LOS EXCLUIDOS DEL MACRISMO (2): PERSONAS QUE SUFREN ADICCIONES

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Ante el ballotage del próximo 22 de noviembre, Notas publica una serie de entrevistas para conocer la realidad de aquellas personas para las que el gobierno de Mauricio Macri en la Ciudad de Buenos Aires no significó un “cambio” positivo. Son los sujetos silenciados, recluidos, ignorados por las políticas del Pro. Segunda entrega: el tratamiento de las adicciones.
Andrea es trabajadora de Casa Puerto, entidad que brinda tratamiento sobre adicciones a niños y adolescentes de ambos sexos, dependiente de la Dirección General de Políticas Sociales en Adicciones, sobre la problemática del sector. La institución fue inaugurada bajo la gestión de Jorge Telerman.

- ¿Cuál es el paradigma acerca del consumo y cuáles son las contradicciones o los puntos débiles de la política pública en la Ciudad de Buenos Aires con respecto a adicciones?
– Casa Puerto se abrió en 2007 como la primera casa del paco en la Argentina, hubo una cuestión muy ruidosa, todos cubriéndolo, pero en realidad era más cartón pintado que una política real. Fue en el pase de Telerman a Macri. Había planes de tratamientos en dos fases en una época, después planes de tratamiento súper gruesos, con articulación con Educación y con otros ministerios, que al final se terminaron cayendo a los meses de inaugurado el dispositivo. Todo eso daba cuenta de que no había ninguna intención de una política pública pensada en relación a la problemática real.

- Casa Puerto se abrió entonces con el personal, la estructura edilicia y la promesa de una articulación multidimensional que permitiera abordar la problemática.
– Ni siquiera con la promesa, el día que se inaugura estaba no solamente Telerman, sino los diferentes ministros. Estaba la articulación con Educación, con Salud. Eso fue un proyecto que se pensaba de entrada ser titulado, y se proyectó el plan de tratamiento, que era muy extenso, pensándolo como un dispositivo de día, dispositivos que en sí mismo no se daban con la estructura física del edificio, no se llevaban.
En el medio de todo esto pasa que gana Macri y esto empieza a caerse, de hecho muchos trabajadores se van, había muy pocos chicos en el dispositivo, con lo cual empezamos a darnos cuenta que era más cartón pitando que una institución. En base a eso muchos de los trabajadores que estamos hoy, de esa primer camada que se inauguró, habremos quedado cinco o diez como mucho y los demás se fueron yendo. Empezamos si a armar desde el equipo de trabajo un plan de tratamiento, que es el que hoy llevamos adelante.
La idea inaugural de la institución había sido con una articulación, porque realmente es una necesidad articular. Trabajamos con chicos que van desde los diez hasta los 18 años. Entre muchas otras cosas el emergente del consumo tiene que ver con lo subjetivo y con la violación de derechos previos. Pretender abordar directamente la problemática de consumo claramente no es el tratamiento que entendemos que necesitan los chicos.

- ¿Ese abordaje que ustedes plantean desde el equipo de trabajo de Casa Puerto que tiene que ver con un paradigma multidimensional, es compartido por los directivos específicos del área?
– No, de hecho el plan de tratamientos nosotros lo creamos y lo construimos desde los trabajadores de Casa Puerto y lo presentamos a la Dirección. Impulsamos las políticas públicas desde los lugares de trabajo hacia la Dirección y no al revés. Las capacitaciones que estamos dando, la primera capacitación que se hace después de mucho tiempo, surge como propuesta de la asamblea de los trabajadores de Adicciones. Esa fue la primera capacitación de la Dirección de Adicciones.

-¿Qué es lo que propone la Dirección?
– No hay una propuesta concreta, hay un dispositivo que incluye a la directora general, la gerenta operativa. Hay diferentes dispositivos como por ejemplo los Centros Integrales de Atención Comunitaria (CIAC), Prevención. Los CIAC trabajan con los chicos en territorio. Después vienen lugares para adultos, y un dispositivo que se dice de internación, pero en realidad los chicos están alojados. Casa Puerto es un lugar en el que los chicos quedan alojados, con internación voluntaria.
No hay una política desde la Dirección general, sino por el contrario, nosotros evaluamos que recursos necesitamos y los pedimos, las capacitaciones que vamos necesitando. Una de las cosas sumamente llamativas es que más de una noche nosotros estamos reclamando que haya chicos en Casa Puerto porque por ejemplo hay una capacidad de 12 jóvenes y sin embargo nunca superamos los cinco o seis chicos.
Es raro porque desde el gobierno de la Ciudad aparece que la capacidad de internación es de 20 camas. Ni siquiera saben bien cuál es la capacidad real.
Es que en realidad después abrieron otro dispositivo que es justamente la internación de niños y adolescentes, que empezó siendo una ONG, después pasó a ser mitad ONG y mitad de la Dirección, cosas que son extremadamente raras.

- ¿Y Casa Flores?
– Casa Flores es para mayores de 18 y es ambulatorio, con lo cual ahí no hay internación. Otro lugar que se llama Casa Faro, que empezó siendo una ONG, que actualmente pertenece al gobierno de la Ciudad, y Casa Puerto. De todas formas vos te das cuenta en los folletos de la Dirección, te fijás cuales son los programas que dependen de la Dirección de Adicciones y los dispositivos de internación que sería Casa Puerto, no figura.
Está totalmente invisibilizado. Todas las justificaciones que nos dieron fueron con pobres fundamentos, con lo cual se entiende que hay una intencionalidad.

- Lo que denota es que también hay una ausencia del trabajo comunitario desde el Estado que permita reconocer situaciones problemáticas que permitan vincularse con esta oferta que brinda Casa Puerto.
– Totalmente. Si vos tenés un sector que tiene dispositivos de internación, que tiene capacidad para 12, que hace dos años viene planteando que hay grandes etapas que no llegan siquiera a la mitad de la población, que te está planteando desafíos como para ver cómo hacemos, como armamos redes. No hay una decisión política de articular para que el chico realmente reciba tratamiento. Si no es una mascarada, “tengo tal lugar, funciona de tal manera”.

- ¿Hay articulación con los CIAC?
– Si, se arman derivaciones por esa red informal que hemos tejido como trabajadores de los CIAC. Mismo con Asistencia Social en Adiciones (ASA), que es quien recibe las derivaciones. En Casa Puerto solo pueden alojarse chicos que hayan sido entrevistados en ASA y desde ahí se realizan las derivaciones. Lo que pasa es que hay conveniadas muchísimas ONG y lo que plantean en ASA es que en realidad hay muy pocos chicos que van a demandar tratamiento.
Hay una mala articulación con otros sectores que trabajan en territorio, en los barrios o en diferentes dispositivos donde llegan estos chicos, donde se observa que están con problemáticas de consumo, pero no están en posición real de alojar y de brindar a cada uno de los pibes con los que se encuentran el tratamiento que realmente necesitaban. Es totalmente articular, pero funcionan todos como compartimentos estancos. Alguno tiene algo de fachada y si se tiene la intención de hacer de esa fachada un dispositivo, una institución y pelear por una política pública, te queda todo lo otro que es armar una red de trabajo para dejar de ser un compartimento estanco y articular con otros efectores.

- ¿Qué tipo de articulación se les permite con respecto a SEDRONAR y las estructuras nacionales de acceso a herramientas para trabajar la problemática?
– Todo lo que sea las articulaciones de manera formal se dan desde la Dirección general o desde ASA, por la articulación con los diferentes dispositivos. Desde nuestro sector de Casa Puerto no tendríamos formalmente autorizada ninguna articulación. Las articulaciones que hemos tomado la decisión de empezar desde lo informal a intentar armar otra cosa desde hace más o menos un año, se encarga Matías Corva.
Entendimos que si nos seguíamos quedando a esperar que la Dirección general se encargara de articular veíamos que no iba a arrancar el dispositivo. No hay formalmente ninguna articulación. Nosotros empezamos a articular con otros dispositivos a través por ejemplo de capacitaciones donde nos encontrábamos, o a través de la práctica de algunos trabajadores, formalmente no la hay.

Fuente: Notas

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