La vuelta a clases, el sueño de un niño haitiano

 

El pequeño Jean vuelve a la escuela hoy, luego de casi tres meses alejado de su pupitre, como consecuencia del sismo que devastó esta capital y las ciudades cercanas en enero pasado.

Jean vive en Leoganne, la ciudad más cercana al epicentro del movimiento telúrico que mató a más de 220 mil haitianos, dejó 300 mil heridos y más de un millón de damnificados.


El niño perdió sus libros y su casa sufrió daños irreparables, que le impiden servir de cobija a sus moradores de entonces, sin embargo desde hace muchos días sólo piensa en volver a la escuela, a reencontrarse con sus amigos y su maestra.

La víspera, Jean participó, junto a cientos de los niños de su ciudad, en una actividad festiva que les organizó la brigada médica cubana en los alrededores del hospital de campaña de la localidad.

Uno de los doctores le entregó cuatro libros al pequeño, quien los apretó contra su cuerpo con nostalgia, en tanto agradecía con la mirada al galeno, tal vez con la incertidumbre de desconocer aún el local donde estará su aula.

Lo cierto, el reinicio de las clases en Leoganne, esta capital y todo el departamento Oeste parece un reto demasiado grande para el gobierno haitiano, que se aferra a reiniciar el curso.

La educación, tanto la pública como la privada, recibió un golpe descomunal con el sismo y no sólo perdió centenares de escuelas, sino también cientos de maestros y profesores y muchos alumnos.

En un principio, pareció que la intención de reabrir el período lectivo en abril era poco menos que imposible, pero las actividades docentes se reinician hoy, aunque tal vez no masivamente.

El Estado asumirá el pago de los gastos de los alumnos y el salario de los maestros en las escuelas privadas afectadas por el movimiento telúrico.

Joel Desrosiers Jean-Pierre, ministro de Educación, lo anunció a comienzos de la semana anterior y adelantó que el gobierno también ha movilizado fondos para respaldar los gastos de escolaridad y los salarios docentes.

Sin embargo, el apoyo monetario no incluye a las escuelas que reciben subvenciones del gobierno o de las Organizaciones No Gubernamentales (ONG).

El titular de Educación anunció también que 500 sitios fueron preparados para recibir a estudiantes del departamento del Oeste, una cifra que, a todas luces, parece muy inferior a lo que se necesita.

Según un informe del Ministerio de Educación, el 57 por ciento de las escuelas públicas y el 26 por ciento de las privadas de la región de marras, fueron destruidos por el sismo.

Encima de eso, más de dos mil 300 de los centros escolares privados sufrieron daños y no pueden acomodar a los niños, una razón fundamental para creer que el curso sólo se reinicia de manera paulatina y no masivamente.

Lo cierto, reiniciar la docencia en la capital y las ciudades cercanas constituye el primer signo de rehabilitación de un país que pareció por momentos que entraba en un caos definitivo, pero que poco a poco comienza a levantarse.

Para Jean, es sólo el principio de un sueño: el de terminar la escuela y hacerse médico, una carrera que conoció a través de los galenos de Cuba y de la cual comienza a enamorarse.

(Con información de Prensa Latina)

 

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