LA PLATA: DETIENEN A SIETE POLICÍAS POR TORTURAS

Es por un caso ocurrido en el 2010, cuando un grupo de policías de la Comisaría 6º detuvo sin motivos a un joven de 17 años y lo llevó a la dependencia policial donde le aplicaron distintos tormento. Mientras tres de los uniformados ya habían sido apartados, otros cuatro seguían hasta la fecha cumpliendo funciones en distintas comisarías. La medida se concretó tras el pedido del Comité Contra la Tortura, querella en la causa.

 

 

 

El CCT pidió a mediados de año la detención de los policías implicados en los tormentos. Finalmente, la medida se concretó en el día de ayer, cuando el juez Pablo Masi mandó a detener a los policías. Según trascendió, cuatro de los detenidos se encontraban cumpliendo funciones, mientras que otros tres estaban apartados.
Cinco de los policías ya declararon, afirmando que el joven de 17 años había atacado y ellos también se encontraban lesionados. Por otra parte, a consejo de su defensor, los otros dos imputados se negaron a declarar. Si bien en un principio fueron ocho los policías acusados, quien era Comisario de la 6° en el 2010 fue apartado de la causa.

Los padecimientos de Alonso
Héctor Alejandro Alonso tenía 17 años el 5 de octubre de 2010. Aquel día se encontraba en la casa de un amigo arreglando una moto, cuando un llegó un patrullero de la Comisaría 6º de Tolosa. Los policías lo sacaron de la casa y comenzaron a golpearlos. «Llegan cuatro patrulleros más, y entre más o menos ocho policías me patean y golpean en el suelo, mientras los vecinos observan», le narraría al Defensor del Fuero de Responsabilidad Juvenil, Julián Axat.
El joven fue esposado y subido al patrullero, pero no se dirigió el mismo hacia la Comisaría, sino en dirección a Punta Lara. En la denuncia relató que «pensaba que me llevaban al río para matarme, me decían ‘ahora te doy un tiro en los sesos y te arrojamos'». Finalmente fue llevado a la Comisaría, pero no eso no fue ningún alivio.
«Entro a la comisaría por la entrada principal, me ingresan al calabozo del fondo, y dentro de ese lugar entre más o menos quince o veinte oficiales me comienzan a golpear en todo el cuerpo, en el piso uno de los oficiales me saca el cinturón de vestir y me comienza a dar cintazos con la hebilla sobre mi espalda desnuda en forma de látigo», narró el joven. En ese momento se dio cuenta que le sangraba el oído y la boca, pero lo siguieron torturando. Lo subieron a una silla con las manos atadas detrás del respaldo, le pusieron una bolsa en la cabeza y lo empezaron a asfixiar. «Así estuvimos más o menos una hora, me sacaban y me ponían la bolsa en la cabeza para asfixiarme y me pedían que firme los papeles por resistencia a la autoridad» explicó en aquel entonces.
Alonso se siguió resistiendo a declararse culpable de un delito que no había cometido. Finalmente, los policías llevaron un tanque azul con agua podrida donde lo ahogaron reiteradamente hasta que firmó los papeles. Posteriormente fue llevado a cuerpo médico, pero allí se negaron a escuchar su relato. A las 23Hs. fue liberado.
Alonso narró todo esto al día siguiente al Defensor del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil, Julián Axat, quien radicó la denuncia. La misma iría a parar en la UFI N°4, a cargo de Fernando Cartasegna.

La persecución
A los pocos meses, el 4 de enero de 2011, un comerciante fue asesinado por dos ladrones. Con la declaración de un supuesto testigo reservado, Alonso fue detenido inmediatamente por efectivos de la Comisaría 6° y la Delegación Departamental de Investigaciones – DDI – . Tras veinte días de detención, donde se denunció que el joven estaba siendo víctima una vez más de la violencia policial, este fue liberado. Por aquellos mismos días había sufrido un violento allanamiento ilegal en su casa.
También su familia recibió todo tipo de amenazas por parte de los policías de la Comisaría 6°. Las «visitas» a la casa eran recurrentes. El mismo Fiscal Cartasegna que llevaba la causa por torturas, fue quien dio lugar a un allanamiento a su casa solicitado por la policía. Sin embargo, más graves fueron las secuelas presentadas por el joven: perdida de la audición del oído izquierdo y pérdida de memoria. Pericias realizadas por la Comisión Provincial por la Memoria, concluyeron que «el joven demuestra claros signos de estrés post traumático (…) se observan temores y signos fóbicos especialmente en relación a las instituciones de seguridad y ámbitos judiciales».
En relación al caso se manifestó la Organización Mundial Contra la Tortura. El organismo exigió la urgente intervención para que el hecho sea investigado y se logre llevar a los responsables a juicio.

Un fiscal reacio a investigar

Tras la presentación de la denuncia, ocho policías fueron pasados a disponibilidad. Sin embargo, en un año y medio, el Fiscal Cartasegna no hizo avanzar la causa a pesar de los llamados de atención de la Defensoría General y la Fiscalía General. Cartasegna incluso rechazó que el Defensor Oficial, Axat, se presente como querellante y se quejó de que el mismo presentaba un «afán desmesurado por defender los Derechos Humanos».
Los policías fueron reincorporados a la fuerza, por lo que el Comité Contra la Tortura -CCT- presentó una denuncia contra el Fiscal. Finalmente la causa pasó a manos de la UFI N°6 a cargo de Marcelo Romero. La misma presentó los primeros avances en la causa hasta llegar a los pedidos de detención que se concretaron en el día de ayer.

Fuente: Indymedia La Plata

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