MIRIAM LEWIN: ¿QUIÉN SE PREOCUPA POR LA SALUD DE LAS TRAVESTIS QUE NO SON ESTRELLAS DE TELEVISIÓN?

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ENTREVISTA A MIRIAM LEWIN

Por Pedro Jorge Solans

Es una periodista de una extensa trayectoria profesional, productora de ciclos periodísticos emblemáticos en las investigaciones periodísticas y tiene una heroica historia de militancia. Víctima del campo de concentración de la ESMA.

En el marco del XIX Encuentro Latinoamericano de la Cooperación que se llevó a cabo en Villa Carlos Paz, habló del rol del periodismo, de la situación del país y abordó el episodio con el que terminó la serie de investigación Punto Doc que se emitía por canal América y que involucró al marido de  Beatriz Salomón, el médico cirujano Alberto Farriols.

Al respecto,  y  a la distancia, dijo:” Yo me pregunto, una sociedad que endiosa e idolatra a una travesti que acaba de ser mama, (por Flor de la V) ¿No se preocupa por la salud de las travestis que no son estrellas de la televisión.  Hasta que punto estamos cubiertos por la hipocresía?”

Has sido protagonista de un hecho relevante en materia de publicaciones desde el ciclo televisivo  Punto Doc. que se emitía por canal América  con un cirujano plástico. Más precisamente, con el ex marido de Beatriz Salomón. ¿Hoy, a la distancia,  qué opinión tenés de ese episodio que tanto se discutió en su momento?

Ese episodio fue utilizado y recortado por los programas de chimentos, en uno de los cuales estaba Jorge Rial, que trabajaba en el mismo canal en el que se emitió la investigación. Entonces, mucha gente que opinó de ese caso, no vio la investigación periodística, solamente vio el recorte que se hizo de esa  investigación periodística que fue absolutamente impecable. Nosotros no nombramos a Beatriz Salomón en ningún momento. Y  ese hombre, el médico Alberto Ferriols, no hacía pre-quirúrgicos, operaba en un consultorio que no estaba habilitado como quirófano, operaba pacientes menores sin autorización de sus padres, operaba travestis, y modificar las características sexuales de una persona  está penado por la ley en la Argentina, aún hoy. Y, además, de no tomarles el verdadero nombre a las pacientes, de manera tal, de que, si estas pacientes morían en las operaciones  nadie sabía de quién se trataba, porque no había registro de que habían pasado por ese consultorio. No tenían historias clínicas de esos pacientes. Pero además de eso, él hacía descuentos importantes a las operaciones por servicios sexuales, y no era que los llevaba a un hotel alojamiento, sino que lo hacía en el ámbito de su consultorio. Lo hacía dentro de las cuatro paredes de su consultorio, y era claro que esto no era su intimidad. Su intimidad es un lugar privado, un departamento, un hotel alojamiento, un albergue transitorio, o su auto. El se comprometió a desempeñar su profesión por el juramento hipocrático a conciencia y con dignidad, y por eso, dentro de  esas cuatro paredes del consultorio, no es un ámbito privado. Yo me pregunto, una sociedad que endiosa e idolatra a una travesti que acaba de ser mama, (por Flor de la V) ¿No se preocupa por la salud de las travestis que no son estrellas de la televisión.  Hasta que punto estamos cubiertos por la hipocresía?
Y una segunda reflexión, si ese médico le hubiera pedido servicios sexuales a cambio de un descuento en una operación a una madre con un hijo con cáncer, qué hubiera hecho? ¿Si hubiera sido un profesor universitario y para que se graduara o aprobara una tesis, a una alumna le hubiera pedido servicios sexuales, que hubiéramos hecho? ¿Por qué es una travesti, no importa?
Pese a todas estas reflexiones, nosotros tuvimos un problema interno en la productora, del que no voy a hablar, porque involucra a un colega (Daniel Tognetti) del que no tuvo un comportamiento ético, ni de caballero.

¿En la actualidad está en pleno debate el  rol del periodismo. Cuál es tu opinión?

Nosotros los periodistas fuimos sobredimensionados en nuestro rol y en nuestro poder transformador. En la década del 90 empezamos con un rol de prejuicio y con una altísima credibilidad, que  es nuestro gran capital, y ocupábamos los lugares que dejaban vacantes otros poderes, por negligencia, por desidia, o por corruptos. Ellos no se desempeñaban en su rol; por ejemplo, los políticos, lo que desembocó en el que “se vayan todos”. Hasta el 2003, hasta la asunción de Néstor Kirchner, esos espacios fueron ocupados por el periodismo. Los periodistas, éramos empujados, porque en muchos casos no lo hacíamos voluntariamente, más concretamente, con el periodismo de investigación.
El periodismo de investigación se nutría de una agenda muy diversa, provista por los denunciantes,  que eran pequeños y medianos empresarios, ciudadanos comunes, ex delincuentes que se daban vuelta, y que a veces, por el afán de venganza nos proveían de datos; y, entonces, nosotros utilizando en algunos casos, una tecnología que ahora está muy desarrollada, -pero en ese momento hace unos veinte años, era incipiente, la cámara oculta-, empezamos a indagar y a tratar de eliminar  pequeños sectores oscuros, hechos disfuncionales que el Poder quería ocultar.
Pero esta sobredimensión, esta sobre apreciación del rol del periodista generó  la no comprensión de que los periodistas, la prensa, no somos un colectivo homogéneo. Es decir, incluso dentro de los periodistas de investigación había y hay colegas que estaban y están dispuestos a negociar. Hay un caso que siempre pongo de testigo. Hubo periodistas que negociaron con una empresa que había sido denunciada por contaminación, por un delito contra la salud pública en una población, y se quedaban esperando para recibir publicidad de esa empresa que le lavaba la cara. Es decir, que hay gente que se presta a recibir dinero a cambio de publicar información, a sabiendas, falsa. Entonces, yo me cuestiono, a veces, y estoy abierto a la discusión, que si fue válido derogar la ley de calumnias e injurias, porque en muchas ocasiones, era el resguardo que tenía el ciudadano común contra la publicación de información falsa que forma o formaba parte de operaciones políticas u operaciones económicas.
Por una parte, la derogación de la ley de calumnias e injurias  era un reclamo por tribunales internacionales, pero me parece que el ciudadano común y nosotros como periodistas quedamos bastante desguarnecidos. Hay  un caso de una colega de Panamá, que es difamada por supuestos periodistas, diciendo que esta señora es prostituta, y yo pregunto: ¿Cuál es el resguardo que tiene esta mujer, madre de familia, madre de hijos adolescentes, para intentar bloquear esta avalancha de insultos y de difamaciones por parte de una persona que supuestamente pertenece a la prensa? Por eso yo digo, nosotros los periodistas no somos todos iguales. No éramos todos iguales cuando estábamos en la cima de la consideración pública en los 90, y ahora, también, no somos todos iguales.
Lo que yo quiero decir, es que ahora estamos en la mira, bajo la lupa, y se pone en duda todo lo que los periodistas y los medios decimos. Lo mismo tendría que haberse hecho en aquella época.

¿El  planteo que se hace, se  podría resolver con una colegiación de periodistas?
No. Yo estoy en contra de la colegiación. Me parece que la colegiación terminaría restringiendo el ejercicio de la profesión. Terminaría poniendo en manos de una élite la posible sanción. Aunque fuera solamente ética. La posible sanción de hechos de mala praxis periodística o falta de ética, va a contramano del  mundo, porque hay una intensa y profunda democratización del ejercicio y del derecho a informar e investigar, que viene de la mano del google, del facebook, de internet. Es decir, ¿a quiénes estaríamos exigiendo el ejercicio de la profesión? Cuando hay miles de blogs, miles de estudiantes o amas de casas que suben información a la web.

¿ Qué se puede hacer ante una injuria o una calumnia?
Hay algunos abogados que dicen que existe la posibilidad de la sanción económica, que dicho sea de paso, va a quedar prontamente desactualizado por la inflación. Esta fue una ley del 2009, que prevé una sanción de 150 mil pesos. Se tendría que haber exigido una sanción equivalente a tantos litros de naftas, un valor equivalente a un producto referente. Pero yo, la verdad, pienso que es un hecho discutible, que va en contra mano de quienes dicen que aquí no hay libertad de prensa. Ahora solamente se puede sancionar a un periodista, si se demuestra que en realidad existió una malicia o información falsa -a sabiendas- que era falsa.

“Nadie entiende como en este país nadie hizo justicia por manos propias”

¿Qué opina de la realidad que se está viviendo  en estos últimos años en Argentina?
Yo personalmente estoy en una etapa muy especial porque es eminente la sentencia del caso Esma, y para mí, significa mucho, significa que llegó la justicia largamente esperada. Acordémonos de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, que fueron leyes de impunidad. Hay extranjeros que me dicen que nadie entiende como en este país nadie hizo justicia por manos propias. Yo creo que esto es algo que nos honra. Ninguna madre, ningún hermano, ningún hijo, haya querido hacer justicia por manos propias, y que esperáramos hasta ahora para conseguir justicia fue una virtud. Obvio que falta mucho por andar. La cuestión de derechos humanos se debe ver en todos sus aspectos. Hacen falta más viviendas, más igualdad, pero creo sinceramente que se ha avanzado mucho, que hay algunos logros, algunas conquistas que nos sorprendieron a todos, pero creo que hay que ir por más, el camino es largo.
Yo creo que hay que tener mucho coraje para encarar cambios, yo puedo estar a favor o en contra de algunas cosas que emprendió este gobierno, pero lo que no se le puede negar es el coraje que tienen, es un camino largo por recorrer, aún falta mucho,  viene bien, pero falta mucho.

¿La batalla cultural recién empieza?

De eso somos responsables todos. Yo creo que en estos tiempos en que yo puedo enviar un twiter, y no hay censura, en donde se puede twitear y retwitear no se puede hablar de censuras. Nosotros, los periodistas, ya no podemos hablar ni siquiera del poder de los grandes medios. No hay nada que se pueda frenar.  Nosotros no tenemos la internet controlada como pasa en otros países. Yo creo que hay miles de muestras en las que se puede quebrar todas las barreras. Antes si el tema no salía en el diario Clarín, no existía. Ahora  hay temas que se imponen sin haber salido en ningún diario.

¿Todo esto se está dando en un momento en donde la crisis no se generó en los países periféricos?
Me parece que todo lo que significaba el presunto aislamiento de la Argentina  está quedando de lado. Si hoy estamos bien encaminados como lo estamos, yo creo que se debe a esta forma de encarar la economía que tiene el actual Gobierno. En Capital hay gente que votó por Mauricio Macri, y que ahora va a votar por Cristina.
Probablemente, a mucha gente no le caiga simpática la figura de Cristina pero la va a votar igual porque le genera estabilidad, que no es la misma estabilidad que había en la década menemista. Es otra cosa. Ahora hay una reactivación. Ahora no se cierran fábricas, sino se abren.
A mí la verdad que ahora me sorprende ver en los Estados Unidos, piqueteros cortando un puente. La verdad que estas manifestaciones todavía son muy embrionarias, y el poderío es inconmensurable; entonces creo que aún no tenemos que subestimar la capacidad creativa del Imperio. Nosotros no podemos hacer nada a esto.

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