DESPUÉS DEL ESCÁNDALO DE «LOS 5″, LA FARSA DE POSADA CARRILES

Reproducimos un fragmento de este interesante trabajo de MEDELU.ORG en donde se ofrecen numerosos datos y muy valiosa información acerca de uno de los mayores terroristas de la historia cubana, protegido por los Estados Unidos. El trabajo fue tomado de Cubadebate.

De nacionalidad cubano-venezolana, Luis Posada Carriles no tiene ciudadanía estadounidense. Si bien adquirió la residencia permanente en 1962, la perdió por haber pasado más de un año fuera del país. No puede por lo tanto entrar sin cumplir los requisitos migratorios de un no residente.

Ocurre sin embargo que con el objetivo de pasar su vejez en el “país de la libertad”, en marzo de 2005, deja atrás Guatemala, cruza la Belice y se dirige hacia Cancún, en el Estado mexicano de Quintana Roo. Hasta su llegada en esta ciudad balnearia, fue ayudado y asistido por traficantes de droga que pertenecían al cartel centroamericano que dirige el mafioso Otto Herrera García.

En Cancún, Juan Carlos Riverol, alias “el profesor”, toma el relevo. Vinculado con un grupo de “narcos” de origen cubano-estadounidense – Los Marielitos . Riverol se enriqueció a costa de cubanos sin visa deseosos de llegar a los Estados Unidos evitando los 145 kilómetros del estrecho de Florida, infestado de tiburones… y de guardacostas norteamericanos.
De Cancún, Posada Carriles vuelve a salir para la isla Mujeres, en la extremidad noreste de la península del Yucatán. La mañana del 15 de marzo, un yate de 27 metros, el Santrina atraca en la isla. Pertenece al millonario Santiago Álvarez, presente a bordo en compañía de cinco cipayos de la comunidad cubano-estadounidense de Miami. El mismo día, a las 14, el barco vuelve a salir y en dirección a Florida – llevando a bordo a un “clandestino”.
El 11 de abril, Fidel Castro denuncia la presencia de Posada Carriles en Miami. El 12, durante la rueda de prensa diaria del Departamento de Estado, esta “insinuación” hace que el portavoz Richard Boucher se muestre escandalizado: “Es un tema que abordamos numerosas veces anteriormente. No estoy seguro que haya algo de nuevo”. Hubiera hecho mejor en callarse. El día siguiente, causando algún sobresalto, Posada Carriles pide asilo político ya que -alega su abogado-, “favoreció los intereses de los Estados Unidos durante alrededor de cuatro décadas”: pero: ¡no puede presentarse tal petición hasta que el individuo ya se encuentre en el territorio nacional! Desde la Habana y Caracas, Castro y Hugo Chávez exigen a las autoridades estadounidenses que arresten al individuo por actividades terroristas y reclaman su extradición.

Terrorismo Internacional

Nacido en Cienfuegos (Cuba), el 15 de febrero de 1928, Posada Carriles colaboró con la policía de del dictador Fulgencio Batista, a partir de 1955. En 1959, el triunfo de la revolución le causa una gran desazón y pasa a las filas contra-revolucionarias. Miembro de la Brigada 2006, participa en la tentativa de invasión de la Bahía de los Cochinos que comienza el 17 de abril de 1961. No hizo nada verdaderamente heroico, ¡no logrando ni siquiera desembarcar! Herido por este fracaso individual y colectivo, es uno de los doscientos cubanos que se incorporan al ejército estadounidense para ser formado para acceder el grado de oficial. Es, además, reclutado por la Central Intelligence Agency (CIA). En octubre de 1967, la “Compañía” lo envía a Caracas para reestructurar los servicios de inteligencia venezolanos. Pide y obtiene la nacionalidad venezolana para poder integrar la Dirección General de Policía (Digepol) que se convertirá posteriormente en la División General de Seguridad de la Dirección de Servicios de Inteligencia y Prevención (Disip). Bajo el seudónimo de “comandante Basilio”, se lanza hasta 1974 a la represión feroz de los movimientos de izquierda venezolanos.
Dejando sus funciones tras un cambio de Gobierno, Posada Carriles permanece en Caracas y abre una agencia de detectives – Investigaciones Comerciales e Industriales CA. Siempre vinculado con la CIA y colaborando con los servicios secretos argentinos, chilenos, guatemaltecos y salvadoreños, dirige, con otro cubano, Orlando Bosch, el Comando de Organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU). Ambos preparan y financian la colocación de dos bombas en el vuelo CU 455 del Cubana de Aviación que, saliendo de Barbados, el 6 de octubre de 1976, estallará en vuelo, causando la muerte de setenta y tres pasajeros.
Encarcelado en Caracas con Bosch y los dos venezolanos que perpetraron materialmente el crimen, Posada Carriles, cuyo juicio aún no había terminado, se evade en 1985 con la ayuda de la Fundación Nacional Cubano-Estadounidense – creada en 1981 por Ronald Reagan, con base en Miami-, y la CIA. Esta última necesita de sus competencias. Reencontramos efectivamente a Posada Carriles en la base militar de Ilopango, en El Salvador, donde, bajo la dirección del teniente coronel estadounidense Oliver North, y como jefe de logística, proporciona armas y materiales a los contra-revolucionarios nicaragüenses – los contra. Violando una prohibición explícita del Congreso de los Estados Unidos, la operación es para más financiada gracias a toneladas de cocaína provistas por el cartel de Medellín, en Colombia.
Cuando estalla el escándalo Irán-Contras [1], Posada Carriles no se muestra durante algún tiempo antes de reaparecer como “consejero” de la policía salvadoreña, después de pasar por Guatemala en 1988 donde, en pleno conflicto armado -doscientos mil muertos-, trabaja para el gobierno como funcionario de inteligencia [2].
Independientemente de sus actividades al servicio de Imperio, dictaduras continentales y luchas contra insurreccionales, la prioridad de Posada Carriles siempre continúa siendo Cuba. Los grupos anticastristas de Miami y en particular la FNCA (Fundación Nacional Cubano Americana, NdT) lo financian bajo el tapete haciendo funcionar sus negocios. Siempre en América Central, recluta, forma -es experto en explosivos- y equipa a los guatemaltecos y salvadoreños a los que encarga la ejecución una serie de atentados en la isla. Del 12 de abril al 4 de setiembre de 1997, sus bombas estallan en hoteles de La Habana y Varadero – Meliá Cohiba, Capri, Nacional, Sol, Palmeras, Tritón, Castillo Miramar y Copacabana; en éste último, muere un joven turista italiano, Fabio Di Celmo.
El 17 de noviembre de 2000, Luis Posada Carriles es arrestado en Panamá en el momento en que preparaba un atentado con bomba contra Fidel Castro de visita en ese país para asistir a una Cumbre Ibero-Americana. El artefacto debía explotar durante una conferencia del presidente cubano a la Universidad, con el riesgo de herir, mutilar o matar una cantidad considerable de estudiantes panameños. Condenado el 20 de abril de 2004 a ocho años de cárcel “por haber comprometido a la seguridad pública”, Posada Carriles es amnistiado el 26 de agosto, por “razones humanitarias”, por la presidente panameña Mireya Moscoso, que debe terminar su mandato… el día siguiente. Ciertamente, el Presidente del Tribunal Supremo se había opuesto a esta medida, estando el pleito en curso de apelación siendo que la ley panameña estipula que no es posible indultar a un preso si el procedimiento judicial aún no está cerrado. Pero, en las semanas precedentes, Moscoso había recibido la visita del Secretario de Estado Colin Powell y de Otto Reich, cubano-estadounidense encargado de los asuntos del hemisferio occidental (América Latina) en el Consejo Nacional de Seguridad del Gobierno de George W. Bush. Después de la estadía de Reich al Panamá, un rumor había circulado insistentemente en Miami: “Arregló todo.” Ese 26 de agosto, los cómplices cubano-estadounidenses de Posada Carriles – Guillermo Novo Sampol, Pedro Remón et Gaspar Jiménez -, también amnistiados, aterrizan triunfalmente en Miami. Por las razones mencionadas anteriormente – no es ciudadano estadounidense-, su jefe no puede acompañarlos. Un segundo avión, a bordo del cual se encuentra Santiago Álvarez, lo transporta a San Pedro Sula, en Honduras. Es desde Centroamérica donde lo acogen y lo protegen altos funcionarios de la policía, colaboradores de la CIA, negociantes de armas y narcotraficantes que emprenderá el viaje que, en marzo de 2005, que le permite entrar clandestinamente a los Estados Unidos.

Según usted sea «los Cinco» o Posada

Caracas y La Habana han hecho demasiado ruido. Washington no puede fingir más que ignora el lugar de residencia del “terrorista internacional” – según la definición de la Federal Bureau of Investigation (FBI) -, en tanto que éste pasa su tiempo dando entrevistas. El 17 de mayo, se resignan a arrestarlo. El 19 es encarcelado en El Paso (Texas), en una celda de “cincos estrellas”, acusado de… “violación de la legislación migratoria”: El 27 de setiembre, la justicia estadounidense determina que no será extraditado ni a Venezuela ni a Cuba para ser juzgado por sus crímenes [3], ya que… “podría ser torturado en esos países”. Movido por un sentimiento de rencor primitivo, Posada Carriles podría sobre todo revelar el lado oscuro de la “guerra sucia” conducida por Washington en América Latina y Cuba desde los años sesenta, las torpezas de la CIA e incluso, por qué no, el papel del que era director en 1976, en el momento de la explosión del CD-8 del Cubana de Aviación: George Bush (padre). El riesgo de ver expuesto abiertamente el American Way of Death es prácticamente el mismo si es realmente juzgado en los Estados Unidos. En resumen, Posada Carriles tiene en la cabeza secretos que muchos no desean que vean la luz del día.
Desde ese momento, dos escándalos judiciales estrechamente vinculados uno al otro colisionan públicamente. En efecto, el 24 de mayo de 2005, algunos días después de la detención de Posada Carriles, el Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre las detenciones arbitrarias denunciaron el encarcelamiento, en los Estados Unidos, de cinco Cubanos – Gerardo Hernández, Ramón Labañino, René González, Fernando González y Antonio Guerrero -, destacando que viola las normas internacionales y exigen un nuevo proceso. Este mismo año 2005, diez Premios Nobel harán un llamamiento para la liberación de los cinco cubanos en cuestión [4].
Infiltrando sin violencia, por la cuenta del gobierno cubano, los grupos terroristas que responden a Posada Carriles con el fin de neutralizar los efectos en la isla, los “Cinco” fueron arrestados en Miami en septiembre de 1998, juzgados en esta ciudad y en condiciones asombrosas por “conspiración por espionaje” que ponía en peligro la seguridad nacional de los Estados Unidos, luego condenados en diciembre de 2001 a penas que superan toda comprensión [5].
Otra va a ser la suerte del que las acciones impusieron su presencia en Miami, en nombre de la legítima defensa de su país, Cuba. Después de haber decidido que Posada Carriles no podía ser extraditado ni a La Habana ni a Caracas, el juez William Lee Abott dio noventa días al gobierno para que encuentre un tercer país a donde expulsarlo. Washington busca entonces un lugar en el que pueda vivir tranquilamente. Posada Carriles que está listo para preparar sus valijas -es una de sus grandes especialidades. Pero: Canadá, México, Honduras, Costa Rica, Guatemala y El Salvador se niegan a aceptarlo en sus respetivos territorios, Washington se queda con ese amigo cargoso en sus manos.
Aunque el Gran Jurado haya sido convocado en Newark (New Jersey) en enero de 2006 para escuchar su testimonio sobre su implicación en los atentados de La Habana en 1997, la justicia estadounidense le concede la libertad condicional, contra una fianza de 350.000 dólares, el 19 de abril de 2007. Disfruta desde ese momento de un retiro tranquilo en la urbanización Lago del Rey, en el sudoeste de Miami. Pasarán cuatro años con maniobras dilatorias, intrigas y artimañas, antes que por fin se abra el proceso, el 10 de enero de 2011, en El Paso. ¿Por qué esa ciudad de Texas? ¡Porque Posada Carriles tiene imaginación! Interrogado por las autoridades migratorias, pretendió que, viniendo de México, atravesó en automóvil la frontera de ese Estado, en Brownsville, y a continuación viajó en autobús Greyhound hasta Miami. Mintió una vez más al departamento de Justicia y Seguridad cuando, habiendo solicitado asilo político y su naturalización estadounidense, negó, bajo juramento, estar relacionado de una manera u otra a los atentados que tuvieron lugar en Cuba en 1997.

Notas
[1] Violando el embargo internacional, el gobierno de Ronald Reagan vende material militar a Irán y utiliza ese dinero para financiar a los contras.

[2] Es en esta época, le 28 de febrero de 1990, que Posada Carriles es víctima de un atentado, en la ciudad de Guatemala. Lo alcanzan dos tiros: uno le rompe la mandíbula y le atraviesa la lengua, el otro se fija junto al corazón.

[3] La Habana reclama a Posada Carriles por la muerte de los setenta y tres pasajeros y miembros de tripulación del CD-8 de la Cubana de Aviación, en Barbados; por la muerte del turista italiano Fabio di Celmo en 1997; para varias conspiraciones con el fin de asesinar a Fidel Castro. Caracas lanzó una orden de detención internacional ya que fue en esa ciudad que se organizó el crimen en Barbados y porque Posada Carriles se evadió de una prisión venezolana en 1985.

[4] José Ramos-Horta, Wole Soyinka, Adolfo Pérez Esquivel, Nadine Gordimer, Rigoberta Menchú, José Saramago, Zhores Alferov, Darío Fo, Günter Grass, Mairead Corrigan Maguirre.

[5] Quince años de cárcel para René González; diecinueve años para Fernando González; perpetuidad más dieciocho años para Ramón Labañino; perpetuidad más diez años para Antonio Guerrero; dos perpetuidades más quince años para Gerardo Hernández. Al término de una muy larga batalla judicial, Antonio Guerrero vio su castigo reducido a veintiún años más diez meses, el 13 de octubre de 2009; Ramon Labañino a treinta años de encarcelamiento y Fernando Gonzalez a diecisiete años más nueve meses, el 8 de diciembre de 2009.

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