Colombia: Duque un gobierno del viejo régimen

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Desde La Tribuna venimos diciendo desde un primer momento en la campaña electoral colombiana, que  Iván Duque – ahora presidente electo -era hombre del Uribismo y que si ganaba venía a cumplir con los preceptos guerrereristas del imperio.Que peligraban del todo los Acuerdos de Paz firmados en La Habana entre el presidente Manuel Santos y las FARC-EP, y que el pueblo votaría en su propia contra y a favor de los intereses de los sectores dominantes. Por desgracia no nos equivocamos.

En entrevista publicada por el diario La República se señalaba los uribistas afirmaban  que “Estábamos buscando que la gente saliera a votar verraca”. “En emisoras de estratos medios y altos nos basamos en la no impunidad, la elegibilidad y la reforma tributaria, mientras en las emisoras de los estratos bajos nos enfocamos en subsidios…en la Costa individualizamos el mensaje de que nos íbamos a convertir en Venezuela. Y aquí el NO ganó sin pagar un peso”. Lo de la reforma tributaria era la noticia falsa de que se iba a aprobar una reforma tributaria para darle esos recursos a las FARC y la de los subsidios era que se iban a eliminar para financiar con altos sueldos a los guerrilleros de las FARC. Ver diario La República en www.larepublica.com.co de la edición del 4 de octubre de 2016. Entrevista a Juan Carlos Vélez Uribe “El NO ha sido la campaña más barata y más efectiva de la historia”.

Aún no termina el nombramiento de los ministros y altos funcionarios públicos del nuevo Gobierno de Iván Duque Márquez, hasta ahora ha anunciado el nombramiento de la mayor parte de ellos y por su trayectoria se puede anticipar que Duque como era de esperarse por las fuerzas que lo respaldaron para ganar las elecciones, representan al establecimiento tradicional con algunas características novedosas.

Para ganar Duque recibió el respaldo en segunda vuelta de todo el establecimiento tradicional del país. A su campaña en segunda vuelta llegaron en primer lugar los gremios de la producción que sin ningún rubor o reato se involucraron activamente en la campaña electoral y no solo manifestaron su respaldo al candidato uribista ganador de la primera vuelta presidencial sino que lo apoyaron con declaraciones públicas e incluso algunos se comprometieron abiertamente en sus equipos de campaña, filaron también en su abierto apoyo y condena a las propuestas y al candidato Gustavo Petro de la Colombia Humana, los grandes medios de comunicación, a quien señalaron con alevosía de ser el candidato del castrochavismo y en querer convertir a Colombia en la Venezuela actual. Los grandes medios de comunicación como es ya habitual en América Latina se convirtieron en verdaderas agencias de publicidad y cohonestaron que Iván Duque no concurriera en segunda vuelta a un solo debate con su contendor. Hubo muy pocas y honrosas excepciones.

Todo el establecimiento político tradicional sin distingos se involucró en el respaldo a Duque en la segunda vuelta. Todo el espectro político tradicional manifestó su respaldo. En la reciente historia política del país no se había registrado una polarización política como la que se dio en las elecciones de la segunda vuelta presidencial. Quizás esta polarización se había registrado en las elecciones presidenciales de 1970 en que también el establecimiento tradicional y mediático respaldó al candidato del pacto liberal conservador, llamado Frente Nacional, Misael Pastrana Borrero, en contra del candidato de la Alianza Nacional Popular, Gustavo Rojas Pinilla. Al final con fraude incluido como lo confesaría años después el entonces ministro de la política Carlos Augusto Noriega, se declaró a Pastrana como ganador en aquellas elecciones. Como se sabe en estas elecciones, aún sectores de la Izquierda como el que encabeza el senador del Polo democrático, Jorge Enrique Robledo, el candidato del centro político Sergio Fajardo y el propio jefe negociador con las FARC y candidato presidencial del liberalismo, Humberto de la Calle, asumieron la posición cómoda de llamar al voto en blanco en la segunda vuelta argumentando que las propuesta de Petro no eran compartidas por ellos y en consecuencia no lo apoyaban. Establecieron erróneamente a mi juicio una equivalencia entre las propuestas de Duque y el bloque que representaba con las propuestas y el bloque representado por Gustavo Petro. Así pues con el respaldo del establecimiento tradicional económico, de las fuerzas políticas tradicionales, de los grandes medios de comunicación teniendo como una de sus prácticas y mensajes el miedo, las falsas noticias y la polarización practicada desde el uribismo que ha hecho de esta nefasta práctica política su línea de acción, lograron la victoria electoral con el 53% de los votos, Petro se alzó con el 42% y los votos en blanco apenas sumaron el 4%.

Ahora que se abre un debate en el país sobre la polarización en los medios de comunicación y en las redes sociales no hay que olvidar que el uribismo ha hecho de las falsas noticias, del ataque personal sin sustento, de la confrontación y la oposición obstruccionistas sus prácticas cotidianas. Petro y sus cuadros de campaña en los medios de comunicación y en las redes sociales no tuvieron otra alternativa que la respuesta a las cadenas de falsos mensajes impulsadas desde el uribismo contra ellos. No se pueden equiparar las responsabilidades dado que los uribistas han confesado como lo hizo el gerente de la campaña del NO en el plebiscito del 2 de octubre de 2016, Juan Carlos Vélez, que utilizaron la mentira, las falsas noticias para engañar a la población sobre el contenido y los alcances de los Acuerdos de Paz. Así lo dijo Juan Carlos Vélez el día 4 de octubre de 2016 en entrevista al diario La República, luego no es un invento de Petro o de sus seguidores, es hecho reconocido por el Uribismo y que le ha dado grandes resultados políticos por lo pronto ganaron con esa estrategia por un estrecho margen el plebiscito del 2 de octubre y lograron ganar con Duque las elecciones presidenciales del 17 de junio de 2018.

Un gobierno del régimen tradicional

Como señalamos más arriba los nombramientos dados a conocer a cuenta gotas por el presidente electo Iván Duque Márquez ratifican que su gobierno buscará afianzar una coalición de gobierno con los gremios económicos más poderosos del país, con los sectores militaristas opuestos a la paz y con las fuerzas políticas tradicionales dando predominio como es lógico a los sectores más representativos del uribismo. En las carteras económicas comenzando por el ministerio de Hacienda con el nombramiento de Alberto Carrasquilla quien ya fue ministro de Uribe desde el año 2003 al año 2007 se asegura la continuidad de las políticas neoliberales. Carrasquilla al tiempo que eliminó el recargo por el trabajo nocturno para los trabajadores, la mesada 14 para los pensionados y la aprobación de un sobresueldo para los altos funcionarios con cuatro mesadas adicionales, fue el mismo que señaló que el salario mínimo en Colombia que ronda los 230 dólares mensuales era “ridículamente alto”. De esa misma extirpe neoliberal es el ministro de Comercio, Industria y Turismo, Juan Manuel Restrepo y el de Vivienda Jonathan Malagón y así como el presidente de la Federación Nacional de Avicultores de Colombia, Fenavi, Andrés Valencia Pinzón, quien será su ministro de Agricultura.

Un núcleo duro del neoliberalismo al frente de la economía, en manos de representantes de los gremios económicos, un neocorporativismo en el gobierno en los asuntos económicos, con lo cual el uribismo busca ganar gobernabilidad mostrándose como mandadero de los más grandes conglomerados económicos y financieros del país. Se gobernará para los ricos, de eso no cabe la menor duda, como ya lo dijo el propio Duque se buscará rebajar los impuestos a los grandes empresarios con el señuelo que nunca ha funcionado ni en Colombia ni en ningún otro lugar de que con dicha rebaja se generará mayor empleo. Ya también se dijo que se ampliará la tasa impositiva para todos aquellos que ganen más de 1,8 millones de pesos mensuales, es decir, unos 600 dólares.

Al tiempo que se ratifica el neoliberalismo como el credo económico que guiará las políticas económicas del Gobierno se entrega a viejos personeros de la clase política tradicional afectos al uribismo el manejo de las relaciones con los partidos políticos en el Congreso. Al frente del Ministerio del Interior Duque nombro a la exparlamentaria Nancy Patricia Gutiérrez que en el pasado fue investigada por sus aparentes nexos, no comprobados por la Justicia, con los grupos paramilitares. Aliada de Uribe cuando este fue presidente, Nancy Patricia Gutiérrez tiene el difícil encargo de lograr el respaldo al gobierno neocorporativista sin gabelas en el presupuesto sin puestos y partidas presupuestales para que los parlamentarios de la coalición gasten en sus regiones apropiándose de paso de una parte de los mismos para financiar sus campañas políticas. Esa ha sido la promesa muy difícil de cumplir por lo demás. Eso se comprobó esta semana en que dos de los socios del futuro gobierno en el Congreso, el Partido de la U y Cambio Radical, que cuentan con un activo de 86 parlamentarios, manifestaron su descontento con la forma como se viene conformando el Gobierno y distribuyendo los cargos en las mesas directivas del Congreso y en las Comisiones del mismo, de fondo no es simplemente un reclamo por el reparto de esas cuotas de poder sino por la conformación del gabinete ministerial. Aún antes de su posesión la ministra ha tenido que presidir reuniones para tratar de llegar a un acuerdo.

Las relaciones exteriores estarán en manos de Carlos Holmes Trujillo nombrado como Ministro de Relaciones Exteriores. Holmes representa la clase política tradicional de donde proviene habiendo sido parlamentario, ministro, y embajador en distintos Gobiernos. El Gobierno de Duque se alindera con las políticas norteamericanas en el continente y tratará de avanzar en la agenda pronorteamericana en la región. Tampoco nada nuevo.

Y finalmente al frente de la cartera de Defensa Duque nombró a Guillermo Botero hasta hoy presidente de la Federación Nacional de Comerciantes, FENALCO, desde donde ha sido un firme opositor a los acuerdos de paz, un enemigo declarado de Gustavo Petro a quien denigró a lo largo de la campaña. Se comenta que su nominación fue hecha directamente por Uribe, así pues el proceso de paz tendrá otro adversario ahora al frente del Ministerio de la Defensa Nacional organismo clave para avanzar o sepultar el maltrecho proceso de paz con las FARC.

Los demás ministerios no anuncian nada nuevo ni en materia de educación en que Duque nombro a María Victoria Angulo la fiel promotora de la educación contratada con el sector privado bajo la modalidad de colegios en concesión, política aplicada por la Alcaldía de Bogotá en cabeza de Enrique Peñalosa de la cual Angulo ha sido hasta el momento su secretaria de Educación; Juan Pablo Uribe director de la Clínica Fundación Santafé será el nuevo Ministro de Salud quien tendrá que manejar la crisis de la salud que es identificada como uno de los principales problemas sociales del país por más del 80% de los ciudadanos encuestados y en la cartera de Medio ambiente se nombra a Ricardo lozano a quien todos reconocen que es una persona que sabe del medio ambiente pero que ha estado ligado a la Asociación Nacional de Empresarios, ANDI, en donde ha dirigido hasta el momento de su nombramiento el Centro Nacional del Agua.

Resumiendo entonces diríamos que Duque se inclina por un gobierno de clara estirpe neoliberal, busca ampliar su base de gobernabilidad nombrando altos representantes de los gremios económicos dando un giro hacia un gobierno neocorporativista, con lo cual busca afianzar el respaldo de los conglomerados económicos y financieros a su gobierno, gobierna con la clase política tradicional y busca desarrollar una agenda económica de beneficio a los grandes empresarios y a los sectores financieros. Con esta base social y política buscará reformas en la rama judicial para favorecer la impunidad de su mentor y dirigente político inmerso en investigaciones judiciales, Álvaro Uribe Vélez, al frente de esta tarea que se anuncia borrascosa por la independencia del poder judicial ha puesto al frente a Ángela María Borrero quien proviene de la Corporación Excelencia en la Justicia y a quien se reconoce su conocimiento de la rama judicial pero que mantiene relaciones de tensión con las altas cortes de justicia por sus pronunciamientos en contra de importantes decisiones de estas Cortes. Ella será la nueva Ministra de Justicia a quien corresponde además las relaciones con la Jurisdicción Especial de Paz que ha sido fuertemente combatida por el uribismo. Lo dicho, es el poder del viejo régimen que se coaliga para hacer frente a la oposición de la izquierda fortalecida en las recientes justas electorales.

Bogotá, 19 de julio de 2018.

Pedro Santana Rodríguez

Director Revista Sur

Fuente:www.alainet.org

 

 

 

 

 

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