LA VOZ DE LA MUERTE

El 12 de septiembre pasado, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Bahía Blanca condenó a 17 militares acusados de Delitos de Lesa Humanidad. En el fallo sucedió algo inédito y largamente esperado: se solicitó la investigación del diario local La Nueva Provincia por su colaboración con el Proceso como medio de difusión ideológico. Ahora, transite con nosotros las páginas de este periódico en donde los discursos de 1976 siguen aún vigentes.

Si tiene ganas de viajar en el tiempo, ha llegado al lugar correcto. Si, lo que científicos, escritores, filósofos y niños han soñado, nos encontramos con un grupo de gente que lo pretende volver realidad. Solo resta que usted entre a www.lanueva.com, luego vaya al buscador que esta misma página tiene y escriba las palabras claves: “subversión”, “guerrilla marxista”, “montoneros”, “marxismo internacional”… Tal como le prometimos, La Nueva Provincia nos permite transportarnos a lo peor de la violencia fascista, genocida del siglo XX pero en pleno siglo XXI.
El miércoles 22 de marzo del 2006 sacaron su editorial no por nada llamada “Resentimiento” en alusión al feriado que el gobierno había dado por los 30 años del Golpe: “Al feriado del viernes próximo, para celebrar el Día del Guerrillero, deberá precederle mañana una clase alusiva en las escuelas públicas. El tópico va a ser más o menos así: Cámpora era bueno porque les aumentaba el salario a los obreros y combatía al imperialismo y a la oligarquía. Pero apareció el poder militar que era malo y decidió, a expensas de los heroicos Montoneros y del pueblo en general, perpetrar un genocidio. Así, a los ojos de los niños empapados de Harry Potter, van a aparecer como demócratas los que pretendían instalar la dictadura marxista”. No, no es un chiste, ni tampoco lo más grave.
El 9 de septiembre del 2010 publicaron un “Panegírico póstumo al Almirante Massera”, que rezaba: “No fue, demás está decirlo, la mezcla de Maquiavelo y asesino serial que han pintado sus enemigos, tan feroces a la hora de enjuiciarlo con la pluma, como lo habían enfrentado antes en esa tremenda guerra civil en la cual ellos llevaron la peor parte. Pero salvo en las conflagraciones de fantasía o en las que se desarrollan en mesas de arena, todas las formas de guerra irregular terminan de la misma manera: al terror se le opone el contraterror. La muerte del almirante Massera ha despertado la ira de quienes no saben perdonar y el odio de los que no pueden olvidar”. El domingo 30 de octubre del 2011 sacaron “Guerra”, una apología abierta, lisa y llana sobre el Proceso: “Pero más allá de los espantos de cualquier guerra, jamás renunciaremos a vocear a los cuatro vientos, para provecho de tantos desmemoriados, que por fortuna la guerra contra la subversión setentista se ganó. La ganaron nuestras Fuerzas Armadas y conjuraron así el peligro de todas aquellas cosas que iban a ocurrir en caso de perderla -y de las que hoy nadie se preocupa porque no llegaron a ocurrir-. Perderla, aún con métodos mejores, habría sido catastrófico. Porque los derrotados deseaban emular a Fidel Castro, a Mao y a Lenin y convertir a la Argentina en otra Cuba.”.
Para terminar con este breve paneo sobre su visión política actual, Malvinas no puede quedar afuera: “ “Chicos de la guerra”, “carro atmosférico”, “locura argentina”, “delirio de un borracho”. Cada una de todas las desmalvinizadoras expresiones que se han vulgarizado desde 1982 (…) La trampa anglosajona, que incluye el preponderante papel norteamericano para provocar y sostener la guerra, y las traiciones internas surgen con absoluta precisión para confirmar lo que supimos siempre desde el llano. Una Argentina singularmente unida y triunfante hubiera sido demasiado para este Occidente que se desploma.”i.
Ahora nos transportamos unas tres décadas atrás y veamos que hacía La Nueva Provincia por entonces: “El proceso en cuanto movimiento militar que destituyó a las autoridades constitucionales no encuentra su justificación en la Constitución misma, sino en razones superiores de necesidad Histórica (…) las mismas razones determinaron que la represión de la subversión tuviera muchas veces que prescindir de las formas (…) El caso (de la liberación de) Menem, el caso Berrueta podrán ser esgrimíos en la OEA en un intento de demostrar que en la Argentina se vive un sofisticado Estado de Derecho”ii. Unos días antes, el periódico sintió la necesidad de responder a las denuncias del por entonces recientemente coronado Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel: “Un si se quiere inesperado pero no por ello menos reconfortante eco del affaire Pérez Esquivel y su premio Nobel se produjo en el país(…) La afrenta (denuncia de violación de los Derechos Humanos) fue recibida como directa por el país todo (…) Porque entendieron que se había producido una agresión a los valores con los cuales el cuerpo nacional se siente identificado. Aquí se cuestionó la legitimidad de una guerra y del modo de encararla (…) El combate contra la guerrilla marxista no está solo en manos de las FF.AA., por el contrario, la Nación lo ha hecho suyo”iii.
Noviembre de 1980: ¿Argentina un país violento? No, para La Nueva Provincia: “Primero fue el Congreso Mariano de Mendoza: allí el cardenal Silva Henriquez proclamó que ningún territorio justificaba la guerra (…) ¿Es que la religión es por esencia pacifista? Creemos recordar que no (…) La guerra justa era considerada más alta que la paz justa (…) Que sepamos no existe en el país ni bando ni actividad, ni facción belicista alguna (…) En cuanto al gobierno nadie puede reprocharle intenciones bélicas”iv.
Nuevamente, los testimonios que marcan su profundo apoyo al genocidio son tantos que no cabría una vida para transcribirlos. Pero, acá debemos hacer un paréntesis. Sería erróneo considerar que un periódico opusiese abiertamente a la dictadura, ya que el resultado mínimo sería su cierre. Sin embargo, en este caso, los lazos que unieron al diario con los militares –especialmente la Armada- fueron concretos y duraron mucho más allá de 1983, tal como vimos en la primera parte de la nota. La directora por ese entonces era Diana Julio de Massot, quien dejase la función a su muerte en el 2009. Hoy ese cargo es ocupado por su hijo, quien entre otras cosas escribió “Matar y Morir” donde se puede leer frases como: “la guerra (contra la subversión) se ganaría, pero al mismo tiempo, como una verdadera maldición, se perdería la paz al estallar en las narices de los militares esa bomba de tiempo (entonces apenas visualizada) que era la ideología de los derechos humanos”v o “La subversión fue vencida en todos los frentes militares, Lo cual no obstó para que, conforme transcurrieron los años, comenzaran a salir a flote los cabos sueltos que pocos habían tenido en cuenta: las Madres de Plaza de Mayo, con todo su rencor y toda la compasión que suscitaban en el mundo, los desaparecidos (…), que asumieron el papel de Erinias, vengativas y vengadoras, no ya clásicas sino criollas, y, por fín los excesos inevitables…”vi. La empresa podrá jactarse también de tener dos desaparecidos: Enrique Heinrich y Miguel Angel Loyola, ex delegados de los trabajadores del diario, secuestrados, torturados y ejecutados en 1976.
Es a este periódico al cual el Tribunal Oral pidió el inicio de las investigaciones por “la posible comisión de delitos de acción pública por parte de los directivos de dicho órgano de prensa, en oportunidad de brindar información respecto de supuestos enfrentamientos militares con presuntos elementos subversivos”. La causa se abre, mientras tanto, La Nueva provincia sigue dando su tirada día tras día.

Fuente: Nos Digital

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