La dictadura del mercado

Un artículo de Jorge Rachid

Parafraseando a Carlos Marx, que durante más de un siglo instaló la dictadura del proletariado como eje de la discusión política del modelo de construcción social, hoy la dictadura del mercado no merece ni siquiera un análisis superficial por parte de los medios de comunicación.

No existen en el mundo ni liberales ni socialistas eurocéntricos ni políticos promercado de otras latitudes, que se alarmen sobre los efectos devastadores que está teniendo el manejo espurio del sector financiero sobre la destrucción del empleo, la fabricación de pobreza y la marginación de millones de seres humanos.

Sólo se les ocurre aplicar las recetas que los mismos fabricantes de fantasías financieras les alcanzan, mientras las medidas económicas aplicadas, igual que en la crisis del 2009 con Lheman Broders, implican el vuelco de ingentes sumas de dinero público para salvar los bancos de la debacle de los mercados.

Si rápidamente se implementan medidas de ajuste fiscal –dicho en castellano básico– menor financiamiento público para salud y educación, áreas de servicio “no imprescindibles para la producción” , reducción de los salarios de los agentes estatales y los jubilados y pensionados, cuestión que ya sabemos cómo terminó en la Argentina; aumento de la edad jubilatoria para que el hombre produzca más tiempo, y fuerte apertura a la llamada “libertad de comercio”, de acuerdo a los dictados de la OMC, donde los países ricos cierran sus fronteras, subsidian sus productos y los países en vías de desarrollo deben hacer los deberes que demandan la libre competencia del mercado y los organismos de crédito internacionales, tipo BM y FMI.

El mundo se incendia en su lógica capitalista, mientras en nuestro país se debate sobre la cuadratura del círculo. Pero gracias a estar fuera de la lógica de ese mundo, se pudo transitar con preservación del empleo por prácticas estatales de políticas activas, tipo programas REPRO que permitieron conservar durante la crisis 2009, niveles importantes de sostenimiento de la actividad.

¨Como se sentirán los trabajadores alemanes y franceses cuando sus líderes máximos plantean que se debe terminar con los ataques especulativos de las calificadoras de riesgo, tipo Modys o Standar que producen efectos sobre los mercados llevando a quebrar empresas, que luego son apropiadas por fondos buitres, llamados “fondos de inversión”, que las vacían, con su secuela de despidos y las venden al estilo tristemente conocido de Exxel Group en nuestro país. Nuestros economistas estrellas que transitan los medios de comunicación, jamás mencionan estos temas, sólo hablan del riesgo país como una entelequia nacida de un repollo y no de intereses concretos, en especial a la hora del desendeudamiento encarado por el gobierno nacional.

La cultura del trabajo, arrasada por el pensamiento neoliberal por décadas, ha creado incertidumbre en el mundo. El endurecimiento de las leyes migratorias, las restricciones salariales, el ataque a las monedas tipo euro por parte de sectores que se enriquecieron en días, hacen sospechar que estamos frente a un nuevo episodio de lucha imperial por el control de la supremacía mundial.

El empleo, los trabajadores, los humildes y desposeídos son los principales afectados. Nunca como hoy en el mundo se vivió tanta pobreza como tanta acumulación de riqueza, pobreza para quienes trabajan, riqueza para quienes especulan.

Nuestro país está viviendo una etapa de recuperación de dichas políticas que durante años acuñaron el pensamiento único de la cultura neoliberal. Estamos saliendo de eso con el esfuerzo de todo el pueblo argentino pero en especial los trabajadores, que fueron víctimas y soportaron la devaluación del 2001 en sus ingresos, pero acompañaron la recuperación industrial necesaria que permitió la generación de cuatro millones y medio de puestos de trabajo, en estos años.

Pero lo más importante desde mi humilde punto de vista es que permitió recrear el sentido solidario de la seguridad social, tanto desde el punto de vista sindical, como de los recursos del sistema de obras sociales y previsionales, con ese golpe espectacular al corazón financiero de la cultura de la apropiación y la especulación que fue la eliminación de las AFJP.

No quiere decir esto que todo está bien, significa simplemente que en el mundo existe un terremoto ideológico-cultural que ha puesto en duda todas las verdades reveladas que se tenían por certezas, mientras en nuestro país transitamos un camino de reconstrucción nacional apto para pensar con cierto optimismo, que el trabajo vuelva a ser el ordenador social, con un Estado presente que garantice la justicia social implícita en el artículo 14 bis de la Constitución Nacional.

Para ello terminar con el trabajo en negro, los contratos basura, eliminar la indigencia, reducir la pobreza, garantizar la salud y la educación son caminos a transitar con firmeza, sin pausa, sin claudicaciones hacia un Modelo Social Solidario que recupere las utopías compartidas por parte de grandes sectores de nuestra comunidad.

Cuando los medios de comunicación vuelvan a informar verazmente sobre lo que sucede en el mundo, en especial con los trabajadores –como hoy en Grecia– que sólo muestran las movilizaciones, sin profundizar los contenidos de la discusión de fondo que se está desarrollando, podamos comprender mejor, que en nuestro país podemos discutir, disentir, confrontar pero sin dar un paso atrás en la recuperación de la cultura del trabajo y la solidaridad con un Estado activo, que nos permitió encontrar el camino de la reconstrucción nacional, desde las cenizas mismas de la Patria.

JORGE RACHID
CABA, 12 de mayo de 2010
jorgerachid2003@yahoo.com.ar

 

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