#NIUNAMENOS: EL DESAFÍO ES TRANSFORMAR LA COTIDIANIDAD

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¿Es posible que la consigna “Ni una menos” levantada por amplios sectores de la sociedad pueda alcanzarse? Pate Palero repasa la historia de lucha de las mujeres organizadas y ensaya una respuesta. “Una cultura que ha privilegiado a un género por sobre otros, debe preguntarse si está preparada para una distribución más igualitaria de esfuerzos y reconocimientos”.
Por Pate Palero*
Pate Palero 1A principio de siglo debimos argumentar y convencer a los representantes del pueblo (masculino) sobre nuestra capacidad para disponer de bienes materiales, de desempeñarnos laboralmente, de ganar dinero.
Tiempo después, hace casi setenta años, validamos con la ley de voto femenino nuestra capacidad para participar en política. Durante más de 30 años, cientos y luego miles de mujeres se vienen reuniendo en Encuentros Nacionales, generando una agenda temática y protagonizando una construcción cultural sin correlato en el mundo.
Más de 100 años reuniéndonos, organizándonos, visibilizándonos, forzadas a validar permanentemente los derechos conseguidos. Sin embargo, la violencia machista, asesina, y transversal, mantiene su mira puesta en nuestras frentes: esposas, novias, amantes, ex de diferentes vínculos, vecinas deseadas…
Cada ley conquistada, cada reivindicación, nos ha costado sanciones, estigmas, sobrecargas. No parece suficiente. Parece increíble que todavía debamos movilizarnos para pedir que no nos maten más.
El periodismo lentamente ha ido permeando sus contenidos con esta preocupación, mientras sigue preguntándose: ¿De dónde salen estos locos sueltos? ¿Qué les pasa por la cabeza? Como si no fueran evidentes el acoso callejero que toda mujer aprende desde su más tierna adolescencia, la desigualdad cotidiana, el machismo nuestro de cada día, el trato cosificado.
La sociedad nos educa tempranamente para naturalizar un trato discriminador. La estética celebra las 24 horas del día un estereotipo de mujer inalcanzable. La publicidad nos disciplina a medida del deseo masculino (estereotipado), la cultura consagra en sus diferentes productos y rituales esta obediencia incuestionable… ¿por qué nos sorprende cuando un hombre decide el valor de la vida de su pareja?
La pregunta para saber cuán realizable es la consigna “Ni una menos”, es la pregunta por la igualdad. Una cultura que ha privilegiado a un género por sobre otros, debe preguntarse si está preparada para una distribución más igualitaria de esfuerzos y reconocimientos.
Además de recitar los reclamos al Estado. Además de postear una imagen en el perfil de Facebook. Además de poner cuidado en reemplazar la expresión “crimen pasional” por “femicidio”, el desafío es transformar nuestra cotidianeidad. En el hogar, en el trabajo, en las relaciones afectivas, en los espacios de militancia u organización, en la actividad recreativa, religiosa, gremial, deportiva preguntarnos sobre cómo se distribuyen los tiempos, los sueldos, los beneficios y los esfuerzos, las postergaciones y las oportunidades, los reconocimientos y los olvidos.
Las mujeres seguiremos construyendo y reclamando antídotos contra la violencia machista extrema. Nunca nos verán deseando que los hombres no voten, no estudien, no cobren por su trabajo. Pero “Ni una menos” sólo será posible cuando quienes pertenecen a un sector históricamente beneficiado, se sumen a la construcción de una sociedad igualitaria, aún a costa de ceder privilegios propios.

*Periodista. Integrante de la Red Par (Periodistas de Argentina en Red por una Comunicación no Sexista)

Fuente: www.prensared.org.ar

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