El loco Fede

Un hombre de todos los tiempos. Un digno luchador del pueblo. Un valiente militante por la revolución socialista. Un militante del PRT hasta el último hálito de vida.

Casualmente más o menos una semana antes del fallecimiento del Querido Loco Fede (como le decían en mi barrio), en un trabajo para una de las materias que curso en sociología -un autorretrato escrito en tercera persona- ponía a Fede como uno de los «puntos de inflexión» en mi vida:
(…)
«Más tarde, en cierta ocasión un viejo desaliñado con pinta de linyera le pasa una especie de periódico, “El Combatiente”, con en el que inmediatamente se siente identificado; ya que en él encontraba verdades que le parecían contundentes, la descripción de una realidad que él mismo juzgaba, de manera vaga y confusa, más o menos de la misma forma. Con el tiempo llegará a sus oídos que ese viejo “maltrazado” no era cualquier viejo. Era el “Loco Fede” (Federico Cáceres), un albañil y militante del PRT que supo oficiar de guardaespaldas personal de Mario Roberto Santucho, gracias a su experiencia como boxeador callejero. Pocas veces pudo divisar en otros ojos la presencia de una persona tan convencida de sus ideas.»

 

(…)
¿Quién puede proponerse encarar a un grupo de changos -de los típicos que suelen encontrarse perdiendo el tiempo en una esquina de un barrio periférico de Santiago, escuchando Hermética o Los Redondos- y hablarles de política, del Che, de la necesidad de organizarse, etcétera, y lograr incluso que varios de ellos logren interesarse? Sólo un loco. El Loco Fede justamente. Fué un punto de inflexión porque gracias a él comencé a interesarme por la política. Gracias a él muchos de mis amigos de adolescencia no caímos en las ilusiones de la política tradicional. Fede era muy frontal, te incomodaba, pero porque acribillaba con verdades. Una necesaria presencia que lamentablemente ya no estará…

Carlos Federico Cáceres, “el Fede”

Por Francisco Santucho

En el camino de la revolución, evocar a los compañeros que dieron todo en esa senda, es un deber ineludible de todo revolucionario. Es el caso de Carlos Federico Cáceres. Quien  nos dejó el pasado jueves 23 de setiembre, a los 75 años de edad.

De origen campesino, de muy pequeño sus padres se trasladaron a la ciudad. Se hizo boxeador a muy temprana edad. Luego aprendió el oficio de albañil. Humilde desde la cuna, solidario, trabajador.  Un santiagueño militante de toda la vida. De buena madera, como el quebracho. Se inició en la arena política en un paso fugaz por el PC. Pero abrazó con su fibra más intima el surgimiento del FRIP. A partir de allí, adoptó la política y la revolución como su destino, y a los hermanos Santucho como sus compañeros y afectos más próximos. La constitución del PRT, le fundió la pasión y la ideología.

Ese jueves 23, rodeado de sus seres queridos, su hermosa familia, sus amigos y compañeros de militancia, se le depositó una bandera del ERP, con la leyenda “hasta la victoria siempre”. Reunidos en su casa del populoso barrio Juan Felipe Ibarra de la ciudad de Santiago del Estero, se convocó un nutrido número de personas para acompañar la treintena de cuadras hasta el cementerio provincial La Piedad. Allí, lo esperaba otro importante grupo. Entre los que  se contaban agrupaciones como: APDH, del que fuera uno de sus fundadores, Asociación de Familiares de detenidos –desaparecidos, Asoc. Memoria, Verdad, Justicia, Asoc. de ex – presos, Fundación Liga Argentina por los derechos del hombre, Colectivo Juicio y Castigo, Inst. Espacio de la Memoria, y otros. También asistió un compañero venido de la vecina provincia de Tucumán. Otros hicieron llegar desde la distancia, emotivos saludos a la familia.

La caminata de hombres y mujeres en el cementerio, escoltados tras una bandera roja con la imagen del comandante Che Guevara, lo acompañaba hasta su descanso. Una vez allí, un nuevo homenaje le rindieron los presentes. Con una semblanza por parte de quienes lo conocieron más íntimamente y compartieron sueños, lucha, clandestinidad, y todos los avatares que atraviesa un revolucionario como el Fede. El último adiós brindado, fue con la pasión contenida en un puño en alto bien apretado.  Al grito de ¡Presente! se lo despidió.

La clase trabajadora a la que él pertenecía y en la que cultivó la política, lo recordará por siempre. El Fede supo sembrar simpatía y mucho aprecio entre quienes lo conocieron. Porque supo defender “el prestigio del partido” como siempre él decía. Prestigio ganado en el combate frente a los enemigos de la clase trabajadora. Los que lo conocían, lo respetaban por su consecuencia. Muchos  anónimos del pueblo santiagueño lo apreciaban por su frescura, también por su ímpetu y su frontalidad.

Ese fue Fede, enérgico discutidor.  Un hombre de todos los tiempos. Un digno luchador del pueblo. Un valiente militante por la revolución socialista. Un militante del PRT hasta el último hálito de vida.

Así lo recordaremos. Por eso el pueblo lo extrañará, pero también lo imitará.

Compañero Fede…

¡Presente hasta la victoria siempre!

AVOMPLA

Share and Enjoy

  • Facebook
  • Twitter
  • Delicious
  • LinkedIn
  • StumbleUpon
  • Add to favorites
  • Email
  • RSS
This entry was posted in Sin categoría. Bookmark the permalink.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>