AYOTZINAPA: PARTEAGUAS EN LA HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE MÉXICO

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La historiadora mexicana Lizette Jacinto nos trae algunas reflexiones sobre el caso de los 43 normalistas desaparecidos en Iguala y sus antecedentes históricos.

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En México, y en muchos lugares del mundo, la gente estuvo atenta a las declaraciones del Procurador General de la República Jesús Murillo Karam, quien después de haber tomado en sus manos el caso de los 43 normalistas desaparecidos la noche del 26 al 27 de septiembre del presente año, salió a declarar que todos los indicios señalan que los normalistas de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” enclavada en Ayotzinapa Guerrero, México, fueron ejecutados, algunos asfixiados otros por el tiro de gracia y todos torturados, quemados y convertidos en apenas rastros de cenizas mezcladas con ínfimos restos óseos, metidos en bolsas negras de basura y arrojadas al río san Juan, cerca de Cocula, Guerrero. (Según declaraciones de participantes y ejecutores de los hechos, quienes por cierto, no fueron presentados debidamente). Todo lo anterior sin el respaldo de los peritos argentinos únicos avalados por los padres de los estudiantes desaparecidos para esgrimir una conclusión de tal índole.

 

Los estudiantes siguen desaparecidos, pero ahora con la agravante de que el gobierno mexicano ha montado también una “reconstrucción de los hechos” poco confiable y que lejos de aminorar los ánimos los ha incendiado aún más. Y como si fuera un chiste de mal gusto, en medio de la conferencia de prensa el Procurador paró la ronda de preguntas y respuestas  con los reporteros para decir: “ya me cansé”.  Como consecuencia el pueblo de México salió el 08 de noviembre de 2014, una vez más a gritar: “Ya me cansé, pero de tener miedo, de los políticos corruptos, de tanta impunidad…”.
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México no tuvo una dictadura militar durante la segunda mitad del siglo XX. México fue de los poquísimos países latinoamericanos en donde su sociedad no se enfrentó a las  temidas juntas militares. En cambio, en México gobernó ininterrumpidamente el Partido Revolucionario Institucional (PRI), partido que logró consolidarse al término de la fallida Revolución Mexicana (1910-1920). Su poder duró 72 años, hasta que el Partido Acción Nacional (PAN) ganó las elecciones en el año 2000, para regresar, con el aval de las televisoras, en el año 2012, con el candidato Enrique Peña Nieto. Bajo los gobiernos del PRI se consolidaron algunas de las demandas revolucionarias, por ejemplo, a lo largo del gobierno del General Lázaro Cárdenas (1934-1940), se llevaron a cabo la nacionalización del petróleo, de los ferrocarriles y la puesta en marcha de la Reforma Agraria, la más importante del siglo XX. En los años siguientes se desarrolló el denominado “Milagro Mexicano”, gracias también a un fuerte intervencionismo estatal, mismo que iba de la mano con un “presidencialismo exacerbado”,  y sistema que tras un par de décadas se vió fuertemente agotado.
Pero al final de dicha época de aceleramiento económico, el rubro relativo a la política –sobre todo-, interna, dejaba mucho que desear, pues el PRI se había logrado consolidar como el partido único a partir también de una censura a sus adversarios ideológicos y políticos. Como parte de la historia negra del PRI se encuentra, sin duda  y en primer lugar, el 2 de octubre de 1968 cuando decenas de estudiantes fueron masacrados en la Plaza de las Tres Culturas por miembros del ejército y la policía a solo diez días antes de inaugurar los Juegos Olímpicos en México. Este movimiento estudiantil respondió también a la ola de movimientos políticos y culturales que se dieron a escala planetaria. Los años siguientes fueron contradictorios, pues por un lado, el gobierno mexicano y la Secretaría de Relaciones exteriores abrieron la puerta a exiliados y refugiados provenientes de las dictaduras de Sudamérica, el Caribe y  Centroamérica. Empero, por otro lado, se llevaba a cabo la denominada Guerra Sucia, donde cientos de mexicanos y mexicanas críticos al sistema desaparecieron. El recuerdo de la matanza de 1968 y las desapariciones de la década de los setenta en contra de guerrilleros- tanto urbanos como rurales y de activistas políticos y detractores-, quedaron grabadas en la memoria colectiva sobre todo en la memoria de los grupos de izquierda y de los estudiantes más politizados.
A finales de los noventa estalló una huelga en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), que logró detener el pago de aranceles. Durante ese proceso de huelga (casi diez meses) el gobierno zedillista había mostrado una cara más cercana a apostar por el desgaste de los movimientos sociales que a atacar, aunque no se debe olvidar que durante su gobierno se dieron las matanzas de Aguas Blancas y El Charco, en Guerrero, así como el ataque a “Las Abejas” en el Municipio de Actéal en Chenalhó, Chiapas.
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En el año 2000, la alternacia en el poder modificó significativamente las relaciones en los más de dos mil municipios que conforman México y con ello se comenzaron a mover de nueva cuenta intereses ligados tanto a la política local como a la nacional. Asimismo, se dió un cambio paralelo en lo que atañe al monopolio de los negocios ilícitos, pues como ha dicho Edgardo Buscaglia, debemos ver a los grupos criminales, no sólo como cárteles y grupos identificados con el comercio de armas, drogas y hasta trata de personas, sino como grupos empresariales que logran diversificar notablemente los giros a los que estarán encaminados sus esfuerzos.
Los primeros años del siglo XXI han significado para México una escalada de la extrema violencia, misma que no solo se sitúa, como antaño, en ciertos lugares sino como un problema de alcances nacionales. Hasta la fecha se habla de un número superior a las 100 mil víctimas que han dejado los enfrentamientos entre los distintos grupos criminales y también contra el ejército y policía mexicanos. También se habla de cifras superiores a los 25,000 desaparecidos y un mismo número de desplazados, se sabe de familias enteras que han tenido que mudar su lugar de residencia so pena de ser asaltadas, desaparecidas o asesinadas.
La noche del 26 al 27 de septiembre de 2014  se arraigará como una de las fechas más ignomiosas de la historia contemporánea de México, pues es la fecha en que la policía municipal de Iguala desapareció a 43 estudiantes que querían ser maestros en una de las zonas más pobres de México, en la sierra guerrerense, asimismo, asesinó a tres más y cayeron otros tres civiles que se encontraban en el lugar equivocado a la hora equivocada.
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Pero, ¿por qué Ayotzinapa ha indignado tanto a la sociedad mexicana y a la opinión pública internacional? A reserva de construir a partir de otros indicios y fuentes más suposiciones, aquí les presento varias hipótesis:
La tecnología nos ha permitido ver y constatar que efectivamente los muchachos y estudiantes de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa, fueron llevados en las camionetas utilizadas por la policía municipal y, según se dice, entregados a miembros  de un grupo criminal (Guerreros Unidos), de hecho una práctica bastante recurrente en la zona. Cinco días después el Presidente Municipal de Iguala, mismo que había mandado a detener y a atacar a los estudiantes, José Luis Abarca pidió licencia  y huyó.
Apenas hace unos días fue apresado junto con su esposa, quien se dice está ligada a los “Guereros Unidos”  (se tiene certeza que tres de sus hermanos han sido abatidos por el ejército, sobre todo al deshacerse el Cártel de los Beltrán Leyva quienes eran los jefes de la plaza de Guerrero).  De todo lo anterior teían conocimiento las autoridades tanto locales, estatales y federales. Se trata entonces de un crimen de Estado.
Porque nos mostraron la saña, la atrocidad y el terror de la que pueden ser capaces cuando nos enseñaron las fotografías del rostro desollado del apenas padre de familia de 19 años Julio César Mondragón.
El estado de Guerrero se encuentra gobernado por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), el partido que ha dejado de ser de izquierda para convertirse en comparsa del partido mejor posicionado y así ubicar a candidatos a modo, pero sin ninguna ideología, plan o compromiso social.
Asimismo, la sociedad mexicana y la gente que se encuentra en otros lugares del mundo y que se han solidarizado con los estudiantes de Ayotzinapa han comprendido que Ayotzinapa marca un antes y un después en la historia contemporánea de México. Ayotzinapa es la confirmación de la existencia de un Narcoestado, de la podredumbre que emana de todo el sistema político mexicano. El presidente de México ha preferido viajar a Asia y Oceanía antes que viajar a Iguala, lugar donde se promulgó el Plan de Iguala, antecedente directo de la Constitución Mexicana y que declara la igualdad de todos/as los/as mexicanos/as. A dos siglos de distancia, vemos que la igualdad se centra en los que todo lo tienen, porque a los de abajo, ni justicia, ni trabajo, ni dignidad, ni reconocimiento. Está en manos de una sociedad civil fuerte, informada y no atemorizada, detener tanta corrupción e impunidad en México.
Se trata de un crimen de Estado cometido bajo el abrigo de la corrupción y la impunidad en contra de estudiantes normalistas rurales que buscaban ser profesores de primaria críticos y con una visión emancipadora ante su realidad cotidiana de desigualdad. Despectivamente les llaman “los ayotzinapos”, quienes han logrado todo el apoyo social de miles de mexicanxs, dentro y fuera del país.
Lo sucedido en Iguala es la gota que derramó el vaso…

Fuente: Apa!

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