NARANPOL: AVANZA LA COOPERATIVA

Los obreros de Naranpol nucleados en el Sindicato Unico de Trabajadores de Aguas Gaseosas (Sutiaga) avanzaron en las conversaciones con funcionarios del gobierno nacional para explorar la posibilidad de… valorar

Los obreros de Naranpol nucleados en el Sindicato Unico de Trabajadores de Aguas Gaseosas (Sutiaga) avanzaron en las conversaciones con funcionarios del gobierno nacional para explorar la posibilidad de convertir a la empresa en una cooperativa. La decisión madura a la par de la creciente dificultad para alcanzar un acuerdo con los dueños de la productora de gaseosas para solucionar el conflicto iniciado en marzo pasado, retomar la actividad de las plantas y salir del concurso de acreedores.

Las negociaciones para recuperar la empresa y reactivarla a través de la gestión obrera avanzan rápidamente, con la intención de lograr que la transición se produzca antes de fin de año. En este escenario, los trabajadores echarían mano de las posibilidades que se abrieron con la nueva ley de quiebras y se adelantarían precisamente, a la posibilidad de que algún otro acreedor de Productora Alimentaria les pida la quiebra. Autoridades políticas y judiciales parecen converger en la simpatía hacia esa solución, teniendo en cuenta las quejas que desde esos estamentos se transmiten a la intransigencia de los hermanos Galán, titulares de la firma, para acordar con el gremio y presentar un plan de reactivación de la firma.
De hecho, el ministro de Trabajo de la provincia, Carlos Rodríguez, salió ayer con los tapones de punta al asegurar que el conflicto de Naranpol es «uno de los más difíciles» que le tocó afrontar, fundamentalmente por la intransigencia de la patronal. «Son los empleadores más difíciles que conocí en mi vida, su nivel de flexibilidad es menos que cero», dijo. Y opinó que el fundador de la empresa, Carlos Galán, «debe tener ganas de levantarse de la tumba y revisar lo que hacen sus hijos».
Fundada a mediados de los 90 en la ciudad de Santa Fe, Productora Alimentaria, con su marca Naranpol, es una de las empresas líderes en el mercado de las gaseosas de segunda marca. Un mercado que en la última gran crisis económica llegó a representar el 50 por ciento del total. Ocupa a 800 trabajadores en todo el país. Tras el fallecimiento de Galán, quedó en manos de sus dos hijos, María y Martín Galán.
Tras presentarse en convocatoria de acreedores, los dueños de Naranpol propusieron reducir los salarios de los trabajadores. El gremio no aceptó y se inició un conflicto que, con intermitencias y distintos intentos de conciliación, hizo eclosión a principios de noviembre, cuando los empresarios decidieron directamente dejar de operar, en lo que los empleados denunciaron como un lock out patronal.
Pese a las innumerables reuniones convocadas en el ámbito del Ministerio de Trabajo de la provincia, esa decisión no logró revertirse. Los dueños de Naranpol reclamaron un subsidio de 40 millones de pesos al Estado para seguir funcionando. Además, deben los sueldos de octubre. Los trabajadores, pro su parte, acampan en las puertas de las plantas de la compañía para evitar un vaciamiento.
Gustavo Carranza, delegado gremial de los trabajadores rosarinos de Naranpol, explicó que la firma tiene una deuda concursal de 150 millones de pesos y subrayó que los obreros tienen créditos relacionados con las deudas salariales generadas desde mayo. La visión de los dirigentes gremiales es que la posibilidad de que los dueños presenten un plan viable para reactivar la empresa es casi nula y, por eso, se contactaron con el Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas y funcionarios del Ministerio de Desarrollo Social para avanzar en el camino de instrumentar una cooperativa.
Esto significa la nacionalización del conflicto, más allá de que hoy asistirán a las 14 a la reunión convocada por Trabajo provincial para intentar una solución. Mientras tanto, ayer se reunieron con los síndicos del concurso para analizar las alternativas de la recuperación. En el medio, los obreros cortaron brevemente el acceso al puente Rosario-Victoria.
«Creemos que a los dueños la empresa se les fue de las manos y no son capaces de recuperarla», señaló Carranza. Los dirigentes gremiales estiman que, lejos de la magnitud del subsidio que pide la patronal, la producción puede retomarse con unos 3 millones de pesos, menos que lo que reclaman como acreencias laborales.

Fuente: La Capital

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