La problematica de la vivienda

Entrar al tema de cómo encarar la necesidad de ampliar las posibilidades de acceso a la vivienda de amplios sectores de población que no lo tienen es vital y prioritario para incluir en las agendas donde se discute el tema de la pobreza y las políticas de inclusión social. Por estos días el único programa masivo del Estado que trata de morigerar la problemática, es el vinculado al plan federal de viviendas.

Criticas al Plan Federal de viviendas

Las críticas que se despliegan hacia este plan son variadas, por múltiples factores donde se destacan las relacionadas a los tipos de implantaciones y los déficit de infraestructura, no solo la básica sino también aquella relacionada a los equipamientos urbanos, dejando que estas localizaciones así planteadas queden excluidas de los beneficios y servicios que brindan las centralidades de las ciudades. Este desacople viene dado principalmente porque la operatoria habilita a las empresas a ofertar conjuntamente con las

viviendas el lugar donde se construirán. Por tanto siempre se buscan para cerrar la ecuación económica tierras alejadas, de bajo costo, con nula infraestructura, y así se ejecutan

proyectos extendidos en esa territorialidad vacante, con muy baja densidad, desaprovechando las potencialidades de un mejor uso de la tierra disponible.

Esta situación se verifica con la experiencia de funcionamiento de los mismos, demostrando la baja o casi nula posibilidad a corto plazo de integración de estos barrios con el

conjunto de las actividades que se desarrollan en la ciudad. Pero además, estos complejos a veces son de una cantidad de unidades tal que de por sí constituyen localizaciones que demandaran

nuevas obras para satisfacer la gama de funciones que necesita la vida social, cultural y económica de sus habitantes. (Escuelas, lugares de trabajo, recreación, centros comunitarios, centros deportivos, centros de atención de salud, centros de abastecimientos, etc.)

Por otro lado el alejamiento de estos centros promoverá la necesidad imperiosa de redes de transporte público, de servicios, de saneamiento que vincule a esa población con la

dinámica de las actividades que se despliegan en los centros consolidados. Es decir, una gran complicación a un altísimo costo, que se traducirá en altas tarifas de servicios e impuestos para sostener los equipamientos y las infraestructuras.

Por lo tanto, esto termina convirtiéndose en una nueva carga muy pesada para la resolución de toda la problemática que posteriormente vendrá, producto de la desconexión y distancia efectiva de estos barrios con el resto de la ciudad.

El derecho a una vivienda digna

Toda esta operatoria tuvo durante estos últimos cinco años un crecimiento considerable donde se han ejecutado unas 300.000 viviendas, que si bien es una cifra insuficiente, es mucho más de lo que se venía realizando en periodos anteriores; tratando de paliar el impresionante déficit en la materia por parte del Estado que debe garantizar este derecho fundamental asignado en nuestra constitución.

Hoy vemos que la problemática se ha extendido a ciertas capas medias de la sociedad, que se les hace imposible acceder a una vivienda debido a su precio de mercado. Como muestra del problema hay estudios censales serios que hablan que el 60% de las nuevas ocupaciones de terrenos corresponden a asentamientos, producto de tomas de pobladores sin tierras ni vivienda, en sitios cercanos a las centralidades consolidadas o a veces sobre terrenos vacantes insertados en los bordes de éstas. (Villas como la 31 de Retiro es un fiel ejemplo desde hace años, La Itatí en Don Bosco o el Monte Matadero en Quilmes)

Paradójicamente, al mismo tiempo que se acrecienta la problemática de la vivienda en los sectores excluidos de la sociedad también se produce una explosión de la actividad de la construcción vinculada al mercado inmobiliario. Emprendimientos privados que fundamentalmente abastecen las necesidades de los sectores de más altos recursos que pueden comprar este tipo de locaciones, a veces incluso destinados a rentas de

alquiler. Es necesario que se comience a pensar una planificación urbana que incluya a todos los sectores de la sociedad, teniendo en claro que resolver las claves de estas problemáticas implica dar solución a los aspectos que intervienen integralmente en ellos.

Estas premisas, son las que creemos más importantes a la hora de pensar en una planificación urbana:

-No se puede pensar la vivienda sin pensar en la ciudad.

-La inclusión social de los sectores que hoy no pueden acceder a la vivienda, requieren de un techo digno donde vivir, pero también de trabajo, educación, salud, y una fuerte vinculación y posibilidades de acceso a los centros de intercambio que básicamente se dan en las centralidades de las ciudades.

-Posibilidades de acceso a las potencialidades de suelo urbano jerarquizado. El bien más escaso de toda la cadena de problemas de este tema.

-Contemplar el crecimiento y las demandas poblacionales.

-Es necesaria la promoción y cuidado de nuevos espacios públicos como plazas, centros deportivos, sociedades de fomento, etc.

-Hoy la viabilidad ambiental debe contener las formas de tratamiento de los residuos, su tratamiento y la perentoria necesidad de generar sistemas de reciclado de los mismos, para permitir la sustentabilidad de las ciudades.

-Revalorizar y reorganizar la red de trasporte público existente y la que se debiera crear, fomentando su uso eficiente y ordenado.

Conclusiones

Es necesario que el Estado intervenga como responsable destinatario de la voluntad y de las necesidades de la sociedad dotando de instrumentos idóneos en base a las premisas enunciadas, formulando alternativas que estén a la altura de un desafío de los más vitales para la resolución de la problemática inclusiva y sustentable del hábitat de la población e incorporen a la dinámica toda la energía que puede dotar la inversión del Estado, y de los privados en función de las necesidades de sus comunidades. Para esto es fundamental que los estamentos responsables de las políticas públicas tomen debida cuenta del intenso y prolífico debate de ideas que se viene promocionando en los ámbitos especializados del tema en conjunto con la sociedad, acudiendo a la urgente demanda que no puede esperar más, de los verdaderamente excluidos de ésta. Resolver las urgencias es una tarea impostergable, pero las definiciones generales de una política de Estado en el tema es el desafío vacante de resolver integralmente, todavía.

Publicado por La Tribuna

 

 

 

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