Argentina: Roberto “Cacho” Lobo se fue a sembrarse en su nueva cita clandestina.

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por Oscar Ruiz de Huidobro,-

“Cacho”, “Zoilo” o “Martín” se fue a su cita de logística a seguir abasteciendo los sueños de la compañía de monte y los batallones urbanos del Partido Revolucionario de los Trabajadores dirección política del Ejército Revolucionario del Pueblo. Hablo de Roberto Tiburcio Lobo que hoy se nos fue alegremente y haciendo chistes, mientras manejaba uno de los camiones cisternas con doble piso por la “Ruta Ho Chi Ming”.

Roberto nació el 11 de agosto de 1940 en Aguilares, provincia de Tucumán. A los 18 años se traslada a BS As y se va a vivir en San Justo. Comienza tempranamente a militar en las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP). Después tiene diferencias y se integra al “ERREPE” y de ahí por su conducta ideológica se suma a los “Perros” y completa el círculo de PRT-ERP.

Primero trabaja en logística en relación al grupo que trasladaba al comandante Mario Roberto Santucho en Capital y Buenos Aires. Una vez cruzando por la zona de los siete puentes de Avellaneda con el Roby y “Mariano” (Benito Urtega) en un auto caen en una pinza. La solvencia humana y militar de los tres y buena documentación los hace zafar. Siempre recordaba su admiración por el “Roby” y los chistes de humor negro tras zafar de la pinza en Gerli.

En Navidad de 1974, trayendo materiales para terminar los “berretines” de la Compañía de Monte, sufre un grave accidente, al cruzar un río en las sierras de Córdoba. El 13 de abril de 1976 cae preso en la Brigada de San Justo, junto a su compañera Ethel María Corti y le secuestran su hijo Gustavo de 5 años.

Su único hermano Patricio Guillermo, viaja de Tucumán a Buenos Aires, para rescatar a Gustavito el niño de Roberto y Ethel. Patricio miltante montonero, cae con Liber Eduardo Trinidad Espinoza militante uruguayo. Liber era de la Junta de Coordinación Revolucionaria y militaba en el PRT-ERP.

Roberto, estuvo fue detenido, torturado y sobrevivió al CCD Puente 12. Pudo salir al exilio y se radicó en Italia junto a Ethel sin su hijo. Regreso a la Argentina en 1984. Seguía firme en sus principios. Su profesión fue de Abogado. Votó a Néstor y Cristina para mejorar la relación de fuerzas. Acérrimo enemigo del enemigo principal representado por el macrismo se pasó cuatro años renegando con las políticas neoliberales.

La foto que ilustra este recordatorio es cuando “Cacho” en el Juicio a La Brigada de San Justo reivindicó su militancia guevarista: “Fui militante y no me arrepiento de haber sido militante del ERP, lo digo orgulloso” afirmó. También dijo “siempre en la historia de este país masacraron al pueblo, pasó en la Patagonia rebelde, pasó en Trelew que los masacraron a los compañeros, pasó con Santiago Maldonado. Y nunca hubo justicia plena. Yo lo que pretendo es que la Brigada deje de funcionar como tal, y se haga un espacio histórico para la memoria”.

La vida cargada de misterios, alegrías y sombras le jugó muy malas emboscadas. Hace un tiempo atrás una hija artesana y libre pensadora. Prolongación de la sangre de otro matrimonio con una ex compañera se suicidó. Esa instancia lo llevó de nuevo a la cita con la muerte de su corazón cansado. Pudo ganarle a las parcas por un buen tiempo con un ancho falso al todo o nada como siempre.

Ayer estábamos con sus compadres Marta y Oscar y nos enteramos que lo internaron de urgencia en Merlo Buenos Aires donde vivía. Doris la actual compañera de Roberto contó que habló, antes de irse a su cita clandestina a buscar su camión cisterna.

Dice Oscar que les pidió a sus hijos que lo cremaran. Que a sus cenizas se las arrojen en los cerros tucumanos donde anduvo la Compañía de Monte. Y que por último se coloque la bandera que diga ¡Viva la Revolución! Ese era el “Cacho”.

A “Cacho”, como buen militante y buen “perro” le gustaba el locro, empanadas, asado, un buen vino tinto y el tango. “Cada vez que venía a mí casa, se devoraba un libro. Era ávido lector. También leía diariamente Página 12, y como oyente de Víctor Hugo puteaba más de la cuenta”. Afirma orgulloso el compadre.

“Cacho” era un gran tipo y relata una anécdota. Dice que “el día que bautizamos a su hija, le digo, gordo mira cómo aplauden los santos, un perro marxista leninista, acaba de entrar al templo». “Cacho” se cagaba de risa con esa alegría extrema que tenía. “Descanse en paz, querido compañero, compadre y revolucionario íntegro”.

Terminó de escribir estas líneas con los colmillos del dolor clavándose de nuevo en nuestras carnes de sobrevivientes y estoy convencido que “Cacho” ya anda sembrándose y conspirando por todos lados. Es hora de seguir aferrado al “Caiga quien caiga y cueste lo que cueste Venceremos” y profiriendo el alarido que rompe la intemperie de “A vencer o morir por la Argentina”.

Gloria eterna a Roberto Tiburcio Lobo.

Presente Hasta la Victoria Siempre. AVOMPLA CARAJO.

Foto: Roberto «Cacho» Lobo declarando en el Juicio

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