CAPOMAR, 30% DEL CIRCUITO DE TORTURAS CAMPS

El 29 de mayo se realizó en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires la charla «Centros Clandestinos ayer y hoy” organizada por la Comisión de Vecinos de Campomar. Presentó el periodista Lisandro Martinez, a continuación se solidarizó con la misma Alejandro Bodart instando a que los salones fastuosos de la Legislatura estén al servicio de las luchas populares. (Para ANRed por Gabriela Domínguez Delegada docente de Lanús (Lista Roja Suteba) Miembro de la comisión de vecinos de Campomar)

Juan Ayala, miembro de la comisión hizo una introducción comentando la situación de Campomar. El periodista hizo referencia al escaso acompañamiento recibido por parte de la justicia, el Estado y del Equipo de Antropología Forense, dijo, “Se señalizó la comisaría tercera de Valentín Alsina –a 3 cuadras de Campomar- y no se habló ni de investigar a los policías involucrados ni a Campomar, cuando yo estoy convencido que este es el 30º centro clandestino del circuito Camps.”
Entre otras cosas se refirió al compañero ex detenido desaparecido que testificó en dos oportunidades haber estado en Campomar: “Ni siquiera se lo llamó a reconocer el lugar como en cualquier pesquisa policial. ¿Quién hizo eso? Nosotros y ahí recordó otras tantas cosas (…) sin embargo su querella fue rechazada.”
A continuación habló Julio Avinceto miembro de HIJOS La Plata quien marcó en el mismo hilo que “la investigación la hacen los sobrevivientes, los organismos de DDHH, la sociedad organizada pero nunca el Estado”. Como ejemplo de esta afirmación citó dos casos emblemáticos: En la Brigada de Infantería y Marina 3 en La Plata, hace más de 20 años se conocen las denuncias de torturas, asesinatos, e incluso apropiación de recién nacidos, sin embargo no solo que no se investigó sino que se construyó la nueva sede de la Universidad de La Plata demoliendo el Centro Clandestino y sin ni siquiera cumplir la promesa de construir una plaza de la memoria. El segundo caso es el del ex destacamento de Arana, centro clandestino del circuito Camps probado en el correspondiente juicio ya terminado, uno de los lugares donde estuvo detenido Jorge Julio Lopez. Ante el anuncio del Equipo de Antropología Forense de haber hallado 10000 fragmentos óseos (lo que luego posibilitó la identificación de 30 compañeros) en plena campaña electoral 2010 el gobierno provincial montó sobre la excavación una jaula de metal y vidrio para exponer los restos humanos de los desaparecidos. Remarco Julio, de HIJOS, una política de DDHH de “circo y negocios”.
A continuación el legislador Marcelo Parrilli hizo un recorrido histórico marcando que los centros clandestinos de detención no se inician en la dictadura sino durante el gobierno de Isabel Martínez de Perón, con la triple A, con “el campito” en Campo de Mayo y el centro montado en Acindar durante el operativo “serpiente roja del Paraná”. Luego hizo un análisis de las dificultades para juzgar todos los crímenes cometidos y remarcó que el genocidio se realizó con el “encubrimiento y participación de los partidos tradicionales, la iglesia y la burocracia sindical”, “Videla avisó en el `75 a todos, como dijo recientemente en su juicio, lo que iba a hacer, todos lo supieron y todos lo capitalizaron deshaciéndose de los sectores más contestatarios.” En esta perspectiva es que “solo los sectores más combativos del campo popular pueden hacer avanzar esto.”
Por último tuvo la palabra el sueco Lordkipanisse de la Asociación Ex Detenidos Desaparecidos quien abrió destacando que lo que había era una red de centros clandestinos interconectados, y que “no habría podido funcionar un solo centro clandestino de detención para desaparecer 30000 compañeros, porque los centros clandestinos de detención son lugares. Es la necesidad de un lugar oculto para que el genocidio se desarrolle, si no sucede como hoy en día que el genocidio QOM se ve y se nota. Si se hubiera desarrollado en la calle hubiera sido insoportable el asesinato de 30000 personas.” Luego destacó que si se avanzó hasta aquí en materia de DDHH fue por “la resistencia del pueblo que no olvidó”, pero que el reconocimiento de los centros clandestinos impone nuevos desafíos para sortear por ejemplo los intentos recurrentes de hacer negocios inmobiliarios con los mismos, o de cambiar su esencia: “A nadie se le ocurre tirar abajo Auschwitz y poner una estructura cuadrada de metal y vidrio y decir acá está este es el exAuschwitz, sin embargo eso es lo que se quiere hacer con la ESMA, presentar la ex Esma.” Por último el compañero, antes de abrir al debate cerró debatiendo si vale o no la pena tanto esfuerzo militante en esta causa, y sí, en eso coincidimos, “vale la pena, porque en ese lugar nuestros compañeros dieron su último combate”.
Fuente: Anred

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