Las pujas en la etapa democratica

LA TRIBUNA*

La contraofensiva capitalista sigue provocando hechos que tienden a perpetuar la violencia del atraso. En una puja casi invisible, ante la apropiación indebida de los recursos el pueblo va reconstruyendo su identidad y la subjetividad.
En ese escenario, los sectores dominantes y los sectores patronales nacionales del campo y la ciudad, buscan imponer sus improntas y continúan usando a sus correveidile de la vieja y nueva derecha y a los nuevos aliados del progresismo pequeñoburgués.
Con ellos, y el terrorismo virtual mediático como punta de lanza, buscan establecer una nueva cabecera de playa desde donde se pueda operar para que la balanza no incline la relación de fuerzas a favor de los sectores populares.

 

EL DISCURSO HEGEMÓNICO

 

El sector patronal sea monopólico o subordinado a él, sigue acusando que la intervención estatal genera «inseguridad jurídica». También aseguran que la constante tensión política provocada  por el oficialismo, crea «una situación desventajosa para el clima de los negocios e inversiones». Por último, acusan que «el aumento de salarios genera inflación.
En nuestro deber de mostrar lo que alguien quiere ocultar, vemos que mientras la rentabilidad promedio a nivel internacional ronda el 20% de la facturación total, en nuestro país la rentabilidad bruta promedio fue del 25%.
De esta manera, los sectores patronales más concentrados de nuestro país, contradiciéndose con las cifras que declaran en los balances oficiales, agitan fantasmas y predicciones fatalistas que solo buscan justificar las apropiaciones indebidas de recursos o la puesta en marcha de acciones destituyentes.

ACERCA DE LA GANANCIA Y LA APROPIACION

En el escenario descripto y contario a nuestros intereses, debemos dejar en claro que en los últimos años de crisis capitalista, depresión y contracción de los mercados, en nuestro país -contradictoriamente el sector de las empresas más concentradas- mantuvieron en alto las tasas de ganancia.
Esta situación obedece a los anticuerpos aplicados en la política macroeconómica por el gobierno y a la apropiación indebida de los recursos de las masas por parte del sector de capital más concentrado. Apropiación que aplicaron  remarcando los precios en las góndolas de los productos más necesarios en la cadena productiva.
Ante el crecimiento de la demanda provocada por el aumento de sueldos en paritarias y ante las acertadas medidas gubernamentales que incrementaron los recursos de las masas -como jubilación de casi dos millones de personas, la Asignación por hijo o el lanzamiento de cooperativas de trabajo- los sectores patronales en vez de multiplicar la oferta, aumentaron los precios.
De esta manera, la contraofensiva capitalista logró expropiar una masas de recursos. Otra vez más, los oprimidos y explotados de siempre les transfirieron compulsivamente masas de dinero que obtuvieron a los grupos más concentrados.

LA OPOSICION PARLAMENTARIA

La contraofensiva capitalista también se expresa en la oposición parlamentaria. En este plano, quienes hace un poco más de un año, ganaron las elecciones legislativas y creían que la toma del gobierno estaba a la vuelta de la esquina se debaten en una seria crisis política.
En todo este período, demostraron, que no supieron instalar una agenda contraria a la agenda oficialista, y ni siquiera pudieron armar y articular un programa de gobierno alternativo que los posicionara como alternativa.
A pesar de ello, el sector opositor parlamentario -viejos capataces de estancia del poder de turno- que siempre legalizaron y siguen tratando de legitimar la violencia del atraso, y aunque  todavía no encuentren la forma de tener proyectos en común para gobernar, siguen embarrando la cancha.
Aunque con sus reclamos no puedan modificar la coyuntura, ahora impulsan más de 40 proyectos que de sancionarse podrán cercarla. El disparador de estos proyectos, no es nada más ni nada menos que hacer cumplir la histórica bandera de lucha de los sectores populares que pedían y luchamos para alcanzar una jubilación mínima que sea igual al 82 por ciento del salario mínimo vital y móvil que obtuvieron los trabajadores.

RECONSTRUIR LA MEMORIA

Parece que la oposición parlamentaria descubrió en estos últimos meses que el setenta por ciento de los jubilados que cobran el mínimo de 900 pesos no llegan al 82 por ciento móvil. Y claro, como lo descubrió recientemente, ahora «luchan» para que la clase pasiva cobre esa suma.
Parece que tanto los diputados como los senadores opositores, sufren de amnesia. Muchos de ellos, son los que trabajaron en su momento y levantaron las manos para votar la desfinanciaron el sistema. Son los mismos que votaron o militaron para incautar los fondos previsionales al estado y volcarlos a favor del sistema privado y las grandes empresas monopólicas, que quizás los hicieron partícipes de prebendas.
En la reconstrucción de la memoria, se nos da por recordar que en medio de una cruel y creciente inflación, Menem y Cavallo decretaron la rebaja de los impuestos que pagaban las grandes empresas con destino a la previsión social. Si seguimos recordando, nos encontramos que en medio de las sucesivas crisis del gobierno de la Alianza, los otrora «progresistas» rebajaron por Ley, las asignaciones de nuestros jubilados  en un trece por ciento.

ACERCA DE LOS RECLAMOS

Primero los patrones nos quieren convencer que todo está mal y nos siguen robando nuestros recursos con la inflación creada por ellos mismos, luego la oposición parlamentaria nos quiere convencer que ahora lucharan por nosotros. A la vez, ocultan que los aumentos de salarios conseguidos por los trabajadores activos o pasivos, fue producto de la tesonera lucha sostenida por toda la clase trabajadora,.
Lucha que llevó por ejemplo, el haber jubilatorio de un mínimo de $150 a $895 con un ajuste que se produce dos veces al año. Ajuste que alcanza el 352 por ciento de aumento en el mismo período que el costo de vida subió un 250 por ciento.
En lo que hace a la presión de la contraofensiva capitalista en el tema del 82 por ciento móvil, es verdad que lo necesitamos, por que los haberes que cobran nuestros jubilados aún no es suficiente y menos aún puede conformarnos.
En este punto, es necesario remarcar que nosotros como parte de la clase que vive del trabajo y que siempre lucho para mejorar nuestra forma de vida y alcanzar el poder que necesitamos para vivir en plena libertad, tenemos autoridad moral para decirlo, reclamarlo. No así ellos, que solo buscan arrimar agua para paliar su sed electoral.

ACERCAR POSICIONES

Debemos salir al cruce de la contraofensiva capitalista. Para ello, no debemos quedar más aislados, ni automarginarse en microclimas llenos de estrategismo y consignismo. En este sentido, el gobierno no solo debe tratar de garantizar la gobernabilidad con los que les juntan más votos. También debe articular y achicar la brecha con los sectores que venimos luchando -desde y para siempre- a favor de la clase que vive del trabajo.
Hoy todos debemos entender que solo se trata de unirse desde abajo y organizarse resistiendo a los planes de la contraofensiva capitalista. Hay que salir para adelante y volver a quitarle fuerza a la desestabilización. Para ello, será necesario ver qué y cómo se hace para radicalizar y profundizar este proceso hacía una democracia participativa.

*Edición impresa, junio 2010.

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