NUEVA OFENSIVA “AGROMEDIÁTICA”

La voracidad capitalista trata de imponer límites

La contraofensiva capitalista impone escenarios de quiebres democráticos. Bueno para los mandados, Hugo Biolcatti y Héctor Magnetto sin partido o candidatos que le garanticen imponer su política, tienen que salir al ruedo. Florecen contradicciones interclasistas. Tareas de la etapa.

La contraofensiva capitalista sin referentes que le garanticen la política de acumulación de capital sin sobresaltos, obligo a la vieja y vetusta clase dominante -que tradicionalmente digitaba y manejaba los tiempos políticos desde las sombras- a salir al ruedo a jugarse por sí misma.
Por inoperancia o debilidad de sus representantes de la clase política tradicional, a los viejos sectores dominantes no le quedo otra que salir por si mismo a decir todo lo que piensa y quiere que se haga económica, política e ideológicamente.

De esta forma, la alianza “agromediática” -léase sectores más concentrados de la ciudad y el campo como burguesía agroganadera, pools sojeros y aceiteros, acopiadores, exportadores y grandes medios de comunicación- que se formó en el 2008 para aniquilar la resolución 125 y golpear al gobierno imponiendo una agenda de acuerdo a sus intereses sectoriales hoy desvalorizada, lanza también su contraofensiva.

Desvalorización y contraofensiva

Tras la derogación de la resolución 125 de retenciones móviles y el pico de crecimiento que le dio un triunfo electoral opositor en las elecciones legislativas de junio del 2009, la alianza “agromediática” se desvalorizo.
Esta alianza, no pudo mantener la fortaleza conseguida con el paro, piquetes de las 4×4 y el apoyo de amplios sectores de la clases medias y un pequeño sector de las clase populares que se dejaron seducir por la construcción simbólica del “Campo es igual a Patria”.
Desde allí en más, la expresión política de este sector perdió su oportunidad histórica y se debate en la lucha del liderazgo individual sin poder consensuar un mínimo programa de gobierno que lo haga visualizar como recambio.
Hoy la desvalorizada alianza “agromediática” se lanza a la contraofensiva buscando extenderse y trata de cooptar al sector de los capitales más concentrados de la producción y las finanzas, tratando de seguir apropiándose de las riquezas y alejar la amenaza  de un modelo que mejore una parte del PBI para quienes producen la riqueza y no la gozan.

Contradicción interclasista

La contraofensiva de la alianza “agromediática” muy a pesar suyo, se debate en una contradicción interclasista que puja y divide a la vanguardia de la producción del campo y la ciudad entre dos sectores diferenciados por sus propios intereses sectoriales.
El primer sector que se bate en esta puja está integrado por: a) El sector de capital transnacional -Cargill, Monsanto, Dreyfus en los granos y Cargill y Friboi en carnes- b) En los grupos más concentrados del país representados por la burguesía agroganadera –Confederaciones Rurales Argentina “Sociedad Rural y Carbap- y sus nuevos aliados –Coninagro y Federaciones Agrarias- y c) Entre los exportadores, acopiadores y grandes aceiteros, y es el único sector que se benefició y trata de seguir beneficiándose.
El otro bloque sectorial que es partícipe de las pujas interclasistas está integrado por las PYMES que forman parte del resto de la cadena productiva nucleadas sindicalmente en Cámaras, Centros y Asociaciones -Cámara de Feedlot, Centro de la Industria Lechera, Cámara argentina Molinera, Centro de Industriales Panaderos, Centro de Empresas Procesadoras Avícolas, Asociación de Productores Porcinos ,etc.- que desde la derogación de la 125 producen en un marco de debilidad y amenaza continúa, perdiendo utilidades y cerrando medios de producción.

Quién gana y quién pierde

Así, mientras  el primer grupo buscó y busca incrementar su rentabilidad sembrando soja y tratando de . los que están en condiciones de producir carne y soja o están prendidos de alguna forma en la cadena de valor de la soja -productor contratista, acopiador, fletero, broker, exportador y vendedor de agroquímicos, poll de siembra- ó la de la carne vacuna -productores, consignatarios, frigoríficos exportadores y broker- el segundo grupo ligado a la incorporación de valor agregado retrocede y pierde aún más el pueblo.
Vale la pena recordar que parte de esta situación fue preanunciado en pleno conflicto agropecuario por la derogación de la Resolución 125 por Alfredo De Angelis, uno o el vocero más encumbrado de la alianza “agromediática”, cuando dijo que el que quiera comer lomo lo tenía que pagar 80 pesos.

Más contradicciones

La contraofensiva “agromediática” insta a promover escenarios de quiebre institucional, en ese plano, mientras promueve las instauración del justo reclamo por la aplicación del 82 por ciento móvil para los jubilados, paralela y simultáneamente plantea el desfinanciaminento del Estado solicitando el quite de las retenciones agropecuarias.
Esta gran contradicción, debe resolverse por el lado que permita mas acortamiento de la brecha con inclusión. Para ello, se debe tener en cuenta que todo arancel a la exportación -sea agropecuaria o no- implica un subsidio indirecto a los productos de igual origen que se consumen dentro del país.
En este sentido, los aranceles a la exportación representan para el productor una pérdida de la rentabilidad con respecto a los productos destinados al mercado interno -sin arancel- que no reciben dicho gravamen.
De esta manera, los productos de consumo interno quedan con mejor rentabilidad comparativa con respecto a los anteriores. De esta forma, se garantiza alimentos más baratos para la población en general y se beneficia a los sectores populares más postergados.
De hecho, esto obliga a producir menos para la exportación y más para el mercado interno, además de mejorar los ingresos del Estado. ingresos que redistribuidos se transforman en obras públicas, educación, seguridad, ayudas sociales, e incluso en fondos para paliar los desastres naturales como las inundaciones y sequías.

Economía y votos

Hay quienes sostienen q si la economía mejora con fuerza meses antes de las elecciones presidenciales, al presidente en ejercicio puede irle bien. Si en cambio la economía empeora y se resiente las condiciones de vida del pueblo, al responsable del Poder Ejecutivo Nacional puede irle muy mal.
De hecho, con estos enunciados hasta los analistas del capitalismo sin querer sustentan la teoría marxista que sostiene “que lo económico tiene prioridad explicativa de los fenómenos sociales y políticos”.
En nuestra realidad objetiva -por más que Biolcatti, Magnetto, Duhalde, De Narvaez, Macri o Carrio quieran o digan lo contrario- la economía cerrará el año con un crecimiento del 6 por ciento, con una tasa de rentabilidad fabulosa de las grandes empresas. Utilidad que conspira de hecho, contra la viabilización de un proyecto más inclusivo.
Si a esta situación, le agregamos una suba del consumo cercana al 5 por ciento y una baja en el índice de desempleo significativo, podemos imaginar una situación económica un poco más favorable a los sectores populares.

Probable escenario electoral

En este escenario podríamos preguntarnos ¿Sí de aquí al2011 la economía argentina alcanza la tasa enunciada por fuera de la media originada por la crisis internacional, el triunfo electoral del kirchnerismo es ya un hecho más que probable?
Independientemente de la respuesta, el gobierno tiene dos grandes desafíos coyunturales. Uno. Imponer al crecimiento del Producto Bruto Interno, la profundización de un proyecto inclusivo y más igualitario que logre una distribución más equitativa de la renta.
Dos. Poner un freno a la elevada inflación provocada por los sectores ligados a la contraofensiva capitalista y formadores de precios contrarios al gobierno.
Sí estos hechos políticos no logran imponerse, la batalla simbólica cultural que desatará la alianza “agromediática”, puede entorpecer el triunfo del kirchnerismo en las próximas elecciones, y hacer retroceder la revalorización del proceso de identidad y de la reconstrucción de la subjetividad que se viene logrando.

Tareas de la etapa

Este último aspecto es el que tenemos que tener en cuenta al pensar las transformaciones imprescindibles en nuestra Patria. Como todo tiene que ver con todo, y todo está en permanente movimiento, nada debe ni puede plantearse al margen del proceso que transcurre a diario.
Por ello, la lucha por las reivindicaciones más elementales como salarios y jubilaciones, educación, salud y vivienda dignas, son parte de la experiencia adquirida de lucha de nuestro pueblo a revalorizar como activos partícipes.
En esta coyuntura necesariamente hay que revalorizar como superar nuestros propios límites para aportar a la construcción de una fuerza política propia que sepa dar respuestas y encarar un frente táctico coyuntural que sume y multiplique para las alianzas estratégicas.
Claro que esto requiere del ejercicio de nuestra madurez política y de la madurez política del campo popular, de sus hombres y mujeres comprometidos en la constitución de una alternativa política propia, que no retrase la recomposición de la identidad y de la subjetividad que estamos transitando.


LA TRIBUNA de los sin voz / Edición impresa agosto 2010

 

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