DETENGAMOS EL GENOCIDIO AL PUEBLO TRIQUI

 

 

Contexto histórico

La persecución al pueblo triqui se enmarca en un proceso algo más amplio de protesta y asamblea popular que se da en el Estado de Oaxaca, México, entre junio y diciembre del 2006.
El proceso comienza con una protesta más del combativo sindicato de maestros (XXII Sección), que incluyó un plantón (establecimiento permanente del reclamo en la plaza de la capital) y una radio. Esto no había despertado necesariamente el apoyo de otros sectores sociales hasta que el gobierno decidió llevar adelante una brutal represión que supuso la destrucción del plantón y de las instalaciones de la radio. Ante este hecho, lo que hasta ese momento había sido un reclamo docente se transformó en un movimiento de reclamo generalizado de las masas del pueblo oaxaqueño. Durante meses se produjeron manifestaciones y enfrentamientos con la policía que supusieron la conformación de un Movimiento Popular que integró a diversos sectores (indígenas, sindicatos, sectores medios urbanos, etc.) en un reclamo conjunto por la destitución del gobernador responsable de la forma autoritaria de ejercicio del poder público en el Estado, Ulises Ruiz.

Durante este proceso se destaca la formación de una Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) como órgano máximo del Movimiento Popular, además de distintas prácticas de resistencia que pusieron en jaque el control estatal del territorio mediante barricadas y la toma de medios de comunicación locales. Tras varias semanas el gobierno estatal desplegó fuerzas represivas que dieron por tierra con el estado de levantamiento que había determinado el control de la APPO sobre el territorio de la capital oaxaqueña, aunque este organismo así como un (más leve) estado de efervescencia política permanecen hasta hoy en día.
De alguna manera, luego de la brutal represión estatal se dio fin al proceso de levantamiento total del pueblo oaxaqueño, aunque permanecen activos los procesos de surgimiento de nuevas formas de movilización popular y construcción política a las cuales dieron vida los acontecimientos de junio-diciembre de 2006.

El Pueblo Triqui

Uno de estos procesos es el del pueblo triqui, que basados en sus más antiguas tradiciones, a principios de 2007 decidieron dar el paso histórico de crear el municipio autónomo de San Juan Copala como el mejor camino para recuperar su autonomía y buscar la reconstitución integral de las comunidades y barrios de la parte baja del pueblo triqui. Así, fundados en sus propias normas y costumbres ancestrales, recrearon un sistema de autogobierno indígena que tuviese la capacidad de sentar las bases para lograr la paz en la región y construir un proceso de crecimiento y desarrollo conforme a su cultura e identidad.
El Estado mexicano, claro está, no se contenta con estas semillas de autonomía que van naciendo en todo México desde que los zapatistas encendieron la llama de la esperanza en 1994. Y así lo demuestra sometimiento al pueblo triqui a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial. El cerco y el acoso impuestos al municipio autónomo de San Juan Copala han privado a sus habitantes del ejercicio de sus derechos humanos fundamentales. En primer lugar, no existen las mínimas garantías de seguridad, lo que no permite a las personas hacer su vida en condiciones de normalidad, en particular impidiendo que salgan a trabajar para obtener el sustento diario; asimismo, el derecho a la alimentación ha sido violentado en la medida en que se ha imposibilitado la entrada a la comunidad de los víveres básicos. Lo poco que han tenido para sobrevivir ha sido gracias a la audacia de las mujeres quienes de noche arriesgan sus vidas para conseguir algún alimento en las localidades vecinas. De igual modo, los servicios de salud y educación están cancelados en virtud de que las personas que prestan dichos servicios se retiraron por no existir las condiciones mínimas de seguridad y se les ha impedido regresar por el cerco establecido, dejando en el desamparo a los habitantes del municipio autónomo, en especial a los sectores más vulnerables, como son las mujeres, los niños y los ancianos. Todos estos factores constituyen un sometimiento intencional del grupo perteneciente al municipio autónomo con el objeto de acarrear su destrucción física.

El genocidio

Los hechos más trascendentes tienen que ver con el accionar de los grupos Movimiento de Unificación y de Lucha Triqui (MULT) y la Unidad de Bienestar Social para la Región Triqui (UBISORT); grupos paramilitares que han atacado numerosas veces a los habitantes del municipio autónomo de San Juan Copala, región triqui. El último hecho ocurrió el pasado 13 de septiembre a la madrugada, cuando miembros de estos grupos criminales tomaron el Palacio Municipal y desde allí no han cesado de disparar contra los habitantes de la comuna. La compañera María Rosa Francisco, quien ya había sido secuestrada por el MULT hace unos meses, resultó gravemente herida por las balas.
Desde Oaxaca se alzan las voces en apoyo a la denuncia del pueblo triqui; un grito que responsabiliza al Estado mexicano por su cómplice indiferencia ante el accionar de estos grupos paramilitares asesinos. Desde nuestro humilde lugar, sumamos nuestra voz para hacer más grande y resonante este grito y exigir el cese inmediato de los ataques al pueblo triqui y a todos los municipios autónomos de Oaxaca.

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