CECILIO JOSE KAMENETZKY ¡PRESENTE! HASTA LA VICTORIA SIEMPRE

Por:  Raul Oscar Ruiz Huidobro

Cumpas no podre estar hoy en Santiago del Estero. Acompaño desde aquí. Al mediodía, cuando ustedes estén escuchando la sentencia en una Asamblea de un medio de producción recuperado con sus ejemplos, Cecilio José Kamenetzky y Mario Alejandro Giribaldi estarán presentes y recibirán el homenaje de los obreros de la carne sin patrón.

Ahí, en el seno de la clase por la que Cecilio entregó hasta su vida, también se demostrará que a él, a Mario, y a todos los caídos en la lucha por el pan, la paz, la libertad y la felicidad de la clase que vive del trabajo y el pueblo, no pudieron vencerlos todavía.

 

Más tarde antes que nunca, en la Asamblea de los obreros Sin Patrón se sabrá que con un poco menos de 18 años Cecilio José Kamenetzky se alistó en la Juventud Guevarista. Se enteraran que en la JG Cecilio se multiplicaba y que sobresalía como orador. Sabrán que entre la JG y la vida, Cecilio se repartía entregándose.

Allí, entre trabajadores, recordaremos con cuanta alegría y verborragia se despachaba por la tierra santiagueña el «chuschalo». Todos se enterarán que gracioso mundo nos entregaba con su andar dividiéndose entre la militancia, el estudio de Abogacía, y el trabajo social que realizaba en el barrio Rivadavia.

Al mediodía parte del nuevo actor social sabrá como Cecilio empezó a transformarse en enemigo de los que detentaban el poder. Como José se había empezado a moldear en un eterno aspirante a hombre y nuevo, y como tal, él también identificaba como enemigo a la burguesía que oprimía y explotaba a nuestro pueblo.

Hoy, parte del sector más dinámico de la clase que vive del trabajo, sabrá que la burguesía tuvo que recurrir a las fuerzas del aparato represivo de la dictadura militar más sangrienta que asoló el país entre 1976 y parte de 1983 para secuestrarlo, torturarlo y asesinarlo.

Todos sabrán que el 9 de Agosto de 1976, un grupo de policías, con Tomás Garbi a la cabeza, irrumpió en la Avenida Roca sur 1195, donde vivía Cecilio José con su madre Rosa Elena, su padre Samuel Bernardo y su hermanacompañera Adela, y que de allí lo secuestraron.

No vamos a tener tiempo para extendernos, para putear a Musa Azar, ni a Ramiro del Valle López Veloso. No vamos a entrar a ver si actuaron en calidad de partícipe o si fueron integrantes de una organización delictiva. Simplemente vamos a comentar que son genocidas. Si en Santiago del Estero no se lo caracteriza así, no importa. Para nosotros son GENOCIDAS con mayúscula.

Todos sabrán que desde el 9 de agosto fue torturado salvajemente, y que el 13 de Noviembre de 1976 lo asesinaron cobardemente por la espalda, junto a su – y nuestro – compañero Mario Alejandro Giribaldi, otro joven estudiante de abogacía de la JG, hermano de Osvaldo José Gregorio Giribaldi, otro estudiante de Ingeniería Agronómica, trabajador y militante del PRT.

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