Cuando la impunidad imperialista reemplaza la fuerza y atractivos perdidos

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Autor: Alberto Rabilotta
La fabricación de falsedades, de mentiras, va de la mano con la construcción de la «realidad virtual» por parte de los cartelizados medios de prensa
|No hay día que pase sin una nueva prueba de que el capitalismo «realmente existente», del imperialismo estadounidense y sus socios, ya no tiene nada de positivo o atractivo que ofrecer a los pueblos, ni siquiera a los suyos, y que tampoco tiene ya la fuerza concreta, sea económica, militar o política para recuperar la pérdida de hegemonía mundial, lo que explica que actúe sistemáticamente con impunidad para hacerse valer, como lo vimos en los ataques con misiles en Siria, destruyendo de paso la poca legitimidad que le queda al sistema internacional nacido al final de la Segunda Guerra Mundial, (…) y de las demás instituciones internacionales, debilitado ya por causa del breve pero significativo periodo del mundo unipolar.

En todos los niveles posibles la impunidad de los «dueños del mundo» se hace sentir. Con los ataques militares, sanciones y bloqueos económicos, comerciales y financieros, y cada vez más con falsas acusaciones que son convertidas por los carteles mediáticos en «verdades» que no necesitan pruebas ni son sujetas a investigación, como en el caso de la (supuesta) interferencia de Rusia en las elecciones presidenciales en Estados Unidos en el 2016, en el envenenamiento del exespía ruso Sergei Skripal en Gran Bretaña, con la acusación de dopaje de los atletas olímpicos rusos para descalificarlos o con las falsas acusaciones del uso de armas químicas por el Ejército Árabe Sirio. Y más cerca de nosotros, con las más que falsas acusaciones contra el expresidente Lula da Silva, en Brasil, para evitar que gane las próximas elecciones en su país.

LAS MENTIRAS TIENEN PATITAS CORTAS…
Como decimos en español, «las mentiras tienen patitas cortas» y terminan siendo atrapadas por la verdad, y el pasado mes de abril ha sido escenario del desinfle de las principales falsedades que han marcado la política internacional de los últimos tiempos y facilitado la impunidad del imperio y sus aliados, y agregaría que abril terminó con la prometedora primera reunión oficial de los mandatarios de Corea del Sur y Corea del Norte, que abre la perspectiva de relaciones normales para poner fin a la división del pueblo coreano creada hace casi siete décadas por la invasión militar de Estados Unidos en la península coreana.

El primer y principal desinfle ha sido el «rusiagate», la nunca probada interferencia rusa en los comicios del 2016 en Estados Unidos (EE. UU.), que permitió a quienes detentan el poder en ese país amplificar hasta el absurdo la «rusofobia» subyacente en Occidente desde hace siglos y todo tipo de ataques contra Rusia y el gobierno del presidente Vladimir Putin. La falsedad de todas esas acusaciones fue confirmada por el informe dado a conocer el viernes 27 de abril por el comité de investigación del Congreso, el cual señala que «no se halló evidencia de colusión, coordinación o conspiración de la campaña (electoral) de Trump con el gobierno de Rusia».

La perspectiva de este inevitable desinfle fue probablemente la causa de las más recientes operaciones con «bandera de conveniencia», como parece ser el caso del envenenamiento (o algo parecido) del exespía ruso Sergei Skripal y de su hija Yulia en la localidad de Salisbury, en Gran Bretaña, destinada a plasmar en Rusia el «enemigo» necesario para reunificar las fuerzas del imperialismo vía la OTAN y reconquistar así la perimida unipolaridad en las relaciones internacionales, que marcó el derrumbe de la Unión Soviética hace unas tres décadas.

Fraguada por los servicios de inteligencia de Gran Bretaña y otros países occidentales, la «operación Skripal» se volatilizó en la segunda mitad de abril con la investigación de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), y por eso mismo casi ningún medio de prensa (y menos aún los políticos) en Occidente habla o escribe sobre esa «acción», que en los primeros días de marzo pasado el gobierno británico había calificado como un «ataque militar» de Rusia contra la Gran Bretaña, dando lugar a una casi declaración de guerra por los ministros de Relaciones Exteriores y de Defensa de Londres, a la expulsión de decenas y decenas de diplomáticos rusos acreditados en los países miembros de la OTAN, a nuevas sanciones de todo tipo contra Rusia y sus empresas, y hasta una ilegal confiscación de sus sedes diplomáticas en EE. UU.

Lo mismo podemos decir de las acusaciones sobre el uso de armas químicas por el ejército sirio basadas en los videos de los Cascos Blancos (financiados por Gran Bretaña y EE. UU.) que han servido para justificar los recientes bombardeos con misiles (y desde hace tiempo las intervenciones militares, bombardeos, envíos de armamentos y fuerzas militares) por parte de EE. UU., Gran Bretaña, Francia y otros aliados de la OTAN. Todo eso también se ha desvanecido en el aire con el resultado de la investigación de la OPAQ pedida por Siria y Rusia, y atrasada durante semanas por EE. UU. y sus aliados.
El doctor Christopher Busby, del Comité Europeo sobre Riesgos de las Radiaciones, dijo a la agencia Sputnik que el caso de los Skripal en Salisbury debe ser visto como parte de una operación que incluye los falsos ataques químicos en Siria.

Mientras tanto la lucha en Siria contra los terroristas y los avances del ejército sirio en la recuperación del control del territorio nacional amenaza con convertirse en una enorme derrota geopolítica para EE. UU., Francia, Gran Bretaña y sus aliados regionales frente a Rusia, lo que agrava la pérdida de terreno en el ámbito de la economía mundial debido a los avances de China y otros países.

¿A QUIÉN VA USTED A CREER, A MÍ O A SUS PROPIOS OJOS?

No sé si son los «vientos de abril», pero también en ese mes se vino abajo todo el tinglado sobre el dopaje de los deportistas olímpicos rusos creado a partir de las declaraciones de Grigori Rodchenkov, el individuo que dirigió el laboratorio antidopaje de Rusia hasta hace unos años. Esta operación se desmoronó en un también total silencio mediático en Occidente, quizá porque Rodchenkov se desdijo de algunas «mentiras» –o sea, de las acusaciones de que el Gobierno de Rusia practicaba el dopaje sistemático de los atletas olímpicos–, ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo que deberá juzgar el recurso de apelación presentado por el esquiador ruso Alexander Legkov contra el Comité Olímpico Internacional.

Las mentiras de Rodchenkov implicaron la pérdida de medallas y la imposición de sanciones contra numerosos deportistas olímpicos de Rusia, y eso no podía pasar desapercibido para la Agencia Mundial Antidopaje (la WADA, en su sigla en inglés) ya que era notorio que Rodchenkov (que se fue a vivir a EE. UU. y está protegido por un programa especial para delatores), dio muestras de tener serios problemas mentales, como pudo verse en algunas entrevistas que dio a la TV estadounidense. Por otra parte, la WADA acaba de revelar en su informe sobre el 2016 las violaciones de las reglas antidopaje por parte de atletas de 117 países, y Rusia figura bien por debajo de Italia, Francia y EE. UU.

LA «REALIDAD VIRTUAL» NO PODRÁ SUSTITUIR A LA REALIDAD CONCRETA

La fabricación de falsedades, de mentiras, va de la mano con la construcción de la «realidad virtual» por parte de los cartelizados medios de prensa, o sea, verdaderos muros que el imperialismo y sus aliados crean para ocultar la inevitable política de impunidad a la que tienen que recurrir en esta decadencia. Es así que no adquieren la dimensión de verdaderos crímenes contra la humanidad las masacres que el Estado israelí efectuó y sigue efectuando cotidianamente contra palestinos desarmados que no paran de protestar por el despojo de sus habitaciones y tierras a partir de 1948.

Ahora que se volatiliza la última tanda de falsedades hay que prepararse para una nueva serie de provocaciones y mentiras que permitan al imperialismo y a sus aliados seguir actuando con impunidad, lo que nos lleva a destacar las falsas acusaciones que no cesan de lanzar contra Irán el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu y los miembros de su gabinete, para provocar una guerra contra ese país.

LA DECADENCIA DEL IMPERIO TIENE LOS DIRIGENTES QUE MERECE

Habría mucho que escribir sobre el nivel de cretinismo de los actuales dirigentes del imperio y de sus principales aliados, como es lógico durante una decadencia imperial si vemos la historia de los imperios del pasado. La diferencia, siempre me digo, es que este es el primer imperio con armas de destrucción masiva que, de ser usadas, extinguirán toda vida en el planeta, lo que pone el tema de las consecuencias de la decadencia imperial en otro nivel.

Pero lo cierto es que la mejor descripción de la situación actual del capitalismo realmente existente, del imperialismo de la globalización neoliberal, fue hecha por Fidel Castro en el 2008: «En la nueva era que vivimos, el capitalismo no sirve ni como instrumento. Es como un árbol con raíces podridas del que solo brotan las peores formas de individualismo, corrupción y desigualdad».
Fuente: Granma.cu

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