CON EL ARTE A OTRA PARTE

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Aunque el “sinceramiento” de las tarifas proponía equilibrar al interior con la ciudad de Buenos Aires, los espacios culturales de las provincias no la pasan bien. Bibliotecas cerradas, personas con discapacidades que se pueden quedar sin talleres de arte y bandas de música sin lugares donde tocar.
El fin de semana pasado, los centros culturales, los teatros independientes y las milongas porteñas rechazaron los aumentos en los servicios públicos con un apagón simbólico en todas las salas de la ciudad de Buenos Aires. Con menos difusión, la situación se repite a lo largo y ancho del país. Cientos de centros culturales deben afrontar tarifas desorbitantes para sus economías y condiciones adversas sin respaldo estatal. Hoy muchos de ellos ven amenazada su continuidad.
Desde hace más de 20 años, el Centro Cultural Cre-Arte interviene en la formación artística de personas con discapacidad en la ciudad de Bariloche. En el último mes recibieron boletas de servicios públicos con subas de hasta un 2 mil por ciento. De 400 pesos pasaron a 8000. “Si bien es cierto que el Estado nunca nos dio una gran ayuda, ahora el escenario inflacionario y de devaluación nos pone en una situación crítica.Cada vez nos cuesta más sostenernos”, dice Luis Suero, el director del centro cultural que ofrece 100 talleres gratuitos en 24 disciplinas artístico-culturales diferentes para más de 80 jóvenes mayores de 16 años.
El espacio, donde también funciona un comedor comunitario, se sostiene en gran medida(30%) con contribuciones de organismos internacionales que fomentan la formación de personas con discapacidad. El Estado aportó el año pasado un 30% pero en este 2016 aún no giró nada. El 40% restante del dinero que necesitan para tener el centro en funcionamiento depende de donaciones de empresas privadas y particulares, que este también se está reduciendo. Una empresa, por el contexto de crisis, pasó de poner 70 mil pesos a 15 mil.
“No vemos políticas públicas en apoyo a este tipo de iniciativa. Parece que desde el Estado no creen que una persona con discapacidad pueda ser un gran artista, y se equivocan. Acá tenemos grandes talentos. Ellos acá aprenden a vincularse, es su lugar de pertenencia y expresión”, destaca Suero.
La falta de respaldo hasta el momento por parte de las nuevas autoridades nacionales afecta además a la música en vivo que se ve perjudicada por la reciente inestabilidad económica de los centros culturales. Juan Ignacio Vázquez, músico del grupo Ardilla e integrante de la Comisión Directiva de la Unión de Músicos Independientes (UMI), también encuentra el origen del problema en la suba de tarifas: “Lo que se paga por los servicios públicos está ahogando al sector. Un centro cultural, por ejemplo, paga entre cinco y diez veces más de luz que el año pasado. Y tiene solo dos alternativas: cerrar sus puertas porque no puede pagar o subir el precio de las entradas”.
Y por supuesto más problemas para los centros culturales menos exposición para las bandas. “ Ya se empieza a sentir, hay menos lugares, menos clientes y menos público para las bandas. Es una cadena donde perdemos todos. Pero sobre todo la cultura, tan ligada a la expresiones sociales”, explica el músico.
“Percibimos un clima elitista en el acceso al arte y la cultura, a la vez que hay un vaciamiento de las áreas y programas estatales. Cada vez será más complejo acceder desde lo popular”, vaticina Vázquez.
Después de ocho años, la biblioteca popular Cawana de la ciudad de Unquillo, en la provincia de Córdoba, cerró sus puertas. El corte de los subsidios nacionales y provinciales desde diciembre del año pasado le impidió continuar con los talleres de lectura, acrobacia, tela y apoyo escolar que brindaban en forma gratuita. Nuria Calafell, integrante de la comisión interna de la biblioteca, aún avizora un futuro posible:”Vamos a cerrar en junio porque ya no podemos pagar el alquiler. Nos vamos a tomar un impasse hasta encontrar un nuevo lugar para continuar. La comunidad está movilizada y entiende a la biblioteca como un proyecto de todos y están colaborando en la búsqueda”.

Cuando todos cierran, Jujuy abre
Mientras muchos barajan la posibilidad de un cierre definitivo, otros se animan a abrir sus puertas. En la Ciudad de San Salvador de Jujuy el Centro Cultural Coquena empezó a funcionar esta semana. La propuesta apunta a “albergar todas las expresiones populares que surjan de los actores culturales de Jujuy”, aseguró Agustín Cabadini, uno de los impulsores de la iniciativa, en declaraciones a la radio comunitaria La Voz del Cerro. “En cualquier época es difícil llevar adelante un centro cultural pero actualmente se ha complicado mucho más. Nosotros ante las dificultades abrimos más puertas. Porque hoy más que nunca tenemos que estar para fortalecer estos espacios”, añadió.

Fuente: Revista Cítrica

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