CLAROSCUROS DEL NUEVO CÓDIGO CIVIL Y COMERCIAL

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Por María Luisa Peralta
Está claro que el nuevo Código Civil tiene muchas cosas buenas, buenísimas. Nunca diría que es una porquería a paquete cerrado. Por el contrario, tiene cosas fabulosas, algunas de las cuales afectan mi vida directamente de manera muy positiva, como el concepto de voluntad procreacional y el régimen de convivencia.
El reconocimiento que se hace de las uniones convivenciales, los derechos y obligaciones que se establecen, los límites que de todos modos tiene la acción del estado en estas uniones, es de lejos mucho más de avanzada que el vetusto y patriarcal matrimonio reflotado y revitalizado por la ley de matrimonio igualitario y demuestra que esa ley no era el único camino posible, que como dijimos unxs cuantxs activistas gltb, era una opción pero no la única, que se podía apostar a otra cosa.
Así y todo, con las muchas cosas buenas que tiene, hay otras que son graves, tanto entre las que se excluyeron como entre las que se incluyeron. Y no es un tema de aritmética, de ver si se compensa el número de artículos buenos con el número de malos. Es un tema de ver cuáles fueron los procesos sociales y políticos que llevaron a esas inclusiones y exclusiones. Entonces, que haya habido una primera versión del nuevo código que incluía el acceso al agua potable como un derecho humano pero que luego eso haya sido sacado de la versión final no se compensa diciendo que se agiliza el régimen de adopción (cosa que es muy buena, seguro). ¿Por qué salió el artículo del agua? ¿Habrá habido intereses de las mineras actuando? ¿Intereses sobre el Acuífero Guaraní?
Si había una primera redacción del artículo 19 que definía el inicio de la persona humana de forma tal que no entorpecía gravemente el uso de algunas tecnologías reproductivas ni significaba un fortísimo revés para la lucha por el derecho al aborto (está claro que no se va a abandonar el reclamo, pero también está claro que en la disputa por el texto del código, se perdió) y luego terminó habiendo otra que dice que se inicia desde la concepción porque esa definición ideológica es lo que la Iglesia Católica quería, no hay número de artículos que compense esto ni que permita matizarlo.
Lo importante es que cuando fue el debate por la ley de matrimonio igualitario hubo una inmensa movilización social que quiso decir que apoyaba esa ley pero también, y quizás sobre todo, que no quería la tutela de la iglesia sobre la sociedad civil y se le puso un límite, límite que ahora se corrió. Personalmente, no estoy a favor de la legalización de la surrogación de vientres. Pero no puedo alegrarme de que ese artículo, que estaba en la primera versión del proyecto de código nuevo, haya sido eliminado porque no fue debido a un debate social sino a instancias de la iglesia. Por supuesto que no todo es responsabilidad de Cristina Fernández y su catolicismo visceral, ni tampoco solamente del kirchnerismo porque está claro que la mayor parte de la oposición es tan católica y tan en pactos con la iglesia como CFK. La diferencia entre el proceso de la ley de matrimonio igualitario, o de la ley de medios, y el código civil es el debate que se dio con la sociedad en general y con las organizaciones y movimientos populares. Por más que digan que el código se debatió dos años, no fue un debate abierto.
Muchos movimientos sociales tienen algo de qué quejarse con este código: el feminismo, el movimiento glttb, lxs del agua, lxs de la propiedad comunal de la tierra, los pueblos originarios, las personas discapacitadas, organizaciones rurales, entre otros. Lorenzetti, en una entrevista radial de pocos minutos, dijo unas cinco veces que este era un proyecto de la academia, que contaba con todo el apoyo de la comunidad académica. En eso y en los arreglos cupulares de los partidos políticos, creo que está el problema: faltó darle más espacio, mucho más espacio a las organizaciones sociales y comunitarias. Esos procesos son los que importan, no pretender “compensar” aritméticamente con los artículos buenos cuando criticamos la forma en que se plasmaron las cosas que algunxs vemos tan malas en este nuevo código civil.

Fuente: Indymedia

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