EL GOBIERNO DE LA CIUDAD YA LLEVA CLAUSURADAS SEIS MILONGAS

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En los últimos meses clausuraron las seis más concurridas de la noche porteña y las protestas se extienden al exterior. Desde el Gobierno porteño aducen problemas con la seguridad y las habilitaciones. Qué dicen los organizadores y un proyecto que cuestiona el cierre.
En los últimos meses fueron tantas las milongas clausuradas en la Ciudad de Buenos Aires que las protestas ya se están haciendo eco en Estados Unidos, Irlanda y Alemania. La última que recibió el golpe de clausura fue la del Club Atlético Fernández Fierro (CAFF) el viernes pasado, justo el mismo día que cientos de personas se movilizaron hasta la jefatura de gobierno de la Ciudad en contra del cierre de los salones de tango.
Las milongas porteñas “son espacios históricos que preservan nuestros valores culturales”, sostuvo la diputada nacional María del Carmen Bianchi (FpV) en un proyecto de declaración que cuestiona el cierre de estos salones por parte de autoridades de la ciudad de Buenos Aires.
Antes del CAFF, también se cerraron las milongas de Sunderland, El Arranque, Sin Rumbo, Café Vinilo y la Parakultural. El tango se va quedando sin bailarines y familias enteras, sin trabajo.

La burocracia en 2×4
Eran las dos de la mañana, ya del domingo 28 de junio, cuando un inspector echó a casi doscientas personas que bailaban sobre el piso del club Sunderland en la milonga Malena. Según el agente del gobierno de la Ciudad, el club no podía funcionar sin un sistema de mangueras anti incendios. El dato es llamativo: según la ley 2323 de la Ciudad, solo es necesario este tipo de instalaciones en salones con una superficie mayor a 1000 m2 y estas no son las medidas del salón. “Hace dos semanas que tenemos el club cerrado. Ahí no solo se baila, también se hacen muchas actividades”, dijo a Infojus Noticias Jorge Rodríguez, organizador de la milonga del Sunderland.
Lo mismo ocurrió a principios de marzo con la clausura del salón La Argentina donde funciona la milonga El Arranque y desde entonces continúan cerrados. Aunque no era la primera vez que tenían problemas. Según explicó julio Bassan, presidente de la Asociación de Organizadores de Milongas (AOM), tras una clausura previa, el organizador de la milonga realizó el descargo necesario y el juez levantó la clausura, pero a las dos horas y media de volver a abrir, pasó un inspector y volvió a clausurar el salón. “Si hay incomunicación entre la dirección de permisos y los controladores, ambos dependientes de la Agencia Gubernamental de Control, ¿qué podemos esperar nosotros? No puedo entender que haya tanta descoordinación entre las diferentes agencias”, dijo a esta agencia, Bassan.
Aunque la clausura ya fue levantada, la milonga Sin Rumbo estuvo dos semanas cerrada por estas “desinteligencias”. A las dos y media de la mañana, un controlador de la AGC se presentó en el salón y pidió los papeles con los permisos. Como el salón de la milonga es alquilado y a esa hora la comisión directiva no estaba, Julio Medrano, organizador de Sin rumbo, pidió unos minutos para llamar a los directivos y traer los papeles, pero le dijeron no hacía falta, que los alcanzara luego. Al día siguiente, sin embargo, cayó la clausura. “Si es necesario realizar acciones para asegurar la seguridad, sí, pero clausurar por cosas así es un pecado. Es un aluvión contra las milongas. Y en todo caso deberían darte tiempo para poner las cosas en orden, no clausurar automáticamente”, dijo a Infojus Noticias Julio Medrano.
Otra de las problemáticas de las milongas son los permisos que deben renovar año a año, pero que tardan “seis meses” en llegar. “¿Cómo puede ser que se tarde tanto si son los mismos permisos que todos los años? Esto provoca que vengan a inspeccionar y que vos no tengas el permiso”, insistió Bassan. “Están cerrando a todos por una cuestión burocrática y no por una cuestión de seguridad. Somos la meca del tango y las milongas son el corazón del tango, que reciben artistas músicos, bailarines, poetas, escritores y vecinos que lo mantienen vivo”, agregó.
En los últimos meses también fueron clausuradas la milonga del Café Vinilo y la Parakultural, aunque por ahora lograron reabrir. El viernes pasado fue el turno del Club Atlético Fernández Fierro, refugio de jóvenes tangueros y hogar de la Orquesta Típica Fernández Fierro. Desde ese día, mantiene las puertas cerradas.
A raíz de la problemática con las habilitaciones de los salones de tango y centros culturales, el gobierno de la Ciudad creó la Unidad de Proyectos Especiales de Espacios Culturales (UPEEC), que depende del Ministerio de Cultura. Desde ese organismo se impulsan reuniones en las que deberían participar representantes del ministerio, de la AGC y la comunidad. “Nosotros íbamos, pero la AGC no mandaba representantes a las reuniones de la UPEEC. La manifestación del viernes tuvo que ver con haber agotado todas las instancias de diálogo”, explicó Bassan.
Hace tres meses ya que las milongas de Buenos Aires están en crisis. “¿Cómo puede ser que no den una solución?”, insistió Bassan. “Implica familias sin trabajo, no hay peor cosa que tener la milonga cerrada y ver como su público empieza a migrar. Es un vaciamiento literal y no hay ninguna perspectiva de cambio”.
Desde la AGC negaron que exista una persecución contra las milongas y explicaron que las clausuras son siempre por cuestiones puntuales relacionadas con problemas de habilitación o seguridad.

Patrimonio clausurado
“Existe un marco normativo que protege al tango y en consecuencia a las milongas. Pero contrariando la protección internacional, nacional y también específica”, el gobierno porteño “en lugar de adoptar mecanismos especiales para resguardar estos espacios, elige la clausura”, cuestionó Bianchi. El tango fue declarado patrimonio cultural argentino en 1996 y de la Humanidad, por parte de la UNESCO, en 2009.
“Más que clausurar las milongas, sería esperable que desde el gobierno de la ciudad promuevan políticas públicas que, sin subordinar la seguridad de las personas, permitan generar las condiciones para que estos sitios puedan adaptarse a las regulaciones existentes”, expuso y agregó que “además de representar la identidad cultural, son también fuentes de trabajo y permiten acrecentar el turismo”.
Luego de manifestación convocada por las milongas el viernes pasado ante la jefatura de gobierno de la Ciudad, diferentes medios del exterior se hicieron eco y la noticia corrió pronto entre los amantes de tango de todo el mundo. En Manhattan y Dublin están organizando una manifestación enfrente de la Embajada argentina. Otro tanto se espera que ocurra en Alemania. “¿Cómo puede ser que afuera se están manifestando y que acá el gobierno mire para otro lado?”, dijo Bassan.

Fuente: Infojus

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