LA UNIVERSIDAD EN LA FÀBRICA

La educación popular entra en la formación de futuros profesores. Desde la fábrica recuperada IMPA se gesta una nueva forma de enseñar y estudiar.

IMPA es una fábrica de metales y plásticos. Fue recuperada en 1998 por sus trabajadores, que pagaron hasta hoy 4 millones de pesos de deudas anteriores. El servicio de luz eléctrica está cortado desde entonces. Solo con su autogestión consiguen la energía para hacer funcionar la fábrica y el resto de la Ciudad IMPA. Los techos son altísimos. Hay agujeros en la chapa. Es enorme su estructura, como enorme su potencial. Por eso para resistir el desalojo, el ahogo financiero y hasta energético, la apuesta es llenarla de trabajo, de contenido y de gente.

A Vicente Zito Lema, “personalidad destacada de la cultura de la Ciudad”, poeta, militante, le plantearon allá por 2010 los trabajadores de la fábrica que querían continuar –ir más allá de- el centro cultural y el bachillerato que funcionan en la “Ciudad IMPA”.
-Queremos hacer una universidad.
-Que la primera sede sea IMPA.
-Que sea la Universidad de los Trabajadores.
-Que integre el Polo Educativo.
Algunos de los 44 trabajadores de la fábrica se graduaron del bachillerato que funciona ahí y piensan estudiar en la Universidad. “Hay espacios que están cerrados para los hijos de los trabajadores”, le explicaba el Vasco Murúa a Barricada TV, el canal que también funciona en ese edificio. “Desde la educación también se disputa el discurso hegemónico”, seguía. Por eso eligieron que los cuatro profesorados (biología, matemática, lengua y literatura e historia) que funcionan desde 2013 utilice la teoría de los grupos y la metodología de la educación popular y trabajen bajo la perspectiva histórica del movimiento obrero.
La materia Trabajo: Función, historia y organización, antes de que se crearan las carreras, era un seminario. Hoy atraviesa a todos los estudiantes de la UT, pero está también abierta a quien quiera ir. “Desde el punto de vista de la cátedra, el trabajo es algo constitutivo del ser humano, ya que es el proceso por el cual el hombre se constituye como tal. Mediante el trabajo, el ser humano es capaz de transformar la naturaleza, permitiendo desplegar su potencialidad natural. Es algo exclusivo del hombre que no posee ningún un otro ser vivo, y es a través suyo que le hombre subsiste”, expone Nicolás Espósito, desde un punto cualquiera del círculo que forman estudiantes, docentes y coordinadores de grupo. Abre el juego a preguntas, comentarios y se forman grupos  conformados por estudiantes y coordinadores para seguir relacionando la clase con la vida cotidiana. Alicia, estudiante del segundo año del profesorado de lengua y literatura, supo explicar para qué: “Así nos entendemos más”.
El comentario no surgió de un repollo. . “A mí me tuvieron toda la vida así”, y aprieta el puño contra la mesa y machaca. “Aplastada”, dice. “Me dan 30, 40 años y tengo 60”. Le diagnosticaron un retraso madurativo. La psicóloga le recomendó estudiar en el bachillerato de Córdoba y Gallo. “Ahora que estoy acá, me doy cuenta de que puedo”. Después de que le dieron el título, Alicia se inscribió al profesorado de Lengua y Literatura de la Universidad de los Trabajadores en IMPA. Raúl quería estudiar. Vio carteles en la calle y empezó. Llegó acá, pero podría haber sido a cualquier lugar. “Tuve varias experiencias educativas, pero esta es la más linda”, dice. Está por cumplir 59 años.
-El ambiente es distinto. Nunca había tenido una pareja pedagógica. Es muy interesante. Los profesores son muy competentes- empieza Raúl.
-Son muy inteligentes. Saben contener mucho a las personas- enfatiza Alicia.
-Somos pocos, entonces en las clases se participa mucho. Con los dos docentes, se arma una linda comunidad. Le da dinámica a la clase.
-¿Se imaginan enseñando?
-Alicia: Tanto como enseñando no sé. Pero me siento una persona completamente distinta a la que era antes.
-Raúl: En el sistema formal, no creo que tenga oportunidad, por mi edad. En el informal -ni escuelas públicas ni colegios privados-, tal vez sí.
La única estudiante de biología cuenta sus tropiezos para explicar cómo llegó a la UT. Trabajaba en Capital, vivía en Tigre y estudiaba en San Miguel. En el Joaquín V. Gonzalez, había una materia con horario único que se pisaba con su horario de trabajo y le trababa la cursada.
-¿Y acá?
-Acá respetan tus tiempos, tus formas de aprender. Todos los profesores siguen viniendo porque yo quiero cursar. Estamos sosteniendo entre nosotros la carrera. Me están mostrando que les intereso. Puedo preguntar sin sentirme una tarada.
Como en el bachillerato los docentes cobran salario, el aguinaldo es donado para recursos necesarios.
Uno de los objetivos de la Universidad es poner al acceso de los trabajadores la educación de nivel superior.
-Si bien la mayoría de nosotros –dice Voboril, como docente- estudiamos en la universidad pública, lo hicimos trabajando. La universidad no pone en consideración las dificultades de una persona que trabaja y estudia. Nosotros pensamos una formación de nivel superior de calidad pero accesible para una persona atravesada por el mundo del trabajo. Por eso funcionamos en el horario vespertino, por eso la flexibilidad a la hora de recibir un trabajo práctico”. Es una oferta de continuación, también, para los graduados de los profesorados. “En ese proyecto de querer terminar con los últimos años de secundaria, se ven invitados a seguir con la orientación de educación y popular. Cada docente que se gradúe es pensado como un multiplicador de la educación popular. En nuestros diez años de trabajo, tenemos qué decir sobre esta modalidad”.
-¿Y con esta fábrica, como recuperada, qué relación le cabe a la Universidad?
-Ideológicamente coincidimos con la crítica al sistema que plantean los trabajadores al tomar una fábrica cuando el patrón la abandona. Nosotros también construimos conocimiento con esos trabajadores. Estamos todos atados a un mismo destino que es el de los trabajadores.
Educación popular- Educación tradicional
Paula, profesora de antropología y vecina que había acompañado durante las pasadas situaciones de inminente desalojo: “Todas”, responde consistente cuando le pregunta qué diferencias ve entre la forma de enseñar que le permite a ella la Universidad de Buenos Aires y la de la UT. “El alcance de la UBA es cada vez menor por nuevas universidades. IMPA cada vez crece más. En la educación popular, la relación de construcción es constante, no de llegar, estudiar e irse. El espacio da contexto. Este espacio no permite que haya solo reproducción de ideas. Permite saberes que se relacionen con la realidad para poder transformarla. Saberes que se construyan con los estudiantes, por más que haya diferencias de trayectoria entre educandos y educadores.

Estado garante
El bachillerato tardó ocho años en entregar títulos. Después, incluso, de eso, consiguieron los salarios para los docentes. Con la UT, presentaron  todos los papeles que les piden. Usaron un plan de estudios conocido para que no pudiera ser un impedimento.  “A cada respuesta del Estado siempre hay respuesta nuestra. Nosotros, mientras tanto, trabajamos, hacemos funcionar el profesorado. Hay gente que está siendo evaluada, hay gente construyendo conocimiento, hay gente que garantiza esas clases. Así vamos torciendo las decisiones del Estado. Lo irónico es que el Estado conoce cómo trabajamos con los bachilleratos, entonces ya sus mismos funcionarios nos plantean que tenemos que hacer lo que nosotros, por iniciativa nuestra, habíamos hecho con el bachillerato: arrancar como privados porque es más rápido y después entrar como gestión estatal. La única manera que conoce el Estado para crear una de gestión estatal, es crearla él. La tensión que se genera es que no podemos garantizar, como nos dice la ley, un año de salario docente”.
-Para nosotros el Estado es un garante del derecho a la educación -arranca Laura Voboril, docente de la Universidad de los Trabajadores, en la fábrica recuperada IMPA-.
-Y al trabajo: esa también es una definición -completa Eugenia Kessler, colega en el profesorado de literatura y, como Laura, parte de la Cooperativa de Educadores e Investigadores Populares-.
-No lo hacemos de onda porque somos re copados.
-Somos trabajadores de la educación.
-¿Y el frío? ¿Cómo aguantan el frío de estudiar en semejante fábrica?
Raúl muestra dos pares de medias.
Alicia cuenta el secreto: “Eso del mate dicen que lo hacen a propósito. ¿Por el frío? No. Así las personas se van amigando unos con los otros. Yo pensaba que era de casualidad que nos hacían tomar mate. Pero no. Es a propósito para que nos vayamos conociendo”.
Fuente: Nos digital

Share and Enjoy

  • Facebook
  • Twitter
  • Delicious
  • LinkedIn
  • StumbleUpon
  • Add to favorites
  • Email
  • RSS
This entry was posted in Sin categoría. Bookmark the permalink.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>