LOS PUNTOS OSCUROS DE LA REFORMA IMPOSITIVA QUE EL GOBIERNO IMPULSA EN EL CONGRESO

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La cámara de Diputados se prepara para aprobar el proyecto de ley ómnibus que incluye pago de sentencias a jubilados, blanqueo de capitales, acuerdo por la coparticipación con las provincias y reforma impositiva. Este último punto es quizás el que menos ha llamado la atención pero igualmente posee varios aspectos de alto impacto.
Es que mientras se discute el pago a los jubilados de haberes medios y altos que reclaman una actualización de sus remuneraciones y el polémico blanqueo de capitales, luego del escándalo de los Panamá Papers y la detención de José López, el megaproyecto reduce impuestos progresivos, en línea con una política del macrismo: reducir la carga impositiva a los sectores más favorecidos.
Según el proyecto, el mínimo no imponible del impuesto a los Bienes Personales (el antiguo «impuesto a la Riqueza») irá ascendiendo geométricamente en los próximos 3 años. Así, de los 305 mil pesos de valuación fiscal de bienes que hay que tener para empezar a pagar el tributo, sube a 800 mil pesos para este año (un 165% más), 950 mil pesos para el 2017 y 1.050.000 pesos para 2018. En tres años, ascenderá 244%.
Si bien es cierto que el mínimo no se actualizaba desde 2007, no lo es menos que el proyecto incluye una rebaja de la alícuota que se cobra. Si antes la misma estaba entre 0,75% (para los que tenían entre $305 hasta $750 mil) y llegaba hasta 1,25% (para los de más de $5 millones en bienes), ahora se unifica en una solo porcentaje, 0,75%, para quienes superen los $800 mil. El mismo desciende a 0,5% para el año próximo y 0,25% para 2018.
Para poner en números: quien hoy tenga 3 millones de pesos en bienes, debe pagar 30 mil pesos durante el año, en 2018 terminará abonando 7.500 pesos. Hay que tener en cuenta que la valuación del patrimonio se hace de acuerdo a la valuación fiscal que tienen, siempre inferior al precio de mercado y que no suele acompañar a la inflación.
El proyecto original llegaba más lejos inclusive, ya que proponía la eliminación del impuesto a partir de 2018, algo que Cambiemos negoció modificar con el Frente Renovador y el Bloque Justicialista. Estos bloques lograron introducir la exención del impuesto a las Ganancias solamente para el medio aguinaldo de junio de 2016, pero ya la AFIP avisó que igualmente cobrará el tributo y si la ley se aprueba, luego lo devolverá.

No más impuestos a las acciones
Esto no es todo, ya que el proyecto presenta el «caballo de Troya» que implica derogar el impuesto a las Ganancias para los casos de compraventa de acciones y títulos públicos, uno de los pocos casos en donde estaba gravada la denominada «renta financiera», que ahora sí gozará de un verdadero duty-free. Asimismo, se elimina la Ganancia Mínima Presunta a partir de 2019.
Esto se suma a una verdadera política de Estado (macrista): la reducción de impuestos para la clase alta y el aumento del costo para los sectores medios y bajos. El fin de las retenciones al agro y la minería, la eliminación del impuesto a los autos importados, junto con estas reformas,implican una menor carga tributaria que se compensa con menores erogaciones, como son los subsidios que mantenían tarifas de servicios públicos acordes a los salarios argentinos.
Asimismo, el impuesto a los Bienes Personales es coparticipable, por lo que su reducción afectará también los fondos que se enviarán a las provincias.

Fuente: El Destape

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