«UN ANTES Y UN DESPUÉS»

Por Guillermo Naveira

Primera parte de la entrevista a Maximiliano Medina abogado del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) y representante de la familia de Mariano Ferreyra, militante del Partido Obrero asesinado en 2010.

- ¿Qué implicó para ustedes tomar el caso Mariano Ferreyra?

Como organismo, para nosotros fue una discusión interna previa. Somos un organismo de derechos humanos. Y al principio, bueno, no quedaba del todo claro cuál era la violación de derechos humanos. Sabíamos que existía una violación de derecho a la vida, de un manifestante, pero era necesario dar una discusión al respecto. Empezamos a indagar, los primeros días,  el rol de la policía federal.

Y entendimos que era un caso de la violación de derechos humanos y que el CELS debía intervenir representando a la familia.

- ¿Por qué pensás que la familia Ferreyra los eligió?
El CELS es un organismo de más de 30 años de luchas por el fortalecimiento y la promoción de los derechos humanos, donde ha tenido mucha experiencia en litigios, en causa penales complejas y sobre todo, en causas vinculadas al rol de la fuerza de seguridad. Y en el contexto de protesta social ha hecho un trabajo, desde el 2001 en adelante, incesante. Por ejemplo somos abogados del caso 20 de diciembre, fuimos abogados de la masacre del puente Pueyrredón, donde murieron Kosteki y Santillan. Y además, durante todos estos años, siempre hemos tenido en la agenda el tema de la represión de la protesta social. Me parece que por esas cuestiones, y por el prestigio que tiene el organismo, nos eligieron.

- ¿Hasta dónde llega el interés de la sociedad por el caso Mariano Ferreyra?
Bueno, creo que la movilización popular, a la vista de todos, fue demostrativa de que es un caso de enorme repercusión social e institucional. Hemos tenido el apoyo de distintas organizaciones,  tanto del movimiento de derechos humanos, como agrupaciones políticas. Y creo que estamos en condiciones de decir que la sociedad esta con muchas expectativas de escuchar la sentencia a los imputados. Esperemos que nosotros también alcancemos esta expectativa.

- Entonces, ¿el rol de las movilizaciones presionó para que el caso tomara mayor visibilidad?

Fue una mezcla de varios factores. La movilización popular, sin duda, fue determinante. Hubo muchas cuestiones. Una voluntad, tanto judicial como política, desde un primer momento de investigar y avanzar con la causa. Al mes había siete procesados en una causa muy compleja. Pero indudablemente, como el caso Ferreyra pego de lleno en la sociedad, también impulso y determino a que se avanzara. Me parece que es imprescindible eso.

- Se notó como ese vigor crecía con el correr del tiempo…

Pero porque se fueron viendo determinadas cosas. El primer día era la muerte de un pibe en una protesta. Cosa que a todos nos sensibilizó. Incluso, los primeros días fueron terribles. La movilización popular, los medios, el poder político…

- La plaza llena.
La plaza llena, declaraciones de la presidenta, del ex presidente. Digamos, fue todo una cosa de mucha repercusión. Pero a medida que se fue avanzando en la investigación y en el juicio se pudieron desmontar otras cuestiones que involucraban el caso Ferreyra. Por eso es fundamental la sentencia, y por eso, la sentencia va a ser histórica, indudablemente. Sea cual fuere el resultado, va a ser un antes y un después.

- Hay algo que la sociedad no soporto…
Yo creo que la sociedad no tolero la muerte de un militante. Pasó con la etapa del 2001 y 2002, con la muerte de varios militantes. Por unos cuantos años, salvo Fuentealba en el 2004, no hubo hechos así de muerte en materia de protesta. Me parece que el 2010, con la muerte de Mariano Ferreyra, quedo en claro que la sociedad no acepta, no tolera la muerte de un militante en el marco de una protesta social.

- A demás del cuadro sindical…
Totalmente de acuerdo. En este caso justamente, la muerte de Mariano era consecuencia de una patota que respondía a un tipo que supuestamente debía representar a los trabajadores. Y eso, indudablemente, tiene mayor peso, mayor repudio social.  Por eso creo que la movilización fue así.

- ¿Qué temas pone en discusión?
Pone en discusión temas centrales del país. Tenés la discusión sobre el rol del sindicalismo. De los líderes gremiales. En el caso de Pedraza, es un emblema del sindicalismo empresario, de cómo a través de ese rol de supuesta representación de los trabajadores hizo negocios a costa de los trabajadores. Creo que eso es algo que nos debe importar a todos como sociedad, porque es uno problemas del movimiento obrero de años. Después está el rol de la policía federal. En este caso, si bien no fue la policía quien ataco, quien reprimió directamente, su rol en el marco de una protesta permitió la muerte. También,  el rol de la Justicia como reparadora o como respuesta a circunstancias así, que es una violación de derechos humanos. Me parece que hay distintos ejes que hacen a la vida institucional del país. El caso Ferreyra es emblemático por todo eso, muestra todo. Los negociados que permiten el enriquecimiento de sindicalistas que están, indudablemente, con la convivencia o por lo menos la omisión de la Secretaria de Transporte, en este caso del Estado. Hay muchas cuestiones que involucran al país e imponen que a la sociedad le tenga que importar este tema.

- Tengo entendido que hubo manipulaciones judiciales, ¿Cómo fueron descubiertas?
Es uno de los casos más escandalosos de corrupción judicial de los últimos años. Es tremendo este caso. La realidad fue esta. A medida que se avanzaba la investigación por el homicidio de Mariano Ferreyra, una de las medidas que tomo la jueza de instrucción, en su momento, fue intervenir los teléfonos de algunos de los que hoy son acusados, incluido Pedraza. Se pudo determinar, en algunas conversaciones de Pedraza, un contacto con un ex agente de la SIDE, Juan José Riquelme. Quien se presentaba como lobista en los tribunales de casación para negociar como tenía que caer la causa del asesinato de Mariano Ferreyra en una sala de la cámara de casación. Y empezar a influenciar desde ahí, sobre los jueces que iban a decidir en su momento sobre el procesamiento de los primeros imputados, Favale y compañía.  Ahí se habla de dinero.  De la plata que supuestamente Pedraza le tenía que dar al agente de la SIDE para que le dé después a los jueces. El juez principalmente involucrado es Eduardo Riggi, uno de los jueces de la cámara de casación.

- ¿Ustedes hicieron una presentación?
Si, tenemos una presentación hecha en el consejo de la magistratura para pedir su destitución. También ahí se descubrió el contacto con un ex juez federal que se llama Octavio Araoz de Lamadrid, que está imputado en esa causa por intento de soborno. Donde también él actuaba de intermediario entre Riquelme y otro de los jueces de la cámara de casación, González Palazzo. El objetivo principal era justamente, revocar la resolución que procesaba a los primeros imputados, porque Pedraza básicamente, ya preveía la posibilidad de que se avanzara contra él.

Fuente: Marcha

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