Junio dos revoluciónes florecen en Américalatina

Julio es también un mes para alegrase, para cargarse de esperanza recuperando los logros que ha conseguido nuestro pueblo. Dos revoluciones nacieron durante este mes en nuestra América Latina. Una de ellas, en realidad, intentaba nacer.

Cuba

El 26 de julio de 1953 el grupo rebelde Movimiento 26 de julio realizaba un asalto al cuartel de Moncada en Santiago de Cuba, buscando expulsar definitivamente del poder al dictador Fulgencio Batista. Al frente de este grupo iba Fidel Castro, uno de los pocos que sobreviven al enfrentamiento con las fuerzas militares y los fusilamientos y torturas que sucedieron a la captura. Fidel es llevado a juicio por el gobierno asesino de Batista y en su defensa declara: -Primero se hundirá esta isla en el mar antes de que consintamos en ser esclavos de nadie…Los tiempos estuvieron a favor del pueblo y Cuba no llegó a hundirse antes de que los revolucionarios cubanos, otra vez junto a Fidel Castro, acabaran con aquello que habían empezado y entraran victoriosos en La Habana el 1 de enero de 1959.

 

Aquel 26 de julio, pese al intento fallido por liberar a Cuba de la opresión sistemática que el gobierno de Batista y el imperialismo norteamericano ejercían sobre la isla, fue una demostración de la voluntad de un pueblo que se había decidido por la revolución. Los militares de Batista lograron asesinar a muchos, torturar a los que sobrevivieron y encarcelar a Fidel, pero no pudieron frenar con eso a un proceso revolucionario que ya había comenzado a nacer y que se resistía dignamente a ser aniquilado.
“La historia me absolverá” dijo Fidel en el alegato de su defensa. Y así fue. Seis años después del asalto al Moncada la Revolución cubana logró ponerse de pie y hoy, tras más de 50 años, continúa resistiendo a los incansables intentos por desprestigiarla, por declararla enemiga de los demás países de América Latina. Cuba sigue siendo un ejemplo para todos, y el 26 de julio siembra una esperanza en todas y cada una de las luchas de nuestros pueblos latinoamericanos.

Nicaragua

EL 19 de julio se conmemoramos también otro proceso revolucionario, el de Nicaragua. En este pequeño país el Frente Sandinista de Liberación Nacional llevó a cabo una larga lucha contra la dictadura asesina de los Somoza. Una lucha que se inicia hacia los años ‘50 y que se intensifica hacia 1979, cuando las tres fracciones del frente deciden unirse para dar fin a la dictadura nicaragüense.
En junio de ese año se convoca a la “Ofensiva Final” y a una huelga general. El 19 de julio de 1979 las columnas guerrilleras del FSLN entran victoriosas en Managua, apoyados por gran parte del pueblo nicaragüense, y consuman la derrota del presidente Anastacio Somoza Debayle.
El nuevo gobierno revolucionario, a pesar de su conformación político-ideológica sumamente heterogénea, tenía en claro una cosa: la revolución debía ponerse al servicio del pueblo y era urgente asumir la responsabilidad de asegurar el acceso libre a la educación y a la salud para todos los nicaragüenses. Los primeros meses del nuevo gobierno estuvieron dedicados a construir una mejor calidad de vida para todo el pueblo de Nicaragua, enarbolando la bandera de la Revolución Cubana y llevando adelante una importante reforma de la tenencia de la tierra.
Pero así como en Cuba, Estados Unidos metió la cola, y organizó una fuerte oposición armada (llamada la contra) que con sus prácticas asesinas sumió al país en una guerra civil. El imperialismo norteamericano logro frenar el proceso revolucionario desestabilizando social y económicamente a toda la población. Pero la memoria histórica de nuestro pueblo no puede olvidar que en Nicaragua también se pudo, y que es mentira que la única manera de vivir, el único sistema posible es este que nos ofrecen los de arriba.
Cuba y Nicaragua son, como decíamos, dos flores en la memoria de nuestro pueblo. Dos ejemplos, de entre tantos otros, que nos ayudan a seguir creyendo que todavía se puede y que tenemos la obligación de intentarlo.

Fragmanto del alegato pronunciado por fidel

El derecho de rebelión contra el despotismo, señores magistrados, ha sido reconocido, desde la más lejana antigüedad hasta el presente, por hombres de todas las doctrinas, de todas las ideas y todas las creencias.
Parecía que el Apóstol (José Martí) iba a morir en el año de su centenario, que su memoria se extinguiría para siempre, ¡tanta era la afrenta! Pero vive, no ha muerto, su pueblo es rebelde, su pueblo es digno, su pueblo su fiel a su recuerdo; hay cubanos que han caído defendiendo sus doctrinas.
Termino mi defensa, no lo haré como hacen siempre todos los letrados, pidiendo la libertad del defendido; no puedo pedirla cuando mis compañeros están sufriendo ya en Isla de Pinos ignominiosa prisión.
Enviadme junto a ellos a compartir su suerte, es inconcebible que los hombres honrados estén muertos o presos en una república donde está de presidente un criminal y un ladrón.(…)
A los señores magistrados, mi sincera gratitud por haberme permitido expresarme libremente, sin mezquinas coacciones; no os guardo rencor , reconozco que en ciertos aspectos habéis sido humanos y sé que el presidente de este tribunal, hombre de limpia vida, no puede disimular su repugnancia por el estado de cosas reinantes que lo obliga a dictar un fallo injusto.
En cuanto a mí, sé que la cárcel será dura como no la ha sido nunca para nadie, preñada de amenazas, de ruin y cobarde ensañamiento, pero no la temo, como no temo la furia del tirano miserable que arrancó la vida a setenta hermanos míos.
Condenadme, no importa, la historia me absolverá.

LA TRIBUNA edición impresa Junio 2010

Share and Enjoy

  • Facebook
  • Twitter
  • Delicious
  • LinkedIn
  • StumbleUpon
  • Add to favorites
  • Email
  • RSS
This entry was posted in Sin categoría. Bookmark the permalink.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>