Cuba: “Desde Venezuela, una lección para el mundo”

concentracion a favor de CLAP y al presidente Nicolas Maduro

Aunque ya suman 17 los años desde que en Venezuela ocurriera el sabotaje a la industria petrolera, aún ese hecho ofrece enseñanzas para el mundo, en tanto evidencia la guerra no convencional diseñada por el imperialismo de Estados Unidos contra los procesos progresistas en Latinoamérica

Autor: Nuria Barbosa León

Aunque ya suman 17 los años desde que en Venezuela ocurriera el sabotaje a la industria petrolera, aún ese hecho ofrece enseñanzas para el mundo, en tanto evidencia la guerra no convencional diseñada por el imperialismo de Estados Unidos contra los procesos progresistas en Latinoamérica.

Recordemos que gremios venezolanos llamaron a un paro que duró desde el 2 de diciembre de 2002 hasta el 3 de febrero del año siguiente, planeado y protagonizado por los mismos representantes de la derecha que antes, el 11 de abril de ese mismo año, intentaron orquestar un golpe de Estado contra el presidente Hugo Chávez.

La huelga –convocada por  la Cámara Venezolana de Trabajadores; la Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción de Venezuela (Fedecámaras); una organización de gerentes de Petróleos de Venezuela (Pdvsa), y la Coordinadora Democrática (precursora de la actual Mesa de la Unidad Democrática)– afectó principalmente al pueblo, que se vio sometido a carencia de combustible para el transporte, gas para la cocina, desabastecimiento del mercado interno, imposibilidad de concretar compromisos de exportación de crudo, todo lo cual provocó escasez de los alimentos y otras consecuencias con el único fin de producir un estallido social y la quiebra del Estado.

Durante 63 días hubo acciones desestabilizadoras que generaron pérdidas por 25 000 millones de dólares, una grave contracción del Producto Interno Bruto del país sudamericano y una caída del 27,7% de la actividad económica comercial en esos años. A ello se le sumaron otras medidas como la persecución, congelamiento y robo de las cuentas bancarias de empresas venezolanas en otros países.

Esto último es algo que también hoy apoya el autoproclamado presidente Juan Guaidó en acciones como la negociación del territorio del Esequibo, a cambio de favores políticos y prebendas de empresas extranjeras. Un ejemplo es lo ocurrido con la canadiense Crystallex, que se apoderó de los activos de la refinería venezolana Citgo.

El autoproclamado actúa como aquellos de hace 17 años, al ser autor o cómplice de robos financieros, despojos de facto, violación de la jurisprudencia sobre la gestión de los recursos venezolanos fuera del país y estafa a naciones y organismos internacionales bajo la llamada ayuda humanitaria.

Al paro de 2002, el líder de la Revolución Bolivariana, el eterno Comandante Hugo Chavéz, respondió convirtiendo a Petróleos de Venezuela (Pdvsa) en una empresa del pueblo y para el pueblo; frente a las maniobras de hoy, Nicolás Maduro, continuador y guía de una estoica resistencia cívico-militar de su pueblo, ha puesto ante las maniobras del imperio las conquistas sociales de la misma Revolución, expresadas en educación, salud, vivienda y alimentos para los venezolanos.

Fuente: Granma.cu

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