¿SE PUEDEN REGULAR LOS AGROQUÍMICOS? DOS EXPERIENCIAS SANTAFESINAS

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Por Betiana Spadillero
Las comunidades de Godoy y Arequito lograron un consenso para regular el uso de agrotóxicos, en cuanto a los tipos, lugares y formas de aplicación. Desde el INTA Oliveros, Luis Carrancio describió el proceso que terminó en una ordenanza que armoniza “cuestiones fundamentales”: la producción y la salud de la gente. En Arequito, se realizaban “50 denuncias” por año y tras la normativa hubo sólo una. Tampoco se registraron nuevos casos de intoxicación.
En las localidades santafesinas de Godoy y Arequito se consensuaron ordenanzas que regulan el uso de agroquímicos, para de este modo ofrecer una alternativa a dos posturas que parecen contrapuestas: los intereses de los productores agropecuarios y el cuidado del medioambiente. “La producción de alimentos y la salud de la gente son dos cuestiones fundamentales, esenciales para el desarrollo de una comunidad. Sí o sí hay que encontrar un funcionamiento en común porque dependemos de las dos”, opinó Luis Carrancio.
Siguiendo esa línea de análisis, apuntó que “si no hay una restricción (a los agrotóxicos), los problemas de salud empiezan a aparecer; pero si la restricción es demasiado grande, no se puede producir”. Por ello, en estas dos experiencias locales se intentó dejar de lado las diferencias y “primó sentarse a hablar” entre los actores involucrados. “Con un contexto de aplicación y una gran restricción de agroquímicos muy tóxicos, se llegó a una resolución que le garantiza al vecino que el producto no le va a llegar”, expuso el especialista del INTA Oliveros.

El inicio de un consenso
La primera resolución tuvo lugar en Godoy, una localidad ubicada a 70 kilómetros de Rosario, con 1.400 habitantes y aproximadamente 110 productores de soja, maíz y legumbres. El proceso se inició en 2004 gracias a la iniciativa de un técnico de la Cooperativa Agrícola que se puso en contacto con la comuna.
En diálogo con La Brújula de la Mañana por Radio Wox 88.3, Carrancio relató que “a partir de esas dos instituciones, una pública y otra privada, empezaron a analizar el tema”. Entonces, “hicieron participar a los colegios, a ambientalistas, a la biblioteca, al Centro de Jubilados, al Colegio de Ingenieros Agrónomos de la Provincia de Santa Fe, y se incorporó el INTA”. Se realizaron reuniones en las que “se informó sobre lo positivo y lo negativo del uso de agroquímicos y cómo se podrían racionalizar para llegar a una ordenanza”.
La normativa inicial se fue revisando cada dos años, “en base a la experiencia obtenida y a otros datos recabados”. Para el experto, de esta forma quedó demostrado que “la convivencia es posible y se está dando desde hace varios años”. No obstante, admitió que no hay datos numéricos que den cuenta de los resultados de este proceso.

Qué dice la ley en Godoy
La Ordenanza Nº 13/11 se basa en restricciones y controles respecto al momento y la forma de aplicación. En concreto, se prohibieron los productos de banda roja porque son los más tóxicos, se restringieron los de banda amarilla y azul (de mediana toxicidad) a 1.000 metros del pueblo, y se permitió aplicar productos banda verde que son los de menor toxicidad. “También se alejaron a 1.000 metros todos los productos que generan vapor. Se prohibió totalmente el 2,4-D que hace un año lo aprobó la provincia (mediante la Ley de Fitosanitarios Nº 11.273) , así como los nonilfenoles que en Europa están sumamente restringidos”.
Por otra parte, “en cada aplicación hay un veedor, o sea que está mirando que el viento vaya para el otro lado, que realmente se cumpla la ordenanza, que las condiciones de aplicación sean las que deben ser”. Entonces, no sólo se trata de prohibir: “Si se hacen las cosas mal, las distancias no alcanzan para evitar el problema; y si se hacen las cosas bien, las distancias empiezan a tener un valor secundario”, deslizó. A su vez, aseguró que “hay un montón de productos de baja toxicidad con los cuales se pueden llevar adelante los cultivos más comunes de la región”.

La experiencia en Arequito
Tomando como base la experiencia de Godoy, en 2011 Arequito aprobó la Ordenanza Nº 965 que regula el uso de agrotóxicos: prohíbe la aplicación de fitosanitarios de banda roja, restringe aquellos que se comportan de manera volátil, establece un registro de aplicadores, determina la entrega de los envases, y fija sanciones . En la ciudad, de 6.800 habitantes, “había un promedio de 50 denuncias” por año, pero tras la norma hubo una sola denuncia en 2012. Además, no se registraron “casos de intoxicados ni en el campo ni en la parte urbana, tanto en los efectores públicos como privados”.
Sobre estos procesos, Carrancio reflexionó que “no se trata de tomar una receta y traspolarla a todas las localidades”; ya que “si una comunidad está en conflicto, donde cada uno se encierra sobre su idea y no es capaz de escuchar al otro, es muy difícil llegar a un acuerdo”. No obstante, “estas dos ciudades hicieron un proceso consensuado, se capacitaron y la ordenanza les ha dado resultado; y ahí hay una fortaleza”.

Fuente: La Brújula

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