COMBATIR LA MEMORIA CON EL MIEDO: 48 AMENAZAS DE BOMBA EN LA EX ESMA

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Mariano Rapetti es delegado de ATE y trabajador de la ex Escuela de Mecánica de la Armada. Desde el año pasado el predio recibió 48 amenazas de bomba. Los trabajadores lo denuncian como una estrategia para paralizar las actividades y desalentar las visitas al espacio de memoria. En esta entrevista realizada en Llevalo Puesto (FM La Tribu), desmenuza la situación y analiza cómo se trabaja actualmente en el Espacio Memoria y Derechos Humanos.

- ¿Qué está pasando en la ex ESMA?
– Creo que lo primero que tenemos que hacer es poner las amenazas en un contexto. En principio trabajar en la ex ESMA a partir del 10 de diciembre es muy complicado. Por un lado hay una ola de despidos muy importante que en la secretaria de Derechos Humanos se tradujo en cerca de 75 compañeros que perdieron su fuente de trabajo. Y, por otro lado, un clima de enrarecimiento y desorientación. Sobre todo en esta Secretaría donde pareciera que la nueva gestión tiene poca idea de qué hacer. Eso se empieza a percibir como un vaciamiento y genera mucha angustia. En ese marco se dan las amenazas de bomba que empezaron hace más o menos un año. En una sola semana llegó a haber cuatro amenazas de bomba y eso hace muy difícil llevar tareas adelante porque día por medio hay que desalojar el predio.

– Entiendo que existe un protocolo de seguridad que hay que cumplir, ¿verdad? Porque después de la decimocuarta amenaza no cumplida uno podría pensar que no vale la pena evacuar pero ¿Quién puede decir que la decimoquinta no sea verdad?
– La amenaza de ayer fue la número 48. Y una vez que se inicia la evacuación dejan de funcionar todos los edificios del predio. Desde el Centro Cultura Haroldo Conti, en el cual yo trabajo, hasta el Espacio Cultural Nuestros Hijos que pertenece a las Madres de Plaza de Mayo. Es necesario explicar que la ex ESMA es un espacio de gestión tripartita: hay un tercio que pertenece a los organismos de Derechos Humanos, otro que pertenece al Gobierno de la Ciudad y el último pertenece al Gobierno Nacional.
Quien regula la seguridad dentro del predio es un órgano llamado Ente, también tripartito, que cuenta con un representante de cada uno de estos espacios y que es el encargado de construir los protocolos de evacuación y garantizar las rondas perimetrales. También ahí tenemos una discusión porque la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación quiere aprobar un nuevo protocolo porque aseguran que el responsable de esta situación es el protocolo anterior. Todo muy en línea con las estrategias del macrismo de responsabilizar por todos los problemas del presente a la “pesada herencia”. Frente a esto proponen militarizar el predio dejando entrar fuerzas de seguridad.
De hecho, desde el 10 de diciembre, hay dos policías que están dentro de la ex ESMA vestidos de civil, sin identificación y con armas. Vinieron a resolver un problema que no sabemos cuál es y que la secretaría de Derechos Humanos tampoco puede explicar. Porque nuestro problema es que el desalojo del espacio y la requisa del predio lleva aproximadamente tres horas y eso implica que una amenaza de bomba a las 13 horas impide que se desarrollen tareas hasta las 16 lo que corta muchas actividades. Y ese problema, los dos policías de civil, no lo resuelven.

– Si uno ata cabos tiende a pensar que los únicos beneficiados con las amenazas de bomba son los que quieren terminar con el buen trabajo que se venía haciendo en la ex ESMA.
– Las amenazas están pensadas. La mayoría son al mediodía, en el momento en que se junta más gente porque hay que imaginarse que entre las visitas al Museo Malvinas, el Centro Cultural Haroldo Conti y el Espacio de Memoria que funciona en el ex Casino de Oficiales, pasa mucha gente por la ex ESMA todos los días. Coinciden con el momento de mayor actividad.
Entrando en la especulación de quién las hace, la verdad es que es muy difícil saberlo. El año pasado se reunieron todas las amenazas en una causa que está llevando adelante la Justicia Federal. Y esa investigación, que avanza muy lentamente, busca saber quiénes son los responsables. Tal vez sea un solo responsable de las 48 amenazas o tal vez sean más. Nosotros no lo sabemos. De lo que podemos hablar es de las consecuencias que tiene sobre nuestro trabajo y podemos hablar de la parsimonia con la que avanza la Justicia.
Desde el sindicato nos planteamos presentarnos como querellantes para tomar vista del expediente y saber cuáles son las líneas de investigación porque desde ahí, con conocimiento, tal vez podamos aportar desde nuestro lugar de trabajadores. Y por otro lado está la responsabilidad de la secretaría de Derechos Humanos en relación a poder garantizar los desalojos como deben ser, porque algo que venimos escuchando en los pasillos es que quieren evitar las evacuaciones. Nosotros lo entendemos, porque para nosotros también es un problema abandonar nuestro trabajo, pero no se puede cambiar el protocolo para desalojar menos. A nosotros nos parece -a pesar de que queremos trabajar y desarrollar las actividades- que ante una situación tan angustiante e incierta como es una voz que te dice que hay una bomba escondida en algún lugar del predio, es necesario proteger a los trabajadores y trabajadoras, y también a los visitantes de la ex ESMA.

Fuente: Notas

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