PARANÁ METAL: EL CONFLICTO

Santa Fe

Paraná Metal es una empresa industrial productora de piezas y partes fundidas para la industria automotriz. Está ubicada en la ciudad de Villa Constitución, provincia de Santa Fe. Hace cincuenta años que es parte de la industria argentina y emplea un total de 900 trabajadores entre los que son propios y aquellos que están contratados. En los cincuenta años de existencia la fábrica paso por las manos de seis dueños. La última empresa accionista de la firma es Inversora MyS S.A.

 

 

El conflicto

Actualmente la fábrica se encuentra en conflicto con sus trabajadores, se declaró en quiebra y a través de una solicitada afirmó que la única salida a la crisis que están atravesando es la inminente reducción de personal. Según aseguraron, en este momento tienen un excedente de 570 trabajadores.

La historia del conflicto se remonta allá por el 15 de diciembre de 2008 cuando los obreros se encontraron con una suspensión masiva por 30 días, la planta cerrada y una convocatoria de acreedores de clientes. El argumento que dieron en su momento fue que en noviembre de ese mismo año los despachos de autopartes habían disminuido en un 54 por ciento. En ese mismo momento comenzaba la resistencia obrera: marchas, cortes de ruta, acampes fueron las medidas de lucha utilizadas, estuvieron casi un año intentando solucionar el conflicto hasta que en enero de este año se anunció que Paraná Metal pasaba a manos de Oil M&S.

La nueva firma de la empresa prometió grandes inversiones, aumentar la cartera de clientes y optimizar la producción, pero lo cierto fue que no hizo ninguna de estas cosas: las inversiones no se concretaron y las suspensiones a los trabajadores siguieron siendo moneda corriente. El conflicto estallo nuevamente cuando en el pasado mes de mayo los trabajadores, artos de los manoseos de la empresa, paralizaron la planta durante 12 días. La gota que rebalso fue el no cumplimiento de los aumentos que habían dispuesto en paritarias.

La situación se agravo, aún más, cuando ese mismo mes Ford de Brasil dejó de comprar los blocks de motores a causa de la falta de entrega y la deficiencia del producto, de esta forma la fábrica perdió a su principal cliente.

Los meses que siguieron al conflicto estuvieron colmados de cortes de rutas y acampes que duran hasta el día de hoy. Los perjudicados del conflicto son las 1000 familias involucradas con la planta que hoy en día pelean por su fuente laboral. Ellos piden que se ponga en funcionamiento la fábrica y que no se permita su cierre, tienen esperanzas de llegar a un acuerdo con los actuales accionistas, pero aseguran que de no concensuar ellos mismos se harán cargo del estado de la planta e intentarán ponerla a funcionar.

Un posible acuerdo

A dos meses exactos de la paralización de sus actividades, el grupo empresario de Cristóbal López y el sindicato de los trabajadores habrían llegado a un posible acuerdo para reabrir la planta. El documento, avalado ante el Ministerio de Trabajo, fue aprobado por los trabajadores en asamblea. Finalmente, 360 obreros ingresarían cuando se retome la actividad en la autopartista, en un plazo estimado de entre 15 y 60 días.

Las fallas del pacto

Luego de haberse firmado el acuerdo entre la patronal y los trabajados Fabián de Souza, presidente de M&S, el grupo inversor propietario de la planta, advirtió que lo que se firmo implica que la planta “se pondrá en marcha siempre y cuando sentemos en una mesa a representantes gremiales que se comprometan en no afectar la producción. Jamás incumplimos nuestra palabra”, dijo. Aclaró que “el acuerdo es precario y establece tres condiciones: los clientes, los accionistas y la jueza del concurso”. Y descerrajó: “Ahora nos podemos a trabajar todos, o se termina la joda o nos vamos”. A su vez afirmo que “No existe posibilidad de competir con 900 trabajadores, porque estamos un 50 por ciento sobre los precios internacionales y los clientes compran donde les resulta mejor y más barato”.

Esta es la historia y el desenlace de un conflicto que tiene más de dos meses, nuevamente (por más que se haya llegado a un acuerdo) en lo único que se piensa es en las ganancias de la patronal. Sería interesante que comenzáramos todos juntos a pensar en el bienestar de las personas que tenemos al lado: en el bienestar de los trabajadores.

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