DE LOS GOBIERNOS POPULARES A LA IRRUPCIÓN DE LA DERECHA EN AMÉRICA LATINA

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Por Sabrina Flax y Silvina M. Romano
Juliana Di Tullio es Diputada Nacional por el Frente para la Victoria desde Diciembre de 2005 a la actualidad. En esta entrevista opina sobre el gobierno de Mauricio Macri y las consecuencias para Argentina y la región, el liderazgo de Cristina Fernández, el impacto de las derechas como parte de los ciclos históricos de la región y el empoderamiento de los pueblos.

¿Por qué crees que después de 12 años de kirchnerismo ganó un partido de derecha, a través de la vía democrática? ¿Cuáles son los factores que hicieron posible que un partido de derecha gane democráticamente las elecciones por primera vez en la Argentina?
En principio, lo novedoso en la Argentina es que la derecha por primera vez gana una elección en las urnas. La Argentina tiene estos ciclos, la maestra de la política es la historia. La historia muestra que después de esos ciclos populares la derecha siempre irrumpió: primero con una dictadura militar, después irrumpió también con el peronismo disfrazado de menemismo, que era un gobierno neoliberal pero que utilizó la política y al peronismo para aplicar políticas neoliberales. Menem logró su primer gobierno con votos del peronismo, pero la segunda elección la ganó con el mismo sector que hoy le dio sus votos a Macri. Hoy, entonces, es la primera vez que gobierna la derecha en nombre de la derecha. La verdad es que en la Argentina nadie desconoce quién es Macri, ni quien es la familia Macri, ni que Macri es un empresario, que tiene un gobierno de empresarios.
El gobierno de Macri es lo que ven. Esta vez no utiliza la política, corre la política, intenta desplazar la política para que los empresarios gobiernen. Cuando hay reuniones con ministros, lo primero que dicen es: “no hablemos de política porque yo no sé, hablemos de lo que hay que hacer”. Entonces piensan de verdad lo que están haciendo, lo sienten en serio, una cosa es la traición del peronismo y usar al menemismo para aplicar políticas neoliberales, pero otra cosa es esto: un gobierno de empresarios que piensan exactamente esto, lo que están aplicando. Se trata de un proyecto que no cierra si no tiene entre el 15 y el 20 por ciento de desocupación y es lo que le dicen a todos los empresarios: “ajusten, suban tarifas, echen gente”. Después de gobiernos populares y de transformación, de crecimiento con inclusión social, siempre irrumpe la derecha.

¿Cómo ves la movilización social que ha despertado la llegada de Cristina Fernández de Kirchner a Buenos Aires, en un contexto donde tuvo que ir a declarar ante la justicia, pero que ha convertido esa citación en su reaparición dentro de la escena política argentina?
Los liderazgos no se construyen fácilmente. En la Argentina hay muchos dirigentes políticos y un solo liderazgo, que es el de Cristina Fernández de Kirchner, en cualquier espacio político. Liderazgo en tanto lo conocemos nosotros, en los espacios populares y democráticos, que es cuando el pueblo te lleva en el corazón y no te suelta porque es tu figura emblemática. Cristina es la que te generó derechos, la que siempre te resolvió los problemas, la que te acercó el Estado para la resolución de tus problemas y tu vida, la que le dio al Estado un dinamismo -no solo de construcción de derechos- sino del cuidado de esos derechos y que esos derechos lleguen a la mayor cantidad de gente posible. Y para eso hubo que reconstruir al Estado, después de una destrucción que fue sistemática por décadas. Reconstruirlo ha sido y es mucho más difícil. Destruirlo es fácil –en referencia al gobierno de Macri. Construir el Estado es una tarea enorme y se necesita del pueblo. Ese pueblo está, ese pueblo existe, es la mitad del país y tiene un liderazgo, el liderazgo de Cristina. La aparición de Cristina lo que hace es mostrar eso. El que hace una lectura de que Cristina “se terminó”, de que “murió este proyecto político”, de que “el peronismo, el kirchnerismo está muerto y Cristina está muerta y es una abuelita en su casa”, no entiende nada de política. Hace una lectura equivocada de la realidad.
Cristina se paró en medio de la escena utilizando una desafortunada citación judicial. Citación que, por cierto, fue realizada por un juez más que cuestionado, no solo por sus actuaciones judiciales sino también por sus actuaciones personales y por lo ridículo de la imputación a la ex presidenta. Cristina se enfrenta entonces a ese Poder Judicial, que es el único Poder que no se repensó después del ’83. Nosotros hemos hecho intentos y hemos fracasado en todos: todos los proyectos de ley para poder transformar el Poder Judicial han sido declarados inconstitucionales en menos de 24 horas. Pensemos que eso no sucedió ni con las leyes de obediencia debida y punto final, corralito, canje, megacanje, etc.. Pero la Corporación Judicial se cuida y mucho, sabe cómo perpetuarse y cómo cuidarse: en menos de 24 horas te declara inconstitucional las leyes del Congreso.
Cristina enfrenta a ese poder, le demuestra al pueblo que no le tiene miedo, como no le tuvo miedo a ningún poder establecido, por más fuerte que sea y por más de que estas corporaciones económicas, mediáticas, judiciales, financieras, hayan causado un gran daño a la Argentina, no a una persona, sino al conjunto de los argentinos. Cristina hizo un acto frente a Comodoro Py, que es el símbolo de ese Poder. Se paró en el centro de la escena de la oposición. Nosotros perdimos la elección, hay un presidente que fue constitucionalmente electo y está gobernando, así que Cristina se paró donde tenía que pararse, desde la oposición, y nos pide que estemos al lado de la gente que sufre, como siempre, como peronistas, o no, porque también convoca a los espacios que no son peronistas.

En esta reaparición de Cristina en la escena política ha convocado a armar un Frente Ciudadano, ¿Cómo entendés esta convocatoria?
Ese frente ciudadano es eso: es poder estar como peronistas, pero también entendiendo que con el peronismo sólo no alcanza, que se necesitan todos los espacios que tienen el mismo pensamiento afín: nacionales, democráticos, populares. Por ejemplo, hay muchos radicales que no son parte del gobierno y que están en este espacio: el Partido Comunista, el Partido Humanista, Partido para la Victoria, el Frente Grande, Miles, Nuevo Encuentro. El peronismo siempre ha sido frentista y lo que destaca Cristina es que tiene que haber un sentido de frentismo mucho más amplio, que tomemos nuestro lugar de militantes otra vez, este poder estar al lado de la gente que sufre, cada uno desde su lugar. A nosotros nos habló como diputados y diputadas de la Nación, conversamos sobre cómo es nuestra actuación institucional frente al sufrimiento por los ajustes, por los tarifazos, por el enfriamiento de la economía, por las políticas de endeudamiento de la Argentina – por volver a cerrar con los fondos buitres, por volver al Fondo Monetario Internacional, por aceptar como si fuera una buena noticia pasar del 13 al 25 % de endeudamiento del país.
A esto hay que sumar un apagón mediático muy importante, con una censura muy grosera instalada en la Argentina, con una oposición silenciada, con periodistas echados, expulsados, censurados, canales perseguidos y una protección mediática hacia el presidente de la República muy importante ¿Por qué? Porque son parte de lo mismo: desde 1880 hasta acá, los dueños son los mismos. No hay mucho más; y una persecución jurídica y mediática que construye un relato que es difícil de desandar. Pero la realidad los va a pasar por encima, la realidad es la realidad: cuando la gente sufre, sufre. Se verá con el tiempo, hay que tener paciencia, los pueblos siempre aprenden. La historia es la maestra de la política, siempre hay una toma de conciencia en algún momento por parte del pueblo. Después de 12 años de un proyecto político de transformación y de empoderamiento, tarda más, tarda menos…
Teniendo en cuenta lo que planteás respecto al cerco mediático que protege al presidente Mauricio Macri, pero también el pedido que habías realizado en 2013 respecto a que se reanuden las investigaciones en torno a las cuentas offshore que tiene tanto el grupo Clarín como su CEO, Héctor Magneto, ¿Qué pensás del modo en que fue tratada la noticia respecto a las cuentas que tiene el mandatario en los paraísos fiscales y su involucramiento en el escándalo de los Panamá Papers?
Hace algunos años hice una denuncia penal a Magneto y a Pagliaro por tener cuentas offshore en Panamá desde el año ‘79, que son las que salen en Panamá Papers. O sea, el juez no tiene más que pedir esa información y ya está. Pero bueno, es una causa que está parada desde el año 2013 hasta hoy, incluso teniendo un testigo “arrepentido” que es Arbizu, que en su momento fue presidente de JP Morgan y que era un testigo privilegiado para saber si hubo lavado de dinero o si hubo activos en las cuentas de Panamá. Desde el año ‘79 tienen estas cuentas. El asunto es que el multimedio Clarín es parte del esquema, el mismo esquema: son los dueños. La Argentina tiene, exagerando, 100 personas que son sus dueños históricos.
Lo que a mí me preocupa, es esta cierta manipulación sobre la realidad, sobre la verdad con respecto a las cuentas fantasma en paraísos fiscales que tiene el presidente de la República. Cuando construyen un relato mediático de que Cristina se robó la plata de los argentinos, hay una porción de la población que pide que Cristina devuelva la plata que se robó. Pero no le piden explicaciones y no tiene la misma energía para con el presidente de la República, que es el que se llevó nuestro dinero, y lo hizo para evadir impuestos. Como mínimo, si no hay delito, es lo más antiético e inmoral como currículum de un presidente democrático. Además, se trata de un empresario que eligió no reinvertir en el país. Es uno de los dueños, uno de los empresarios más importantes de la Argentina, que además ha vivido a costa del Estado y ha hecho que el Estado -el Estado en tiempos de dictadura- re-estatice su deuda, para que se la paguemos los argentinos. Así que, robó por lo menos dos veces. Es un presidente con una historia de robos probados, es un ladrón de guante blanco. Sin embargo, hay una porción de la población que por construcción mediática judicial y policial acusa a Cristina. Parece una comedia pero es una tragedia.

Con vistas a la política exterior de Mauricio Macri, especialmente respecto a su acercamiento con Estados Unidos y su mirada hacia América Latina, ¿Cómo crees que va a impactar su política en los procesos de integración regional que se venían dando durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner?
Bueno, la presencia de Obama el 24 de marzo no es casual, no es un “error diplomático”, no porque yo lo diga, sino porque figura en los archivos desclasificados que Estados Unidos financió en toda la región los Golpes de Estado. No es una buena noticia para quienes defendemos la libertad, los Derechos Humanos, la memoria, la verdad y la justicia. O para quienes fueron víctimas, para el pueblo en su conjunto, que fue la víctima, más allá de que algunos no se lo apropien. No fue un “error diplomático”, fue una fecha elegida adrede, fue una provocación. Lo lamento porque además tiene mucho que ver con lo que está pasando en Brasil, esa visita tiene mucho que ver con lo que está pasando en Brasil, con lo que cree el presidente Macri que tiene que ser el rumbo a seguir de la Argentina, que es el Acuerdo de Libre Comercio Trans-Pacífico.
Y estoy muy preocupada por la situación de la región. Como lo que sucedió durante el impeachment contra Dilma: nunca había visto un Golpe de Estado en vivo, nunca. La saña golpista y la agresión golpista, mezclada con la traición y con un discurso que me recordó a la discusión de la Ley 125 aquí en Argentina. La derecha siempre tiene el mismo discurso, usa los mismos símbolos: la bandera, la familia, los hijos y la traición. Y esos discursos que escuché en el impeachment para Dilma son exactamente los mismos a los trazados por los que votaron en contra de la 125.
Me preocupa la estabilidad de la región, me preocupa la derechización de la región, pero no porque sea algo insólito: cada vez que hubo un proceso de independencia, de liberación, las amenazas foráneas han estado siempre. Podemos comparar la amenaza de los fondos buitres con las amenazas foráneas en el proceso de independencia de 1816. Simplemente tienen otras metodologías, pero es lo mismo: infamia, calumnia, mentira, extorsión, desde adentro y desde afuera. Tienen conexiones adentro y afuera, tienen buitres afuera pero caranchos adentro. Ahora, con las redes y la tecnología, los procesos son más inmediatos, pero también el conocimiento es más inmediato, los pueblos se enteran mucho más rápido. Eso me genera expectativas, porque esto es “en vivo y en directo” y no creo que a nadie le haya gustado lo que vio en Brasil. Cuando Dilma da su conferencia de prensa y dice “a los brasileros no nos gusta la traición”, es eso: a nadie le gusta la traición. Recordemos que se trata de una presidenta que no está ni siquiera investigada. Paradójicamente, los traidores sí son parte de la investigación, están procesados, están indagados.

En este contexto, ¿Que pensás que se puede hacer para desandar esta construcción de realidad de la que hablás?
Yo creo que la clave está en saber si los procesos de estos años en América Latina tuvieron como sujeto y objeto al pueblo y lograron el empoderamiento del pueblo. Dilma sacó a 50 millones de personas de la pobreza, si a eso le agregó empoderamiento para ese sector, entonces hay un sector muy grande, gigante, que se expresa y pelea por sus derechos. Lo mismo puedo decir de Bolivia, de Ecuador, de Venezuela, de muchas partes de la región. A la vez, es preocupante lo de Perú, que Keiko Fujimori esté en carrera en el balotaje no es una buena noticia. Tampoco es una buena noticia la derechización de Michele Bachelet, ese cambio tan abrupto. A mí me gustó la primer Bachelet, no la segunda. Si bien está mucho más sola en la región, porque hubo grandes pérdidas –Lula que no es presidente, Chávez y Kircher que fallecieron– también podría tener aliados y aliadas: sigue estando vivo Fidel, sigue Cristina que es una líder importantísima en la región, Correa y Evo siguen gobernando. Y, justamente, también hay que destacar lo que le hicieron a Evo para perder el referendo, que es parte de lo mismo, otro intento de deslegitimación a través de la mentira, lo policial. Como dice Correa, ya no hay más golpes militares, solo se necesitan medios y una justicia corrupta, con eso ya haces un Golpe de Estado. En los últimos años hemos tenido Golpes de Estado en 15 minutos, como en Paraguay y Honduras.
Sumado a esto, está lo que necesita el mundo: “los mercados”. La primera medida del presidente Macri fue la apertura indiscriminada de las importaciones y exportaciones, además de la quita de retenciones a los granos. Estados Unidos y Europa están deseosos de aprovechar el mercado latinoamericano. Vamos nuevamente hacia un proceso de desindustrialización de la región que va a ser grave, porque estos procesos no cierran sin el 20 % de desocupación. Esto incluye el endeudamiento, que es parte de este proceso “para atar, más que atar y dejar más que atado” este giro que se está dando en la región [1]. La derecha deja “atados y más que atados” a los pueblos. Y ahí hay que hacer una autocrítica: los procesos populares y democráticos, tienen que “atar y más que atar”. Eso es empoderar a los pueblos, eso es lo que ha hecho Cristina.

Nota:
[1] Se trata de una expresión que utilizó el Dictador español Franco frente a la pregunta del embajador estadounidense de cómo iban a asegurar la continuidad de las mismas políticas sin contar con el régimen dictatorial, el General respondió: quédese tranquilo que esto está atado y bien atado.

Fuente: CELAG

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