CARLOS MAHIQUES: UN JUEZ ANTIDERECHOS AL GABINETE DE VIDAL

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Por Florencia Alcaraz
A Micaela un tío la violó y embarazó en 2006. Tenía 19 años y un retraso madurativo. Durante más de un mes su madre recorrió hospitales y despachos judiciales de La Plata para que ella pueda acceder a un aborto legal. Se encontró con trabas y obstáculos. Una de las barreras entre Micaela y su derecho a interrumpir su embarazo la puso el juez Carlos Mahiques.
Como subrogante de la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires votó en contra de la realización del aborto. A contrapelo de su voto, el fallo fue favorable para la adolescente. La gobernadora bonaerense electa, María Eugenia Vidal, quiere que ese juez que el movimiento feminista conoce de cerca, sea ministro de Justicia de la provincia.
A pesar de que todavía Vidal no lo confirmó oficialmente, el nombre de Mahiques rebota en los portales de internet y en los off desde hace algunos días. Hoy integra la Cámara Nacional de Casación en lo Criminal y Correccional de la Capital Federal y se desempeña como docente en la Universidad Católica Argentina (UCA).
El magistrado, que comenzó su carrera como penalista en 1974, se doctoró en Ciencias Jurídicas en esa institución. Su recorrido académico y sus decisiones judiciales lo ubican a la derecha en materia de derechos humanos en general. Quienes lo conocen lo definen como “un cuadro de la derecha”. De acuerdo con un perfil escrito por la periodista especializada en género, Mariana Carbajal, Mahiques fue distinguido con el Premio Rosa Parks, que otorga una entidad “antiderechos”, Defensoría de la Vida Humana. Fue por su militancia antiaborto.
En la misma nota Carbajal señala que Mahiques está vinculado con el Foro de Estudios sobre la Administración de Justicia (Fores), que durante el retorno de la democracia propuso la continuidad de los jueces de la última dictadura militar. En su historial también se destaca que rechazó el hábeas corpus colectivo por las condiciones inhumanas de detención de los presos provinciales en el caso conocido como fallo Verbitsky. Fue a contramano de la Corte Suprema que falló a favor y exhortó a la Justicia bonaerense a intervenir sobre estas denuncias.
No es la primera vez que su nombre aparece en boca de los PRO, ahora Cambiemos: a fines de 2010 sonó entre los candidatos a ocupar un lugar en el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de Buenos Aires, cuando se cayó la postulación de Daniela Bruna Ugolini, la favorita de Mauricio Macri.
El cambio de gobierno corrió a la familia Mahiques, habitantes del Poder Judicial, al ámbito Ejecutivo. El hijo del camarista propuesto para reemplazar a Ricardo Casal, Juan Mahiques, suena como parte del staff de Germán Garavano, designado como ministro de Justicia de la Nación del próximo gabinete. Juan Mahiques es secretario letrado en la Magistratura y será subsecretario de Relaciones con el Poder Judicial de la cartera de Justicia nacional.

Negar un aborto
El caso de Micaela, conocido como L.M.R., es paradigmático para la historia del movimiento de mujeres y la lucha por que se cumpla un el acceso a un derecho vigente en el Código Penal desde 1921. El Estado argentino recibió una condena internacional del Comité de Derechos Humanos de la ONU por no haber garantizado el acceso a un aborto legal a una adolescente con discapacidad mental, embarazada en una violación, que solicitó la práctica en un hospital público bonaerense.
El año pasado distintos representantes del Estado nacional y provincial encabezaron un acto de reparación simbólica por una violación de los derechos sexuales y reproductivos. Hace poco Vicenta, la madre de Micaela, cobró parte de la indemnización por el daño causado.
“Obstaculizar un aborto a una mujer en estas condiciones es tortura, tratos crueles, inhumanos y dregadantes”, dijo a Notas la abogada feminista Sabrina Cartabia.
Cuando se encontró con las primeras trabas del Estado, Vicenta, la madre de Micaela se rodeó del movimiento de mujeres y pudo interrumpir el embarazo de su hija de manera privada. En un primer momento la intervención se iba a hacer en el Hospital San Martín de La Plata pero la jueza de Menores, Inés Siro, prohibió la interrupción.
Estela Díaz, secretaria de Género de la CTA, empezó a acompañarla y el caso llegó a la Suprema Corte bonaerense que sentó su posición el 31 de julio de 2006. El fallo de 300 páginas fue dividido: hubo seis votos a favor -que ratificaron que cuando se trata de un embarazo producto de un abuso sexual a una mujer mentalmente incapaz no es necesario pedir autorización judicial- y tres en contra. El voto de Mahiques estuvo entre los contras.
En 2010, cuando Mahiques fue propuesto por el Consejo de la Magistratura para integrar la nueva Cámara de Casación en lo Criminal y Correccional de la Capital Federal el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) y la diputada nacional Cecilia Merchán impugnaron su pliego. Según ellos había tenido interpretaciones “absolutamente restrictivas y contrarias” a los compromisos asumidos por la Argentina en materia del derecho a la salud sexual y reproductiva de las mujeres y “contrarias a la vigencia de los derechos humanos” en la provincia de Buenos Aires. Mahiques respondió públicamente y dijo que en un caso de aborto “hay dos víctimas”.
La memoria del pueblo feminista no se olvida de los prontuarios de quienes pusieron trabas a que niñas, adolescentes o mujeres puedan acceder a sus derechos en plenitud.

Fuente: Notas

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