresas cobraban por toneladas, “y ahora las empresas en el gobierno de la Ciudad comienzan a cobrar por área limpia. Los tipos dicen `no nos conviene, si históricamente lo hicimos por tonelada´, entonces dicen  `ese Macri nos quiere jorobár´. Y ahora quieren lo mismo en la provincia, entonces se pusieron en pie de guerra. Esa es una de las trabas que tenemos para sacar esta Ley provincial adelante. Son cosas que no están escritas, que no se dicen, pero que existen” describe Marcelo.

La lucha continúa
Sólo en la Capital se logró, después de muchos años y lucha, una Ley que los reconozca como recicladores urbanos. Pero aún falta el reconocimiento de miles de personas en la provincia. “Cada uno de nosotros tenemos hijos y no queremos que pasen lo mismo que pasamos nosotros. Estamos tratando, si siguen nuestros pasos, que estén en otras condiciones laborales”.
Recién ahora se pueden reconocer como cooperativa y que el Gobierno les de un incentivo, pero aún faltan miles de compañeros por reconocer. “Nos preocupan los compañeros que están atrás de la Gral. Paz, en los basureros. Hay gente muy mayor. Queremos que se reconozcan a esas personas también”.
“Nosotros decimos que es mucha la plata que se le paga a las empresas y si tomamos el valor de tonelada de lo que la empresa realmente recicla y lo comparamos con 100 cartoneros, nosotros reciclamos 50 veces más y le salimos mucho mas barato a los municipios. Aparte algo que es informal, que está ahí, el cartonero que está por ahí con su familia lo elimina del municipio dándole un trabajo formal”.
Si bien, desde la La Secretaria de Participación Ciudadana de lapProvincia de Buenos Aires comenzaron a impulsar el debate por un proyecto de Ley de Economía Popular, social y solidaria que regule al sector, aún la discusión está abierta. El objetivo del proyecto es generar las reglamentaciones necesarias que protejan y regulen a los nuevos actores de la Economía popular, es una normativa flexible, que ampare a todos los emprendimientos autogestionados de la provincia. El proyecto está, el debate está abierto.
Aún quedan batallas por pelear en la provincia, muchas personas excluidas continúan recorriendo las calles para hacerse un trabajo, no importa el clima, no importa la discriminación, ellos lo hacen porque no tienen otra oportunidad.

Fuente: Portal de la Economía Social y Solidaria

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