LA GESTA DE LA COLECTIVA LOHANA BERKINS

lohanaberkins

Por Duen Sacchi
Llegamos temprano, y entre todes comenzamos a mover los sillones y acomodar el lugar. Veníamos de varios días escribiéndonos y mandándonos audios. Encontrándonos en marchas, bares, asambleas, charlas, fiestas. Con dos compañeras salió el tema de por qué no una columna que nos abrazara, a todas y todos las y los que vamos hilando, tejiendo en diferentes espacios pero parece que los espacios luego nos olvidan. O la estética del macho militante se impone y las travas, las tortas, l*s trans, las marikas, las sudakas, las indias… vamos desapareciendo. Una reunión en un bar para levantarnos ánimos luego de la poca convocatoria que había tenido la primera marcha por la liberación de Milagro Sala sirvió también para que de la desazón quisiéramos hacernos una política a la medida de nuestros abrazos, de nuestras afectos.
En el taxi que nos llevaba al velorio de Lohana íbamos remontando el dolor con caramelos, y mano sobre mano, sentíamos nervios, me queda la imagen de les cuatro en una esquina de la Boca con nuestras cuerpos cansadas, los rostros marcados por la vigilia pero también por el amor. Otro compañero amorosamente recordaba a Lohana en la entrada contando anécdotas que nos hacían reír.
Dijimos todas y todos, muchas nos lo dijimos al oído y otros a viva voz: Basta de encontrarnos en la tristeza, en la despedida, en la necroafectividad. Tomemos nuestros tiempos, nuestros afectos, nuestras historias de lucha y llamemos, ahora, nos convoquemos a afianzar los lazos de la disidencia, hagamos no política sino poesía, hagamos no poética sin más sino transpoética, hagamos no política sin más, seamos la política trava de nuestro país. Y palabra a palabra, mensaje a mensaje, noche a noche en la madrugada y en la siesta fuimos convocando y escribiendo a muchas manos y voces para llegar a la asamblea del sábado que fue reuniendo a travas, negras, villeras, militantes, tortas, chongos, putos, marikas.
Y por primera vez todas, todos y todes dijimos vamos por el derecho a la vida de nuestras amigas, compañeras, amores travas, porque sin vida no hay travajo. No hay que dar la vida por la lucha, sino que la vida sólo es posible si tejemos juntes y sí somos capaces de entender que un legado habla de un proceso histórico de cambio en el cual nuestras referentes travas ya cambiaron el mundo. Hacía calor y los vasitos verdes de plástico rodaron de mano en mano como el mate, las mociones se convirtieron en emociones y la primera fue salir a marchar todes bancándonos las diferencias, como dijo Marlene Wayar, y porque como no estamos en la agenda emocional de la política argentina, dijo Susy Shock, entonces nos organizamos desde el cuidado y los afectos por una ley de reparación para las travas y trans, por más travajo y más cupo laboral trans y en contra de la brutalidad cisheteropatriarcal del capital.
Entonces gritamos juntes que están presentes Kosteki, Santillán, Sacayán. Las comisiones salieron a pura sonrisa y aplauso colectivo: Comunicación, Redacción, Creatividad, Cuidadosas y Cajita (economías feministas a la gorra) Finalmente nos nombramos como Colectiva Lohana Berkins: Una colectiva de colectivas, organizaciones, individuas, partidos y partidas, villas, grupos, campañas y toda la mariconería rebelde. Dicen por ahí que tarde en la madrugada aparecieron unas pintadas por el barrio que decían: “Abrazame hasta que vuelva Lohana” y “Diana conduce y la disidencia dignifica”.

Fuente: Marcha

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