Argentina no debe aliarse al eje contrario a UNASUR

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La derecha en bloque apunta al eje político bolivariano.

En la coyuntura política actual la derecha más reaccionaria juega con la contraofensiva capitalista en contra de los intereses populares. Esta vez, toda la oposición marcha al ritmo de la contraofensiva estadounidense en contra del eje del ALBA

En ese sentido, las fuertes convicciones derechistas de Eduardo Duhalde, lo llevaron a realizar todo tipo de maniobras para desacreditar y oponerse a la elección de Néstor Kirchner, como Secretario General de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR). Duhalde pretende que nuestro país rompa relaciones con el eje de la República Bolivariana de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua.
Por supuesto, no logró sus objetivos. Quedó de nuevo mal parado, cuando estamos llevando este material a las rotativas, Kirchner ya fue elegido para el cargo y el UNASUR se fortifica tomando decisiones propias.

La derecha se posiciona

Por otra vía, pero por el mismo andarivel, en su gira por Europa, el diputado Francisco De Narváez, habla, se mueve, organiza líneas de acción en contra del gobierno. Claro que también el Colorado plantea a quien quiera oírlo que nuestro país debe cortar las relaciones con el eje del mal bolivariano. Desde España el millonario devenido en defensor del pueblo, manifiesta con inusitada energía que “Quiero a Argentina en el eje de Brasil, Chile, Perú, distante de Venezuela”.
El candidato presidencial de los monopolios Mauricio Macri, desde la lejana y hambrienta India, también acuerda en construcción de línea política con Duhalde y de Narváez. Por eso, sale a cuestionar la relación del gobierno kirchnerista con Venezuela.
Luego de las denuncias de pedidos de coimas para exportar a Venezuela, el millonario derechista Macri aseguró que “el único amigo de los Kirchner es la Venezuela de Chávez y por estos días nos estamos enterando de los costos de esa amistad para los empresarios argentinos”.
El terrorismo mediático no quedo fuera de esta nueva jugada. Los medios editorializan,  titulan y hacen bajadas contra Venezuela. Por supuesto que no hay casualidad, y como todo tiene que ver con todo, es necesario analizar la causalidad y la pertenencia a la estrategia de la contraofensiva capitalista.
Razón por la cual, al no existir la casualidad, se debe interpretar como otra violenta campaña de la oposición política más fundamentalista. El silencio que acompaña a la parte más frágil de la oposición, también aporta en la agresiva campaña de las derechas contra  la revolución bolivariana, el ALBA y el conjunto de naciones de Unasur.

Conclusiones

Una vez más, dentro de la irremediable crisis estructural del capitalismo las políticas de integración adquieren verdadera relevancia. En esta coyuntura toda búsqueda colectiva de integración física y política en la región y hacía el interior de cada nación potencia el desafío por lograr la segunda y definitiva independencia.
Claros objetivos de integración regional, avalados por la decisión reciente de los presidentes de Unasur acerca de la soberanía argentina en Malvinas, el debate sobre Honduras, el apoyo a la democracia en Paraguay, el rechazo de Ley Arizona, la puesta en marcha del Banco del Sur, o la defensa de la soberanía de Cuba, entre otras medidas, son las cuestiones de fondo que ataca la derecha subordinada a la contraofensiva capitalista.
Como conclusión final, podemos afirmar que a pesar de la crisis estructural el capitalismo no esta vencido y aún tiene demasiada capacidad de maniobra y una favorable relación de fuerzas. Por eso, golpea una y otra vez, buscando oxigenar el mecanismo de acumulación con mayor explotación del hombre por el hombre como única forma de seguir apropiándose de las riquezas que producimos y no gozamos, garantizando con variables de ajustes al pueblo y a los gobiernos para seguir garantizando ganancias fáciles.
Los combates contra el paradigma propuesto y la necesidad de luchar contra el injusto sistema que amenaza nuestra especie, continua y se hace más vigente que nunca. Las naciones del Unasur con mayores o menores contradicciones siguen aventando vientos de cambios. Los que apostamos a los cambios sociales de fondo, debemos aprovechar esta coyuntura para unirnos, formarnos, movilizarnos y organizarnos en procura de mejorar la relación de fuerzas y la subjetividad para seguir dando batalla.

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