Cotar: reflejo de una crisis que no es sólo financiera

Mientras el informe de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) sobre el mercado de trabajo -difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec)- arroja el dato de que en el Gran Rosario, en el término de un año hay 24 mil personas más con problemas de empleo, los 250 trabajadores de Cotar, le ponen caras y nombres a una realidad que empuja a los obreros a organizarse para conservar la fuente de trabajo.


La Cooperativa de Tamberos de la Zona de Rosario Limitada, más conocida por su marca más famosa, Cotar, se encuentra hoy al borde de la quiebra. Desde el año 1998 SanCor – otra cooperativa láctea de gran peso nacional- es la dueña de la marca creada por la Cooperativa de Tamberos, y ésta trabaja solo con materia prima de SanCor. Los sucesivos acuerdos que firmaron las direcciones de ambas empresas dejaron a Cotar con una baja producción, dependiendo de las partidas incumplidas por parte de SanCor y en serio peligro de quiebra con la consecuente pérdida de 210 puestos de trabajo. Si bien existe una intervención judicial en curso y desde el mismo juzgado interviniente se ordenó la conformación de una comisión de seguimiento del vínculo comercial entre las empresas lácteas, los trabajadores temen por la continuidad laboral.
Por una resolución judicial del 11 de enero de 2010 que homologó un nuevo convenio, Sancor debe poner a punto la maquinaria de Cotar para que a su vez ésta pueda cumplirlo. A dos meses de ese dictamen, la puesta a punto no se concreta y los obreros no cobraron los salarios de enero. “A todos nos gustaría apostar a una continuidad laboral. No la vemos en estas condiciones”, afirma Fabio Colombo, trabajador de la histórica planta rosarina.
“Casi todas las máquinas siguen en el estado en que estaban antes de la homologación y está claro que así Cotar no tiene ninguna viabilidad posible”, evaluó Colombo. Mientras, ingresa materia prima en forma parcial para calmar los ánimos y hacer ver que la cosa “no esta tan mal”.
“Los interventores están intentando que se cumpla el convenio que no es defendido por las autoridades de Cotar, que no reclama por los incumplimientos. SanCor impone sus condiciones sin que nadie les reclame por ello”, afirma Fabio. “Da la sensación de que a ninguno de lo socios le interesa esta fábrica. Son socios como de un club social. No entra ni un litro de leche de los tamberos a esta cooperativa”, asegura. Pese a la extrema situación, nadie ha solicitado la quiebra que –según opinan incluso algunos funcionarios gubernamentales- obligaría a SanCor a pagar las indemnizaciones de los obreros -entre 15 y 20 millones de pesos- y responder por los pasivos, que llegan a los 60 millones.
Para los obreros, los sectores del gobierno provincial que actuaron en el conflicto “no han sido del todo claros”.  “Hemos quedado dolidos con algunas actitudes del Ministerio de Trabajo de Santa Fe que fueron absolutamente contrarias a lo que debería ser su función”, evaluó Colombo. Pero la visión de los trabajadores de Cotar es que el accionar de esta cartera cambió “a partir de la intervención en el conflicto del Ministerio de Producción de Santa Fe”, cuyos representantes “por momentos parecen voceros de SanCor”, calificó el obrero lácteo.
A la par, la Comisión Directiva Nacional de la Asociación de Trabajadores de la Industria Láctea de la República Argentina (ATILRA) apareció en escena recién en febrero, mediante un comunicado dirigido a trabajadores de SanCor en el que plantea: por un lado que la situación de crisis en el Centro de Distribución de SanCor Rosario es a raíz del conflicto de Cotar; por otro, despegar a la gran cooperativa láctea de la situación de Cotar. Además, la dirección de ATILRA se aboga las victorias ganadas por la lucha de los obreros rosarinos abandonados a su suerte por este mismo gremio.

Insumos retobados

Como vemos en este y otros casos, el dato arrojado por la EPH no es más que otro síntoma de esta realidad que trasciende la problemática en Cotar. El número de desocupados se amplía porque los jóvenes que comienzan a ser considerados parte de la Población Económicamente Activa no tienen posibilidad de ingresar al mercado laboral. El campo se achica entonces para los que empiezan a tener el sueño de un trabajo y para quienes quieren conservarlo, desde la resistencia colectiva.
Así, obreros se organizan como en Cotar, con fuerte protagonismo de las bases, delegados que se reúnen con quien deban y se movilizan en la búsqueda de un acuerdo que no sólo les garantice el sueldo del mes siguiente, sino la dignidad de trabajar sin temer a los artilugios de quienes deciden desde sillones de oficina.
O también, como sucede cruzando el río, revolucionan las mismas estructuras. En un marco distinto en términos gremiales, obreros de la Textil Ejemplar piensan en la autogestión como única salida para conservar la fuente de trabajo. Tomaron la planta ubicada en la ciudad de Paraná y piensan ponerse al frente de una cooperativa obrera.
Distintas realidades, distintas alternativas que construyen y sostienen obreros que son golpeados por la crisis. Pero no sólo por la renombrada crisis económica internacional que en estos casos puntuales no es de mayor relevancia.  Sino por la crisis misma de un mercado laboral, en el que sus insumos más importantes, los trabajadores, no se resignan a que los traten de cosas y toman la posta de tantos y tantas que juntos se saben capaces de construir un futuro.

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