CAE LA INDUSTRIA Y LOS EMPRESARIOS APUNTAN CONTRA LOS TRABAJADORES

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La producción industrial bajó un 8,2 % en junio con respecto a igual mes del año anterior. Es la cuarta baja consecutiva. La consecuencia: más de 160.000 despidos en el primer semestre.
El segundo semestre llegó, pero las buenas noticias económicas no aparecen. Ayer se conoció otro dato en descenso. Se trata de la actividad industrial, que registró en junio una caída del 8,2 % en relación a igual mes del año pasado, y acumuló en el semestre una contracción del 3,6 %, según estimó la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL). Es la baja más importante desde febrero de 2015, cuando había registrado una merma del 9,8 %.
Este martes la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) revisó a la baja las expectativas de crecimiento de la Argentina (como ya lo hizo el FMI) y confirmó la recesión de la economía. Durante 2016, el PBI caerá 1,5 %, mientras la proyección anterior hablaba de un descenso de 0,8 %.
Ayer la consultora dirigida por el economista Orlando Ferreres informó que la inversión real bajó 5,3 % en junio en términos de volumen físico (quitando el efecto inflacionario). En el primer semestre, la caída es de 4,2 % interanual. En el cálculo del gobierno el ajuste en favor de las grandes patronales traería una lluvia de inversiones. Por el momento, el efecto es totalmente el contrario.
La otra cara de la recesión y la baja industrial son los despidos y las suspensiones. Según la consultora Tendencias Económicas en el primer semestre hubo 160.515 despidos en el sector privado, que se suman a los miles que hubo en el sector público.
El ataque contra los trabajadores no se detiene allí. La inflación está erosionando el poder de compra del salario. La estimación de inflación del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires alcanza al 47 % anual. Otros cálculos privados están en sintonía con esa cifra. Con paritarias que en su mayoría están debajo del 35 %, el salario perderá entre 10 y 15 puntos porcentuales, dependiendo de la evolución futura de la inflación.
Estos datos dejan en claro que el Gobierno viene llevando adelante un plan de ajuste que genera un rechazo y un descontento social creciente, que en parte se expresó en los ruidazos realizados contra los tarifazos. La protesta tendrá continuidad el próximo 4 de agosto, en el segundo Ruidazo.
El ánimo de protesta crece. El 9 de agosto las organizaciones obreras combativas y la izquierda marcharán a Plaza de Mayo contra las políticas de ajuste, y para exigir a las conducciones sindicales que convoquen a un paro nacional contra esas políticas de ajuste.

Derrumbe industrial
La FIEL publicó un informe que señala que «en el segundo trimestre de 2016, y en la comparación interanual la actividad industrial se redujo 6,7 %, mientras que en relación al primer trimestre de 2016 la producción industrial corregida por estacionalidad cayó 2,3 %».
La entidad estimó que «en el acumulado para los primeros seis meses del año y en la comparación interanual, dos sectores registran un crecimiento de la producción, Insumos Químicos y Plásticos (2 %) e Insumos Textiles (0,3 %)».
Por su parte, la producción de Papel y Celulosa bajó 0,2 % y la de Alimentos y Bebidas 0,5 %y registran una contracción más moderada en el semestre que el promedio de la industria. Además, «las restantes actividades industriales presentaron en el acumulado para los primeros seis meses del año y en la comparación interanual, caídas de la producción superiores a la del promedio».
Según FIEL, el Petróleo Procesado descendió 4 %; Minerales No Metálicos 4,1 %; Metalmecánica, 6,9 %, Cigarrillos, 8,7 %y la producción siderúrgica 11,5 %.
La industria automotriz continúa siendo el sector con mayor baja en la producción, acumulando 13,9 % en los primeros seis meses. Ayer en declaraciones a Télam Juan Cantarella, gerente general de la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC), dijo que dada la crítica situación del sector podría peligrar el empleo, y aprovechó la ocasión para cuestionar los costos laborables. Un reclamo que unifica al empresariado, exprimir aún más el sudor de la mano de obra y las condiciones de trabajo.

Despidos y suspensiones, la otra pata del ajuste
Los datos oficiales del mercado de trabajo publicados por el INDEC se conocerán recién el 23 de agosto. Mientras tanto, se debate a cuánto ascienden los despidos y las suspensiones que provocó la recesión.
La consultora privada Tendencias Económicas publicó que en junio los despidos alcanzaron a 5.945 trabajadores, implicando un aumento de 866 % anual. Se verificaron en diversas ramas de la industria, la construcción y el comercio.
Por su parte, las suspensiones fueron de 7.968 trabajadores en junio, con una suba del 1.376 % anual. Se registraron en la industria manufacturera, principalmente en las ramas de la automotriz, autopartes, siderurgia, metalmecánica, y alimentos.
En tanto, el primer semestre acumula 160.515 despidos en el sector privado que representa un aumento de casi 16 veces frente a igual período de 2015. El sector más afectado fue la construcción.
Las suspensiones, según la consultora, alcanzaron en el primer semestre a 55.901 trabajadores, lo que representa un 562 % más que en el mismo período del año anterior. El informe destaca que los datos ponen «en evidencia la recesión industrial».
A los despidos del sector privado se suman los miles de despedidos que hubo en el Estado. El Observatorio del Derecho Social de la CTA estimó entre el 1º de diciembre y el 4 de marzo de este año 37.627 despidos en el sector público.

¡Un paro nacional ya!
El ajuste que viene llevando adelante el Gobierno y el envalentonamiento de las patronales que exigen un mayor avance en detrimento de las condiciones de los trabajadores, como desnudó la editorial del martes del diario La Nación, exigen una respuesta a la altura del ataque.
En este sentido, el 9 de agosto las organizaciones obreras y combativas y la izquierda están convocando a una movilización por la anulación del tarifazo y la investigación del destino de los subsidios que recibieron durante una década las empresas privatizadas; contra los despidos y suspensiones; contra la inflación y por un salario mínimo acorde a la canasta familiar con indexación automática; por la abolición del impuesto al salario y por un aumento de emergencia de $ 6.000 y el 82% móvil para los jubilados.
La izquierda y el sindicalismo combativo ganarán las calles para exigirle a las centrales sindicales terminar la tregua con el Gobierno, y convocar a un paro general activo discutido en plenarios y asambleas de todo el movimiento obrero.
Para el día 11 de agosto ATE prepara un paro nacional de los estatales. No alcanza. Se hace evidente que es necesaria la convocatoria de todas las centrales sindicales a un paro activo con movilización que efectivamente derrote al ajuste. Un paro convocado con abandono de tareas en los lugares de trabajo a media mañana, para garantizar una movilización masiva en las calles.

Fuente: La Izquierda Diario

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