Lo que jamás podrá olvidarse (Primera y Segunda Parte)

REFLEXIONES DE FIDEL

El pasado martes, 21 de septiembre, me reuní a las 9 a.m. con más de 600 pasajeros del Crucero por la Paz (Peace Boat), casi todos de nacionalidad japonesa, entre ellos una sobreviviente del asesinato masivo en la ciudad de Hiroshima, que tenía dos años cuando ocurrió el hecho.

La televisión nacional de Cuba transmitió el encuentro, pero la traducción en la sala del Palacio de las Convenciones no era simultánea y las voces de las compañeras que realizaron esa difícil tarea se superponían a mis palabras. Decidí, por ello, escribir una Reflexión sobre el tema.

Aproveché la oportunidad para reducir la extensión de lo que expresé, y ordenar mejor las ideas trasmitidas con absoluta fidelidad al contenido de las mismas.

Las palabras de las demás personas que participaron, las trasladé íntegramente.

A pesar de mis esfuerzos, la Reflexión resultó extensa, ya que el encuentro duró dos horas y media, por lo que decidí dividirla en tres partes, que serán publicadas en días sucesivos.

El encuentro comenzó con las palabras de Kenia Serrano, Presidenta del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos:

Buenos días.

El pasado 3 de septiembre el señor director de la Organización no Gubernamental Cruceros por la Paz, el señor Yoshioka Tatsuya, envió a nuestro Comandante en Jefe una carta solicitándole que recibiese a los directivos del crucero y a la sobreviviente de Hiroshima y Nagasaki que viene en él; el Comandante aceptó, y también, con placer, invitó a otra amplia representación de los pasajeros a este encuentro.

Estamos asistiendo a ese encuentro hoy, 21 de septiembre, declarado por las Naciones Unidas Día Mundial de la Paz, por supuesto que con la presencia, para nosotros memorable, de nuestro querido Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz (Aplausos).

Se encuentran en la presidencia de nuestro encuentro el señor Nao Inoue, director de esta travesía del Crucero por la Paz (Aplausos); la señora Matsumi Matsumura, también del staff de Cruceros por la Paz, quien nos ayudará a traducir al español este encuentro (Aplausos); la señora Junko Watanabe, miembro del Movimiento Hibakusha, sobreviviente de Hiroshima y Nagasaki, y la profesora Susana García, de la Universidad de La Habana, quien también facilita este diálogo al japonés, como ustedes pueden ver (Aplausos).

Comandante…

Cmdte.- ¿Qué me toca a mí, un discurso?

Kenia Serrano.- Saludar, porque todos estamos deseando eso.

Cmdte.- No, yo vine a responder, es la verdad. Le pregunté qué me correspondía hacer y no me dijeron nada.

Realmente quiero, en primer lugar, darles las gracias por el honor que significa este encuentro.

Yo estaba un poco ausente, como ustedes conocen, leía periódicos; pero me he perdido de muchos de los encuentros de ustedes, por que después supe toda la historia en detalle. Ya he aprendido bastante de ustedes: las veces que estuvieron en Cuba, comenzaron en 1990, volvieron en 1995, 1997 y 1998; en 2000, 2001 y 2002, dos veces; después 2005, 2007 y 2009, y hoy, que tengo entendido suman 14 viajes.

Bueno, la historia es que cuando recibo la invitación, me alegró poder intercambiar con ustedes por la importancia del momento en que estamos viviendo, que no es un momento cualquiera; además, por un sentimiento de gratitud, ya que conozco la solidaridad de ustedes a lo largo de todos estos años, las dificultades, las luchas contra los bloqueos, la identidad y nacionalidad del mismo barco, los puertos donde podían ir o no podían ir, si les suministraban o no combustible y otras idioteces parecidas de nuestro principal adversario con cuyos métodos no se podrá lograr jamás un mundo de entendimiento y de paz en nuestro planeta.

Recordando la consigna de ustedes, que tiene, a mi juicio, un especialísimo valor: “Aprende de las guerras pasadas para construir un futuro de paz”, sin duda que esta es una frase que tendría significado siempre, pero en este momento lo tiene más que nunca; me atrevería a decir, sin temor a equivocarme, que nunca en la historia de la humanidad hubo un momento tan peligroso como este. Así que no se trata de un sencillo viaje, se trata de una lucha real, seria, y esto que digo se puede demostrar, espero que en los intercambios nos ilustremos acerca de lo que se piensa o qué fórmulas podían ser posibles; soluciones realistas y no simple expresión de nobles deseos.

El encuentro para mí tiene una importancia muy grande, precisamente, por la experiencia que ustedes han acumulado sobre el tema.

En estos días se cumplió un aniversario más de aquel brutal e insólito hecho en que por primera vez se emplearon las armas nucleares sobre ciudades pacíficas.

Realmente se ha recordado mucho en todo el mundo lo que ocurrió en Hiroshima el 6 de agosto de 1945. Yo había finalizado el bachillerato, lo recuerdo, era el verano, estaba de visita en Santiago de Cuba cuando llegó la noticia, y nadie tenía ni la menor idea de la existencia de un arma de esa naturaleza, creo que tres días después, lanzaron la segunda bomba atómica.

Sobre eso puedo hablar más después, qué sentimiento experimenté y qué concepto tuve toda mi vida de aquel hecho; pero es un ejemplo de las cosas que ayudan a ganar conciencia, porque la exhibición de todo lo que ocurrió allí y el daño humano que ocasionó, a pesar del tiempo transcurrido, volvía a conmover a la opinión pública internacional. No creo que haya ocurrido algo más expresivo de lo que es la guerra.

Bien, creo que les he robado bastante tiempo para estas primeras palabras, quisiéramos escucharlos a ustedes. Yo estoy en disposición de responder cualquier pregunta que deseen hacerme, en cualquier sentido. No tengo secretos de ninguna clase, cualquier tema puede ser abordado.

Me gustaría preguntarle a nuestra traductora cómo le ha ido. A ti, a ti (Risas y aplausos).

Intérprete.- Bien, parece que bien, Comandante.

Cmdte.- Muy bien.

Kenia Serrano.- Gracias, Comandante.

El señor Nao Inoue, por favor.

Nao Inoue.- ¡Buenos días! (exclamaciones de: “¡Buenos días!”)

Ante todo, me gustaría mostrar nuestro profundo agradecimiento por el hecho de que usted nos recibiera en esta ocasión.

Mi nombre es Nao Inoue, director del crucero Edición 70. Yo quiero decirles unas palabras en nombre de todos los miembros de Peace Boat.

Parece que ya aprendimos que usted ha aprendido mucho sobre nuestra organización. Fundamos esta organización en 1983, llevamos más de 27 años. Hasta ahora hemos realizado 70 cruceros mundiales llevando más de 40 000 japoneses.

Como usted sabe, ya hemos cumplido 14 viajes hacia Cuba y también este año es muy importante para nosotros, porque es el 20 aniversario, por eso tiene mucha importancia conocerlo a usted directamente, Comandante.

Durante estos 20 años, nosotros hemos puesto todo nuestro esfuerzo en ser puente entre el pueblo cubano y el pueblo japonés, y también hemos estado siempre en contra del injusto bloqueo, pero de verdad injusto.

Nosotros consideramos que es muy relevante seguir haciendo el puente, no solamente entre el pueblo cubano y el japonés, los dos, sino incluyendo también los países latinoamericanos y los países asiáticos. La razón por la que queremos trabajar en esto fuerte es promover un mundo de paz, sostenible, encabezado por Cuba, y estamos empezando a profundizar los lazos de amistad y fraternidad con Venezuela, Ecuador y Nicaragua. De esos países, el país que nosotros hemos visitado en más ocasiones es Cuba. También vamos a tener la oportunidad de conocer al presidente de Nicaragua, el señor Daniel Ortega.

Con motivo de profundizar los lazos de amistad y fraternidad entre los países del ALBA y Japón, estamos empezando el proyecto que se llama Crucero Juvenil de ALBA, en el que invitamos a los jóvenes de los países ALBA a bordo, realizamos intercambios, foros y conferencias de estudio, y también nos gustaría pedirle a usted, Comandante, que nos apoye en este proyecto.

Y como usted mencionó que nosotros somos el único país que recibimos la bomba atómica, entonces pensamos que tenemos la obligación y también la misión de trasmitir mensajes para un mundo libre de armas nucleares. Para erradicar las armas nucleares también nos gustaría colaborar con ustedes.

También queríamos aquí mencionar que el Japón, el país que tenemos Constitución pacifista, que renuncia a ninguna guerra y también armas nucleares de destrucción masiva (SIC).

También nosotros aprendemos en los países latinoamericanos que ustedes tienen Constitución pacifista también y también prohíben la existencia de bases militares extranjeras. Y pensamos proponer ante la ONU, en la instrucción de la ONU, que promueva que todos los países del mundo vayan a tener esta hermosa Constitución pacifista.

No queremos la guerra jamás, no podemos permitir el uso del arma nuclear jamás. Como siempre dicen los sobrevivientes de Hiroshima y Nagasaki: “No queremos repetir este tipo de tragedia brutal.” Queremos establecer un mundo y la sociedad en que la gente quiere vivir también, no quiere vivir con la pobreza y estas cosas. Por eso nosotros consideramos que es muy necesario que todos los países tengan este tipo de Constitución. Nosotros nos prometimos que vamos a crear el mundo sin pobreza, sin hambre, con mucha felicidad y sostenible.

Por último, Comandante, soy gran fan de usted (Risas y aplausos). Parece que todos somos fan de usted.

Nosotros sabemos que usted está muy ocupado, pero queremos invitarlo a usted a bordo para navegar hasta Nicaragua. ¿Qué le parece? (Aplausos.) ¿Qué piensa? (Aplausos.)

Cmdte.- ¡Maravilloso! (Aplausos.)

Nao Inoue.- Voy a concluir mis palabras con la invitación. Muchísimas gracias (Aplausos).

Cmdte.- No será en época de ciclones, ¿verdad? (Risas.)

Me contaron que ustedes llegaban ayer, pero había unos ciclones por el Atlántico. Por fin, ¿a qué hora llegaron?

Nao Inoue.- Llegamos a las 5:00 de la mañana.

Cmdte.- ¿Y se puede saber la velocidad de Peace Boat? (Risas.)

Nao Inoue.- Más o menos como una bicicleta rápida (Risas).

Cmdte.- Bueno, depende, la campeona creo que alcanza más de 60 kilómetros por hora (Risas).

Pienso que en estos tiempos el Peace Boat debe marchar más rápido, es más urgente recorrer el mundo (Aplausos).

Yo debía pedirles, además, una excusa. Tuve noticias ayer mismo, por la mañana, y entonces me quedé pensando cómo podía reunirme, pues me contaron que habían solicitado hacerlo con algunos, y dije: “Bueno, si es posible trataré de saludarlos a todos”, no sabía, sin embargo, a qué hora llegarían; tenían, además, un programa organizado para todo el día. Bueno, ¿qué hacer para no entorpecer a los demás ni a otro programa? Y por eso inventamos esta reunión tan temprano. Todos hemos tenido que levantarnos temprano. Me imagino que ustedes estarían…, no sé dónde estarían, si estarían en la borda del barco viendo la entrada de La Habana o estarían durmiendo. Les ruego me excusen, porque soy el culpable de que ustedes hayan tenido que incrementar el programa (Aplausos). Entonces organizamos, o más bien improvisamos, la reunión para esta hora, a fin de que ustedes pudieran cumplir con las demás actividades y no echar a perder mis relaciones con las demás instituciones que los van a atender.

Creo que nos dieron hora y media. Yo respondí: al fin y al cabo ellos iban a venir hoy y van a llegar mañana, luego, hay flexibilidad. Creo que a las 5:00 de la tarde de hoy iba a salir el barco.

Kenia Serrano.- Empezar a abordar a las 5:00 y salir a las 7:00.

Cmdte.- ¿Iba a salir a las 7:00?

Kenia Serrano.- Ajá.

Cmdte.- Sí, terminaban las actividades a las 5:00.

Bueno, si un ciclón obligó a retrasar el barco, si salen a las 9:00, o si salen a las 10:00, pues están un rato más en La Habana, no es una tragedia. Afortunadamente, la visita ha sido sin guerra. Fue durante la paz.

Yo les pedí excusas por eso.

¿Tú tienes idea de cómo se va a desenvolver?

Kenia Serrano.- Comandante, ha sido emocionante, siempre que el crucero viene -el año pasado y ahora- ha traído sobrevivientes de Hiroshima, y tenemos a la señora Junko Watanabe. Propongo escuchar su testimonio.

Junko Watanabe.- Ante todo, Comandante Fidel Castro, es un gran honor y también placer conocerlo, y me gustaría mostrarle mi profundo agradecimiento por recibirnos con tanto cariño.

También me gustaría mostrar mi agradecimiento por el gran interés y conocimiento que el pueblo cubano tiene sobre Hiroshima y Nagasaki. Además, ayer el Movimiento por la paz en Cuba realizó un encuentro de testimonio para mí, y también un acto por el Día internacional por la paz, y realizamos un encuentro muy bonito en la Casa de la Amistad.

Yo nací en Hiroshima y después me casé con un japonés y me mudé a Brasil para vivir. Fui a Brasil a la edad de 25 y después volví a Japón a la edad de 38, pero en aquel momento, por primera vez, yo reconocí que fui sobreviviente de Hiroshima y Nagasaki.

Yo nací en el centro de Hiroshima, pero cuando estábamos en la Segunda Guerra Mundial nuestra familia nos habíamos evacuado fuera de Hiroshima, y como yo solamente tenía dos añitos, entonces no tengo memoria; pero cuando recibí la noticia de que yo era sobreviviente, por parte de mis padres, sufrí un impacto muy fuerte.

El día 6 de agosto de 1945, a las 8:15 mi mamá estaba en casa con mi hermano menor. Mi hermano mayor y yo estábamos jugando en un patio de un templo que estaba cerca de mi casa. Entonces mi mamá sintió el viento fuerte, espantoso, y también vio los papeles quemados que estaban cayendo en el frente de su casa. Mi mamá se sorprendió y luego vino a buscarnos al templo, fue en aquel momento que recibimos la lluvia negra. La lluvia estaba negra y pegajosa.

Antes de la bomba, ese día 6 de agosto, hacía buen tiempo por la mañana y dicen que esa bomba atómica explotó 580 metros encima de la tierra.

Cmdte.- ¿Cuántos metros?

Junko Watanabe.- Quinientos ochenta metros encima de la tierra.

Cmdte.- Fue nuclear.

Junko Watanabe.- Bomba nuclear.

Cmdte.- Esa energía es de uranio, no fue plutonio. La de plutonio fue en la otra ciudad.

Junko Watanabe.- Sí, en Nagasaki.

Entonces, como explota más arriba, afecta mucho con los rayos calientes y con el viento caliente hasta que la gente se quema. Y después de la bomba subió todos los polvos y papeles para arriba, y luego cayó la lluvia negra con la radiación.

Después de recibir la lluvia negra la condición de mi cuerpo estaba de la forma siguiente.

Cmdte.- ¿Cómo es, repite?

Junko Watanabe.- Mi cuerpo fue dañado, yo le voy a explicar ahora cómo estaba.

Todos los días sufría por las diarreas. Podía comer, pero después ningún nutriente quedaba en mi cuerpo, salía todo lo que comía. Mis padres pensaban que su hija iba a morir.

En verdad yo tenía dos añitos y no tengo ninguna memoria de escenas desastrosas.

Cuando yo cumplí 60 años empecé a participar en una asociación en Brasil. Ahora viven en Brasil 132 sobrevivientes de Hiroshima y Nagasaki.

Cmdte.- ¿En dónde, en Brasil?

Junko Watanabe.- En Brasil.

Cmdte.- ¿Eran niños cuando fueron?

Junko Watanabe.- De diferentes edades.

Cmdte.- ¿Los padres fueron con ellos, o no?

Junko Watanabe.- La mayoría se casaron y fueron sin sus padres ya adultos.

Ahora el promedio de edad de los sobrevivientes es de 75 años, ya están envejeciendo. Por eso el Presidente de la Asociación en Brasil le pidió a ella que ayude a la asociación, porque ella es una sobreviviente joven.

Aunque soy sobreviviente, como no tenía mucha memoria, antes de participar en esta asociación no conocía nada de la bomba atómica.

Luego tuve la oportunidad de leer todos los documentos que hicieron 200 sobrevivientes de Hiroshima y Nagasaki que vivían en Brasil y en los que estaba escrita la realidad de lo que ocurrió en Hiroshima y Nagasaki. Ese fue el primer momento en que yo conocí sobre la realidad de la bomba atómica en Hiroshima. Ellos describieron la escena muy brutal.

Por la tristeza y el rencor me sentí muy triste, y sentía que estaba temblando.

También encontré un documental de imágenes, filmado por un periodista japonés. Sin embargo, después de la bomba atómica los académicos estadounidenses se robaron esta información y lo llevaron a su país y nunca nos iban a mostrar este video que encontré en la oficina.

Ha sido un poco difícil verlo porque es una cinta muy antigua. Entonces pedí a un amigo que lo convierta a DVD.

Nosotros vimos con 10 amigos sobrevivientes el filme.

Las escenas que salieron en este documental fueron demasiado brutales y yo lo vi con mucha tristeza, y la ciudad de Hiroshima estaba desapareciendo.

Yo lo vi en el documental, nosotros lo vimos, y los edificios quemados totalmente, la ciudad estaba totalmente negra. También aparecía la gente que andaba, pero sin conciencia, desde sus brazos les colgaba la piel, porque estaba deteriorada, los ojos se les salían de su lugar. La gente estaba andando, pero sin conciencia.

Cuando lo vi en el documental, aunque no recordaba esta escena, reconocí que yo estaba allá en ese momento y también reconocí que eso lo hicieron los humanos, entonces sentí un fuerte rencor y tristeza.

Así yo empecé a pensar: Tenemos que trasmitir esos testimonios para las otras generaciones, y hace dos años, en el 2008, participé en el Proyecto de Hibakusha que realizó la Organización Peace Boat, al que invitaron a 100 sobrevivientes a bordo, y viajamos dando testimonio en cada puerto, y también conocí a otros Hibakusha en el mundo.

En Viet Nam nosotros conocimos a las víctimas del agente Naranja, generadas en la guerra de Viet Nam, y lo que ellos y sus padres sufrieron. El efecto que ellos tuvieron se trasmite por las generaciones.

Mi hermano mayor con quien jugaba en el templo murió hace dos años a la edad de 67 años.

Después de recibir la lluvia negra, como yo la recibí también, él siempre tenía deficiencia en sus huesos y vivía muy débilmente. Él murió a la edad de 67 por el cáncer de hígado.

Viendo que los sobrevivientes están muriendo, estoy viviendo con mucha preocupación por mi salud.

También me gustaría presentar una historia de origami, que son grullas que se hacen de papel y es un símbolo de paz para nosotros, también ahora mundialmente, y siempre acompaña la historia de una niña que se llama Sadako Sasaki que murió por la leucemia a la edad de 12 años.

Este año, cuando participé en la Conferencia de no proliferación de armas nucleares, en Nueva York, en mayo, tuve oportunidad de conocer al hermano de Sadako Sasaki.

Déjenme explicar un poquito la historia de Sadako Sasaki. Ella recibió la lluvia negra, igual que yo, y creció sanamente hasta la edad de 10 años, después, como se encontraba mal, se hospitalizó y se quedó en el hospital.

Ella tenía la creencia de que si hacía 1 000 grullas de papel iba a mejorar, y, según el cuento de su hermano, ella seguía doblando grullas hasta que… Bueno, en esa época no teníamos ningún papel, entonces usó papeles con los que se empacaban medicinas y también doblaba las grullas con agujas. Ella siempre decía, hasta que iba a morir: “Quiero vivir más, quiero vivir más.”

Estamos en la misma situación que Sadako Sasaki, que recibimos la lluvia negra a la edad de dos añitos, y ella murió y yo estoy sobreviviendo. Por eso siento gran responsabilidad de trasmitir qué es la bomba atómica, qué son los sobrevivientes. Los sobrevivientes tienen que vivir con muchos problemas físicos y también mentalmente con muchas preocupaciones hasta que mueran, y eso tenemos que trasmitirlo a las otras generaciones.

Ahora, nosotros mundialmente aprendimos que en el mundo hay varios tipos de Hibakusha, en varios lugares, por ejemplo, la gente indígena cuando saca uranio en las minas se afecta mucho por la radiación, también la gente que vive cerca de las plantas nucleares, y esas cosas tenemos que aprenderlas, también educar a la gente.

Cuando participé en el Proyecto Hibakusha, hace dos años, había un chico japonés, el director de la película documental, quien cubrió mi estadía a bordo, también después entrevistó a mi padre, que tiene 98 años. Lo que habló mi padre fue lo que yo no sabía hasta entonces. Mi papá decía así. El director le preguntó a mi papá: “¿Por qué tú no le dijiste la realidad a Junko?”

Desde la bomba hasta ahora, las chicas que recibieron la influencia de la bomba atómica, aunque son sobrevivientes, han sido discriminadas y tuvieron mucha dificultad para casarse. Entonces, reconocimos que yo, sobreviviente, afortunadamente no he tenido ningún problema físico, pero hay muchos médicos que dicen que la influencia de la radiación también aparece en otra generación.

Prosigue mañana.

Lo que jamás podrá olvidarse (Segunda parte)
25 Septiembre 2010 10 Comentarios

Cmdte.-  ¿Su padre a qué edad murió?

Junko Watanabe.-  Tiene 98 años, está vivo.

Me gustaría prometerles a ustedes, con el motivo de trasmitirles el sentimiento de mi hermano, quien ya murió, y para trasmitirles el mensaje que tienen todos los sobrevivientes, y para que la nueva generación trasmita a la generación siguiente nuestro testimonio, yo voy a seguir dando testimonios.  Muchísimas gracias (Aplausos).

Cmdte.-  Yo le ruego que me excusen si le hago algunas preguntas, porque es que tenemos interés en que se conozca todo lo que ella está narrando; y, desde luego, si no tiene objeción, nosotros retransmitiremos este encuentro a través de la televisión nacional (Aplausos).  Tenemos mucho interés en que nuestra opinión pública conozca todo esto, no solo trasmitirlo aquí, trasmitirlo en otros países, hacerles llegar noticias del encuentro.  Es de suma importancia que se conozca todo lo que allí ocurrió, independientemente de lo que se haya publicado, filmado, y todas las cosas nuevas que van apareciendo.

Yo le explicaré luego por qué hago algunas preguntas aparte de esas.

Ella contaba que estaba en una casa próxima, que estaba en el patio con el hermano, cuando se produce la explosión y una nube de polvo.  Ella conoce, por otros que estaban conscientes en ese momento, qué tiempo tardó en llegar ese polvo sobre las personas que estaban allí.

Junko Watanabe.-  Cerca de 30 minutos, pero es que no llovió en todas partes, sino hacia donde el viento arrastró la lluvia.

Cmdte.-  La lluvia. Pero hubo lluvia y hubo unas cenizas.

Junko Watanabe.-  Realmente la lluvia de cenizas no existió, sino ese polvo ligado con la lluvia fue lo que llegó hasta donde estaban ellos; no fue separado, fue algo solo, único, ligado con toda la suciedad y con todas las cosas que arrastró con él.

Cmdte.-  ¿Y no había techo donde ella estaba, estaba en un patio?

Junko Watanabe.-  Nosotros estábamos a 18 kilómetros del lugar donde cayó la bomba.

Cmdte.-  ¡Dieciocho kilómetros!

Intérprete.-  Dieciocho kilómetros.

Cmdte.-  Eso le iba a preguntar, porque hay un puente, creo, que señalan como el punto, el blanco donde se lanzó la bomba. ¿Fue a 18 kilómetros?

¿Tus padres estaban bajo techo?

Junko Watanabe.-  Mi mamá estaba con mi hermano menor cargado en la parte de afuera de la casa, y mi papá estaba en Hiroshima, que había trabajado y de noche se dirigía hacia la casa; pero, bueno, él lo recibió estando dentro de un edificio.  Incluso, él vio el avión que daba vueltas por encima de Hiroshima.

Cmdte.-  Antes de disparar.  Correcto.

¿Y la madre resultó también quemada?

Junko Watanabe.-  No.  Realmente, donde estábamos nosotros, a 18 kilómetros del lugar, lo que recibimos fue toda esta cantidad de papeles quemados, esa ola, ese viento que llegó hasta nosotros; pero quemarse como tal, eso no lo tuvimos.

Si hubiésemos estado un poquito más cerca, o sea, cerca del epicentro, no creo que estuviésemos hoy aquí haciendo el cuento.

Cmdte.-  Correcto.

Yo quería contarles que recientemente tuvimos la visita de un investigador muy prestigioso, que es profesor emérito de la Universidad de Rutgers, New Jersey, y es el autor de la teoría del invierno nuclear.  Esto, a nuestro juicio, es de suma importancia, porque se relaciona con los peligros actuales que está enfrentando la humanidad, y hay muchas cosas que se desconocen.

Este profesor visitó nuestro país y en una reunión de científicos hizo una exposición excelente de su teoría,  una teoría con mucho prestigio; es a mi juicio irrebatible, y está relacionada con las consecuencias de una guerra nuclear.  No se refiere, propiamente, a la destrucción que ocasiona ­-la cual sería enorme-, sino que analiza el peligro que significaría para la humanidad una guerra nuclear regional, ni siquiera una guerra global.

Parte del hecho actual, muy diferente del momento aquel en que se lanza la primera bomba nuclear.  Toma en cuenta la situación, en este momento, en que existen 25 000 armas nucleares en el mundo.  Imagino que muchos de ustedes conocen esos datos.  El científico afirma que bastarían 100 explosiones nucleares y se produciría lo que él califica de invierno nuclear.

Fundamenta su teoría en una serie de investigaciones que han realizado científicos norteamericanos y científicos soviéticos antes de la desaparición de la URSS, sobre los efectos que produciría un número de armas nucleares que estallaran en una guerra.  Ellos calcularon que unas 100 explosiones nucleares serían suficientes para liquidar la vida humana en el planeta, de modo que una guerra, por ejemplo, entre la India y Paquistán, con el número de armas que posee cada uno de ellos, sería suficiente para poner fin a nuestra especie.

A mí me parece que, aunque tal vez ustedes tengan suficientes noticias, nosotros podemos facilitarles una copia de la conferencia de Alan Robock -es el nombre del profesor que la impartió aquí hace muy poco, fue en este mismo mes-, que contiene datos de gran valor, los cuales les servirían a ustedes para la divulgación de las consecuencias, no solo por el daño que ocasionaría; por supuesto, las armas actuales son mucho más poderosas, mucho más precisas, mucho más rápidas.  El poder de las armas existentes equivale a cuatrocientas cuarenta mil veces la potencia de cualquiera de las dos bombas que lanzaron en Japón sobre Hiroshima o Nagasaki; probaron las dos, una a partir del uranio y otra a partir del plutonio.  Ya todas esas tecnologías se dominan y las armas se usan con precisión total.

Los acuerdos que se han tomado entre las grandes potencias prácticamente carecen de valor, porque no se traducen en una real reducción de las armas.

A mí se me ocurre que si la organización de ustedes hace contacto con él, que es un hombre muy generoso, él podría ofrecerles una conferencia sobre este problema.

Yo le preguntaba sobre la neblina, porque él explica y demuestra que, como consecuencia de las explosiones nucleares, todo arde, la madera; todo lo que procede del petróleo, y otras muchas cosas, como él explicaba, arden y, mezcladas con la tierra, producen grandes concentraciones de polvo.  Lo tiene todo estudiado: qué ocurriría si fueran dos o si fueran 10, si fueran 100, y tiene un límite.  Esa nube de polvo se extendería por todo el mundo en un período de tiempo, creo que no mayor de tres semanas, y la temperatura bajaría por debajo del punto de congelación.  Bueno, implica, por ejemplo, una noche de meses, que no permite el cruce de la luz solar.  Desaparece la producción de alimentos y las consecuencias son horribles; más de 6 000 millones de personas se quedarían sin alimentos, además del frío.

Yo le hice una pregunta cuando él terminó la exposición de una hora, con mapas, con gráficos; han estudiado todos los efectos de las erupciones de los volcanes; han estudiado cómo se extiende el polvo cada vez que ocurre una. Incluso, uno reciente en Islandia, en Europa, creó problemas muy serios. Han estudiado igualmente los grandes incendios que han ocurrido de manera natural, o como consecuencia de guerra o accidente.  Yo le pregunto:  “¿Cuántas personas en el mundo conocen esa información que usted está brindando?”  Dice:  “Casi nadie.”  Le digo:  “Y en su propio país, ¿cuántas personas lo conocen?”  Me dijo:  “Muy pocas.”  Digo:  “¿Y cómo puede explicarse ese fenómeno?”  Le añadí, además:  “A lo mejor hay que estudiarlo, buscar especialistas en psicología y en otras ramas para encontrarle una explicación a ese fenómeno”, y él me dijo entonces:  “Tengo una respuesta:  eso se llama estado de negación.”  Él razonaba que cuando podían ocurrir cosas horribles, la gente rechazaba la idea de creerlas posibles.

A esa explicación que él da se le pudiera sumar otra, que está relacionada con los medios de información, el monopolio de los medios de información.  Las cosas que suceden en el mundo, a pesar de los medios modernos que existen, radio, televisión, las filmaciones son manejadas de la forma que las noticias se suceden, pero no se explican, y realmente muchas de las más importantes que existen en el mundo no se conocen, o se dan noticias y no se analizan.  Sobre eso hay libros muy importantes, sobre el monopolio de los medios de información; la verdad está secuestrada, no se conoce. Son dos fenómenos.

Yo le explicaba que nosotros no éramos pesimistas sobre la posibilidad de crear una conciencia.  Yo les digo:  se puede crear o no una conciencia.  Desde luego, si las masas no saben leer y escribir no puede ni siquiera intentarse; si la sociedad tiene un nivel de conocimientos como lo tiene la sociedad japonesa, entonces con los propios medios de divulgación, no solo por escrito, sino con la palabra, con las imágenes, con la música, con otras muchas manifestaciones, se puede crear una conciencia hoy.

Les digo que ese era el caso de Cuba.  Si la gente no sabía leer y escribir…  ¿Qué puede hacer una persona que no sepa leer ni escribir?  Si alcanzan o no un sexto grado, si se gradúan o no de bachiller, si cientos de miles realizan estudios universitarios, si tienen buenos profesores, se producen fenómenos diferentes. La Revolución no se ha defendido con la fuerza, se ha defendido con los conocimientos, con la conciencia.  ¿Cómo podía un país pequeño, como Cuba, resistir 50 años de bloqueo y de hostigamiento?  Creían que podían rendir el país, o que podían engañarlo, pero no pudieron.  Era, a mi juicio, una demostración de que se puede formar una conciencia, porque si renunciamos a la idea de que la conciencia pueda crearse, entonces, ¿qué sería del trabajo de ustedes? Porque ustedes están recorriendo el mundo y explicando, llevando a las personas que conocieron de cerca eso, y contando hechos que son desgarradores, realmente. Y me explico todavía mejor lo que ustedes están realizando, porque lo están sintiendo, y están llevando personas que lo vivieron, y tienen las imágenes, tienen muchas cosas.

Yo estuve en Hiroshima. Visité el museo. Todo me lo explicaron allí: lo que resistió, lo que no resistió; y una de las imágenes tremendas de la tragedia humana era la estampa de los niños que no habían nacido todavía, madres gestantes a las que faltaba un mes, dos meses, tres meses, esas imágenes han quedado estampadas allí, y son de un gran impacto, y pienso que hay material para lograrlo.  Yo diría que hoy hay mucha más conciencia; pero hace falta mucha más.  Y el hecho real es que hoy toda la humanidad está amenazada de algo tan horrible como lo que ustedes han contado, e incluso más horrible todavía, porque lo hemos escuchado de las personas que estaban en el área de la primera bomba, el dolor por las personas que murieron, las personas que fueron quemadas, que fueron lesionadas o fueron irradiadas y han vivido más de 50 años. Hace en realidad 65 años de que se produjeron aquellas explosiones, y hoy miles de ellas más poderosas y precisas amenazan la humanidad.

El científico afirma la teoría de que, mientras más armas nucleares posea un país, menos posibilidades de paz y seguridad tendrá. Él es partidario de que se liquiden todas las armas nucleares.  Yo voy un poco más lejos.  Pienso que si se liquidan las amas nucleares y no se liquidan las armas convencionales, es casi igual.

El poder destructivo de tales armas convencionales es hoy enorme. Una bomba con fragmentos de tungsteno, portada en una pesada ojiva, sin uso de energía nuclear, adquiere velocidad en el espacio de 25 000 kilómetros por hora, más de 20 veces la velocidad del sonido; desciende luego a no menos de 20 000 kilómetros. Toda un área de lo que está debajo es absolutamente destruida. No queda puesto de mando, no queda gobierno, no queda nada del objetivo señalado.  Eso se ha publicado, se ha explicado.  La guerra mundial pasada costó 50 millones de vidas, víctimas de armas convencionales, sin incluir las víctimas y el daño humano de las dos bombas nucleares, que ocasionaron más de 150 mil muertes y un número superior de personas que sufrieron quemaduras, irradiación y otros muchos daños.    La destrucción, el hambre, las enfermedades, afectaron a gran parte del mundo en aquella guerra. Si se produjera otra guerra mundial, sería la última, no puede haber otra.

El mismo Einstein lo dijo, que no sabría cómo sería otra guerra mundial en la era atómica; pero que la siguiente sería con arcos y flechas.

Yo había traído una carta que me envió Robock, el mencionado científico, en respuesta a una pregunta que le hice cuando él ya estaba en el aeropuerto de regreso a su país.  En su conferencia había trasmitido unos datos sobre el planeta Marte; me comuniqué por teléfono y le pregunté dónde podía  obtener más datos sobre ese planeta. Él me explicó que Marte tenía atmósfera, algo que dado su poco grosor yo ignoraba. Me prometió enviar información.

Dos o tres días más tarde la envió.

“Marte posee una atmósfera mucho menos espesa que la de la Tierra, con solo un 7% de aire…  Equivale a la densidad del aire de la Tierra a 21 kilómetros de altura.”

“La atmósfera marciana -añade- está compuesta, casi en su totalidad, por dióxido de carbono.”

Lo informado  se relaciona con lo que estamos hablando: los efectos de las explosiones nucleares. Las consecuencias sobre el clima. ¿Qué se ha dicho del medio ambiente?  ¿Qué se ha dicho del cambio climático?  ¿Es que no existe ese grave problema? ¿Es que no se ha investigado? ¿Es que no existe una prestigiosa película elaborada con la cooperación de los más eminentes científicos sobre el cambio climático, sus efectos en las lluvias, la economía y la vida de los seres humanos?  Eso está estudiado como un segundo problema en el cambio climático. Es decir, no hay que esperar que haya una guerra nuclear para que la vida desaparezca en el planeta.  Así como les estoy diciendo, para que la vida desaparezca en el planeta.

La economía y la vida de las naciones se basan hoy en el consumo de materias primas no renovables, entre otras, la más importante, el petróleo, una materia prima que se consume a ritmo de casi 100 millones de barriles diarios.

Tómese en cuenta que el petróleo tardó cientos de millones de años en formarse a partir de materia viva.

Alrededor de 400 millones de años fue lo que se requirió para que se formara el petróleo, el gas y el carbón. ¿En qué tiempo el hombre está gastando el petróleo que la naturaleza acumuló durante 400 millones de años?  En apenas 130 años los seres humanos han gastado ya más de la mitad de ese combustible, cuyo consumo además tiene efectos tremendos en el medio ambiente. Dióxido de carbono, que tanto abunda en la atmósfera de Marte, es precisamente lo que produce el consumo de petróleo. Son factores que la humanidad debe conocer, enfrentar y resolver. Es el precio de su existencia.

La población humana no puede crecer ilimitadamente, ya que el planeta donde surgimos y vivimos tiene límites. Se calcula, si mal no recuerdo, que para el año 2050 la población alcanzará la cifra de más de 9 000 mil millones de habitantes. Hace sólo 200 años apenas alcanzaba los mil millones. Las consecuencias que eso tiene con relación al agua, a los alimentos, a la energía y a las materias primas son realmente extraordinarias.

Japón es país de bastante limitada superficie para su población, hoy se acerca ya a 130 millones de habitantes, tengo entendido; se afirma que es la nación de mayor promedio de vida y portadora de una elevada cultura, y que su población se estabilizará en algo más de 100 millones de personas. Luego es posible alcanzar la estabilidad de la población.

Un país vecino de ustedes, China, aplica una rigurosa política de población; si no hubiese adoptado esa política, hoy en China habría alrededor de 3 000 millones de habitantes. Entre China y la India poseen casi la mitad de los habitantes del planeta.

Son realidades. Las personas deben tener el valor de enfrentar las realidades, de conocerlas, como están haciendo ustedes con relación a las terribles consecuencias de las explosiones nucleares.  Los que nazcan deben tener condiciones indispensables, disfrutar de una vida natural y tan plena como sea posible. No es lo que está ocurriendo. Mueren cada año alrededor de 8 o 10 millones a consecuencia del hambre y de la falta de atención médica. ¿Quiénes hablan de eso?  Algunos científicos y algunos políticos. De tales noticias apenas se habla; a las grandes transnacionales no les interesa el tema.

Yo sé que ustedes, en este propio viaje, nos solicitaron que enviáramos un médico con experiencia internacionalista, no alguien que estuviera pensando serlo. De esos mismos médicos cubanos, hay miles de ellos en numerosos países. Ustedes se asombrarían seguramente si conocieran lo que, por ejemplo, nuestro pequeño país puede hacer por otros pueblos. No se trata de tareas irrealizables lo que sostengo.

Matsumi Matsumura.-  Comandante, mire, lo que le quería comentar por nuestra parte, que usted mencionó al internacionalista…

Cmdte.-  ¿Y está aquí?

Matsumi Matsumura.-  Sí.

Cmdte.-  ¿Dónde está?  Puede levantar la mano.

Deja ver si te veo mejor.

Me dijeron que estuviste en Haití, ¿no?

Matsumi Matsumura.-  El señor Dr. Liván Torero, que él trabajó mucho para la gente de Haití después del terremoto y lo hemos invitado al barco de la paz para que nos dé su experiencia allá en Haití.  Y también a su lado tenemos a José Ramón, el bailarín de salsa, que para nosotros es muy importante conocer su cultura; creo que es un baile tradicional y nosotros hemos aprendido mucho sobre la salsa.

De verdad, muchísimas gracias por ofrecernos esta invitación.  Muchísimas gracias, Comandante (Aplausos).

Cmdte.-  Lo felicito, y muchas gracias.  Lo mencioné porque sé la tarea que están haciendo e iba a citar el caso de Haití como una prueba de lo que puede la conciencia.

En la propia Bolivia hay casi 2 000 médicos, están en muchos lugares.  En Ecuador, que tiene 15 millones de habitantes, están ayudando a indagar y prestar atención a todos aquellos que por problemas genéticos o de otra índole son inválidos, nacieron ciegos o nacieron sin poder oír. Al no poder oír un niño, se vuelve mudo; si no conoce los sonidos no puede emitirlos. Muchos problemas tienen solución con un equipito, con ponerles un audífono podrían hablar y comunicarse.

Si nacen ciegos y sordos es una situación más complicada. ¿Cómo será la vida de una persona ciega y sordomuda, que nunca ha oído y nunca vio?

Conozco los resultados del implante coclear y cómo aprenden a oír, hablar, escuchar la música y conocer el mundo; sus vidas cambian.

Creo que la sociedad debe hacer conocer a los padres, tratar de advertir los riesgos; que en determinados casos, no debieran tener descendientes. Considero que cada ser humano que nazca debe venir al mundo con toda su potencialidad. Si por alguna razón nacen con deficiencias vitales no hereditarias, hay que hacer todo lo posible para enriquecer la vida de esas personas. Los que no puedan ser alimentados realmente, los que no puedan ser educados, los que no puedan tener una vida normal, una vida que valga la pena vivir, no deben ser concebidos, sencillamente.

Comprendo que no todos pueden pensar exactamente igual, hay influencias religiosas, yo respeto todo eso; pero estoy expresando con franqueza mi opinión y por qué. Para el género humano, en la actualidad, se trata, realmente, del famoso problema ser o no ser, si va a sobrevivir o no esta especie, que realmente bastante daño ha ocasionado a los demás seres vivos.  Desde que surgió la especie humana lo trastornó todo, la inteligencia hasta ahora ha constituido una tragedia para la naturaleza, y con las armas nucleares pudiera llegar a crearse un problema tan grave como el de aquel famoso asteroide que cayó -dicen- en el istmo de Tehuantepec, en México, hace decenas de millones de años, y produjo un prolongado invierno.

Ninguna otra especie hizo eso, mantuvo el equilibrio con la naturaleza a lo largo de miles de millones de años, alrededor de 4 mil. El hombre es nuevo. Surgió hace menos de 200 000 años esta especie pensante -lo de pensante yo diría que está por demostrar, si no demostrara que es capaz de sobrevivir. Excúsenme de que sea un poco duro con nuestras insensateces. Lo único demostrado hasta hoy, es que no existe la menor prueba de que haya sido precedida por otra.

En fin, todos estos problemas están combinados, y a mí me parece que deben asociarse para ganar la batalla que debe ser el objetivo de los seres humanos. Entonces tal vez muchas cosas maravillosas podrían crearse.

¿Cuánta gente bien preparada científicamente, cuántas eminencias tiene el mundo?  El 80% de los ingenieros de Estados Unidos están dedicados a la esfera militar, a crear los medios y la ciencia para destruir y matar, en virtud de un sistema pérfido que los condujo a ese destino.

Nuestra aspiración es que las personas alcancen  niveles intelectuales altos. Casualmente, cuando venía hacia acá, tomé un boletín de noticias y me encuentro con una de ellas, la cual señalaba que Cuba ocupaba el primer lugar del mundo en el porcentaje de estudiantes matriculados en los centros superiores de estudio. Venezuela ocupaba el quinto lugar; segundo, tercero y cuarto lo ocupaban la República de Corea, Finlandia, y Grecia; Estados Unidos estaba por detrás de nosotros en el sexto lugar.

Yo cité al médico, porque esos hombres y mujeres -la mayoría son mujeres- están trabajando en Bolivia, en Nicaragua, en Venezuela, en muchos países del Tercer Mundo. Pero, ¿por qué? Me asombro: vienen, por ejemplo, de vacaciones 15 días y se desesperan por regresar a sus puestos de trabajo, les echan de menos a los pacientes; hay que oír a los pacientes cómo se expresan. Es un producto de la conciencia, eso no se compró en ningún lugar, no se hace por dinero.

La tarea que realizan los compañeros en Haití es un producto de la conciencia.  Por eso me atrevo a hablar de la conciencia, porque he visto que la conciencia hizo posible la Revolución, hizo posible la resistencia, independientemente de las críticas que nos hagan o de los errores que podamos cometer, porque ninguna obra humana es perfecta. No tememos lo más mínimo a hablar de errores, porque lo que no tiene perdón es lo que se hace conscientemente en perjuicio de los demás.

No hay obra humana perfecta, pero creemos en ella, y si no creyéramos en ella, no estaríamos haciendo lo que estamos haciendo, y tampoco lo que ustedes tan noblemente están haciendo.

Lamento que les he tomado demasiado tiempo.

Prosigue mañana.

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