«TIRARON A MATAR PORQUE DEFENDÍAN UN NEGOCIO ENORME»

 

Jose Pedraza y los patoteros en el banquillo

Al declarar en la causa por el asesinato de Mariano Ferreyra, Lisandro Martínez, compañero de militancia en el Partido Obrero (PO), aseguró que aquel 20 de octubre «la patota» de la Unión Ferroviaria bajó por el terraplén del ferrocarril, en Barracas, y «empezaron a tirar». El testigo aseguró que vio a un hombre agachado gatillando un revólver y que escuchó unos diez disparos, aunque señaló que no pudo ver la cara del tirador. Además, indicó que la Policía les bloqueó el paso con los patrulleros cuando intentaron perseguir a los agresores y que intentó «sin éxito» que un oficial llamara a una ambulancia.

«Vi un gordito, agazapado, que tiraba poniendo las manos como en la película `Los profesionales´, las dos manos en el arma. Me pareció que tenía un revólver. Yo estaba a 20 metros», relató Martínez ante el Tribunal Oral en lo Criminal 21.

El militante del PO reconstruyó cómo fue la convocatoria para la movilización y el corte de vías y recordó que, aquel 20 de octubre, desde temprano, quienes llegaban para sumarse fueron «hostilizados» por integrantes del gremio de los ferroviarios, quienes permanecían ubicados en el andén de la estación Avellaneda y les advertían que no iban a poder concretar la medida planeada. «Eran ferroviarios seleccionados y con permiso de UGOFE», señaló.

Martínez contó que tras sufrir una primera agresión en la estación de Avellaneda, donde les tiraron piedras y, según el testigo, la Policía Bonaerense corrió a los militantes y tercerizados hasta el ingresó a la Ciudad de Buenos Aires disparando balas de goma, hubo una asamblea donde resolvieron desconcentrarse porque había muchos golpeados. Elsa Rodríguez, quien recibió un disparo en la cabeza durante el ataque de la patota, ya estaba herida en uno de sus brazos y había dicho que «quería irse», contó.

El compañero de militancia de Ferreyra recordó que cuando intentaban irse del lugar, en Barracas, vieron bajar del terraplén del ferrocarril un grupo de personas que comenzaron a correr en medio de la calle y poco después a disparar. Entonces, Martínez aseguró ver a uno de los agresores, pero no logró indentificar su rostro porque «no estaba quieto, estaba en acción, vestía chomba azul oscura, creo que vaqueros, era robusto, tenía las piernas abiertas y estaba semiagachado». «Tiraron a matar porque defendían un negocio enorme, porque sino, ¿qué es lo que obliga a tirar a matar?», sentenció.

El hombre destacó que cuando dejaron de disparar «salieron corriendo» y ellos intentaron perseguirlos «pero ahí la policía nos cerró el paso con patrulleros». Además, sostuvo que habló en dos ocasiones con un oficial «vestido de seda y corbarta rosa» a quien pidió «sin éxito» que interviniera para no ser agredidos y que llamara a una ambulancia.

También señaló que previo al ataque al pasar por la comisaría segunda del partido de Avellaneda observaron a “tres personas de civil en actitud provocativa que nos gritaban” e identificó a una de ellas como “el hijo de Antonio Luna, el subsecretario de Transporte” de la Nación.

Fuente: Página 12

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