Reutemann: “La reserva moral del país” Segunda parte

En el número anterior de La Tribuna de los Sin Voz publicamos la primera parte de un informe sobre el ex gobernador de Santa Fe y potencial candidato a presidente Carlos Reutemann. En este número la segunda parte del informe sobre este siniestro personaje de la vieja política argentina.

“Reutemann tiene predilección por los genocidas”

 

Esa fue la frase que el artista y ferviente militante de los derechos humanos, Rubén Naranjo, eligió para titular un artículo escrito en 1992 que daba cuenta de los nombramientos de ex militares, agentes de inteligencia, o funcionarios dictatoriales en su gabinete. Allí, Naranjo hace eje en el nombramiento del teniente coronel (RE) Rodolfo Riegé como subsecretario de Seguridad Pública del gobierno de Reutemann y enumera su frondoso prontuario como funcionario de la última dictadura militar. “En Santa Fe la sorpresa de la designación de Riegé se diluyó porque otros funcionarios de la última dictadura militar también fueron convocados por el ex fórmula 1 Carlos Reutemann, para administrar la provincia. El ministro de Hacienda y Finanzas, contador Juan Carlos Mercier, desempeñó el mismo cargo en el último tramo de aquel gobierno”, relata Naranjo.
Quien se explaya en este tema de las designaciones de personajes vinculados a la dictadura en el gobierno de Reutemann y, además, de sus relaciones con el poder económico es el periodista Carlos del Frade. En un artículo titulado “Reutemann atrasa veinte años”, explica que José María Candiotti y Juan Carlos Mercier fueron parte del directorio del Banco Provincial de Santa Fe durante el último gobierno de facto. Ambos cumplieron, también, la función de ministros de Hacienda y Economía de la provincia de Santa Fe, en distintas etapas en el último tramo de la dictadura. “La dupla Candiotti – Mercier, ya sea desde el Ministerio de Hacienda o desde la cúpula del Banco Provincial, asistió al derrumbe del aparato productivo provincial, se cerraron 1.464 establecimientos industriales de más de 25 personas y se despidieron 317.488 trabajadores en todo el territorio santafesino”, sostiene Del Frade. Como ya se dijo, Mercier fue el ministro de Hacienda de Reutemann. Y Candiotti fue nombrado presidente del directorio del, ahora, Nuevo Banco de Santa Fe.
Lógicamente, todo lo enumerado hasta aquí y lo que vino después sólo pudo realizarse si se contaba con un buen entramado, fundamentalmente judicial, que le garantizara impunidad a Reutemann y sus funcionarios. Ahí es donde entra en juego el poder judicial, entrelazado con los resabios de la dictadura y el poder político del momento.
Un caso emblemático fue el nombramiento del ahora ex juez federal Víctor Hermes Brusa en 1992, con Menem en el ejecutivo nacional y Reutemann en el provincial. Brusa fue destituido en el 2000 por el Consejo de la Magistratura, luego de que se comprobara que había atropellado a un bañista con su lancha en la laguna de Setúbal, escapó, acusó a otra persona y luego quiso intervenir en el desarrollo de la causa . El ex juez había sido, también, funcionario judicial durante la dictadura, participó de interrogatorios a detenidos políticos y, gracias a la persecusión del juez español Baltazar Garzón, fue condenado a 21 años de prisión el 22 de diciembre de 2009, junto a otros torturadores, en el primer juicio contra represores en la provincia de Santa Fe. La condena fue por delitos de apremios ilegales, tormentos y privación ilegítima de la libertad, en el marco de un plan sistemático y generalizado de represión por parte del Estado, lo que los transforma en delitos de lesa humanidad, según dispuso el tribunal que lo condenó.
A esto se suma la gran jugada reutemista: el nombramiento de una Corte Suprema de Justicia provincial adicta, a imagen y semejanza de lo que hizo Menem a nivel nacional. Numerosos organismos de derechos humanos, asociaciones sindicales y partidos políticos han denunciado el accionar de lo que llamaron “La Corte de la Suprema Impunidad en Santa Fe”. Ésta estaba integrada por amigos, familiares, miembros del Opus Dei y ex funcionarios de los gobiernos de Reutemann, que impidieron el avance de cualquier causa contra el ex gobernador.

Diciembre de 2001 e inundación
de Santa Fe

Reutemann terminó su primera gestión en 1995. Previo paso por la Convención Constituyente de 1994, es electo senador hasta 2001, mandato que no termina por haber ganado las elecciones de 1999 para cumplir un nuevo período como gobernador, hasta diciembre de 2003.
Ya en su segundo mandato, Reutemann nombró a Enrique Álvarez como Secretario de Seguridad. Éste hombre “formó y forma parte de la SIDE desde marzo de 1976”, afirmó Gustavo Martínez , Secretario Adjunto de ATE Rosario e integrante de la Comisión Investigadora No Gubernamental de la Masacre de Diciembre de 2001.
Aquella masacre fue uno de los puntos más importantes del segundo gobierno del ex Fórmula 1. Fue en Santa Fe donde hubo la mayor cantidad de víctimas fatales por la represión de la protesta social en todo el país. Siete en total en la ciudad capital, Rosario y Villa Gobernador Gálvez. Todas ellas impunes, fundamentalmente, desde una perspectiva política, más allá de lo legal. Ningún responsable político fue juzgado. “No di orden de matar a nadie”, fue el argumento de Reutemann ante los asesinatos descarados. Por esta y otras lavadas de manos fue que Martínez le impuso el nombre de “Poncio Piloto”.
La otra masacre emblemática fue la inundación de la ciudad de Santa Fe en abril de 2003. Según un informe del Departamento de Medio Ambiente del ARI elaborado por Jorge Giles y la bióloga Silvina Gutiérrez, el saldo que dejó aquella inundación fue de 23 muertos, 28 mil viviendas afectadas y 75 mil personas evacuadas, entre otros datos. Ese informe atribuye la responsabilidad del desastre a la suspensión del “sistema de monitoreo en tiempo real” del Río Salado, con el cual podría haberse alertado a la población sobre la crecida que se venía.
Varias fuentes señalan que las autoridades municipales y provinciales tenían información sobre la fuerte crecida del Salado que inundó Santa Fe. Sin embargo, los funcionarios dijeron que no lo sabían y que fue un desastre de la naturaleza. Desde la Fundación Proteger, por ejemplo, sostienen que “si el intendente Marcelo Álvarez (PJ) no tenía la información de lo que iba a suceder es un irresponsable total y si, como se supone, la información estaba y no se avisó a la gente, se trata de una irresponsabilidad rayana en lo criminal”. Casualmente, los ejecutivos provincial y municipal estaban sumergidos en plena etapa electoral.
La gestión reutemista no sólo está acusada de no haber avisado. También lo está de haber inaugurado obras que, supuestamente, mejorarían la situación hídrica de la ciudad cuando, al momento de la inundación, sólo complicaron más: la ciudad llegó a tener un nivel de agua superior al del río. Por eso, damnificados del desastre iniciaron causas judiciales  contra Reutemann y sus ministros de Obras Públicas, Edgardo Berli y de Gobierno, Carlos Carranza, además del intendente de la capital provincial, Marcelo Alvarez. Los cargos fueron los presuntos delitos de “homicidio calificado por su función, en grado de dolo eventual; desaparición de personas, abandono de personas y violación constitucional de libre reunión”. La causa avanzó y llegó hasta la Corte Suprema de la Nación , que cerró el círculo de impunidad impidiendo incluso que Reutemann declare. Los únicos procesados fueron Berli, Álvarez y el ex director de Hidráulica, Ricardo Fratti.

Y sin embargo…

Todas las aventuras y los cargos obtenidos por el ex piloto y, en general, por el PJ de la provincia, están enmarcados en un sistema electoral que imperó hasta las elecciones del 2007: la Ley de Lemas. Ésta permitió que, aún con pocos votos, el reutemismo ganara elección tras elección. No es casual que los primeros comicios que se realizaron sin esa legislación las ganara su oposición y actual gestión, el Frente Progresista, Cívico y Social.
Del desprecio de Reutemann por la educación, con “escuelas charter”, demoras en el envío de dinero y bajos sueldos docentes de por medio, incluída la rebaja del 13% en los salarios (que también afectó a los estatales); de sus incrementos patrimoniales sin justificar y sus cuentas en Suiza “olvidadas” por su contador; de sus relaciones con la Iglesia santafesina y con el Monseñor Edgardo Storni, condenado a 8 años de prisión por abuso sexual; y otros tantos temas también habría mucho para decir, pero exceden lo ya extenso de esta nota.
A pesar de todo lo expuesto aquí y en cientos de investigaciones periodísticas y judiciales, Carlos Alberto Reutemann sigue siendo uno de los “presidenciables” para los grandes medios de comunicación. Los mismos que han trasparentado su capacidad de impulsar y consolidar procesos políticos encabezados por los sectores más retrógrados de la política nacional.
¿Qué será del futuro de la Argentina si Reutemann es la reserva moral del país?

Fuentes:
Crítica de la Argentina, 20 de agosto de 2009. “El ex juez Brusa sometido a juicio oral”.
El Argentino, 14 de febrero de 2010. “El Lole y sus muertos”.
Clarín, 2 de junio de 2003. “Santa Fe: por las inundaciones acusan de homicidio a Reutemann”.
Sin Mordaza, 1 de octubre de 2008. “Carlos Reutemann sale a flote”.

 

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