Argentina: Las PYMES y recuperadas de la industria cárnica en terapia intensiva

0 05 07 4 a frigoríficos

por Oscar Ruiz de Huidobro

En la industria cárnica hoy más que nunca están delimitadas las realidades productivas entre el sector exportador y el de consumo. Para los exportadores, desde el inicio mundial del Covid 19, se tuvo que renegociar contratos de exportación. Situación que se agravó desde marzo por la ausencia de embarques por el cierre de fronteras internacionales. La industria frigorífica más concentrada de capital transnacional y los sectores de un reducido grupo de empresas nacional exportadora, se les complicó la producción y acopian el excedente de carne en cámaras. Cabe destacar que ese sector tuvo exportación e ingresos record en 2019, hecho que le otorga una buena espalda financiera para soportar el temporal. Pero para el sector de las Pymes y Empresas Sociales Autogestionadas (ESA) (Cooperativas de Trabajo de los frigoríficos recuperados) todo se agravo. Veamos porqué.

El sector PYMES y de las ESA, vino sufriendo la política neoliberal del macrismo. Ambos sectores sufrieron pérdida gradual de demanda por la suba desmedida de precios de la hacienda en pie. Esto se debe, a que la política del sector agroexportador privilegió la venta al exterior para obtener más rentabilidades en dólares. Los agroexportadores no tenían el stock de cabezas de ganado para garantizar la oferta exportadora en los rodeos. Entonces subieron desmedidamente el precio del ganado en pie. De esa manera, bajaron la demanda de consumo del pueblo argentino. Así, lograron excedentes para exportar. De esa manera, por falta de demanda hicieron entrar en crisis a las PYMES consumeras y a las ESA las persiguieron de otra manera le sacaron las matrículas de matarife abastecedor. De esa manera, solo pueden trabajar a facson por la Resolución 21/E y las dejaron sin posibilidad de comprar, producir y comercializar socialmente.

Tras la derrota del neoliberalismo macrista, no se modificó la política agroexportadora. Ni aún en pandemia se hace. Se sigue cuidando el excedente de stock para exportación a costa del consumo del pueblo. Esta barbarie que bajo el consumo per cápita de un promedio anual de 71 a menos de 50 kilos habla del privilegio del capital sobre la vida del ser humano.

Por otro lado, todo se agrava aún más por la pandemia del Covid – 19 que tampoco permite la exportación de subproductos. El cuero y menudencias sufren ese problema. Ese derrumbe, trae más cartelización de los subproductos y la mayor concentración, acarrea más la baja de precios como la menudencia y el costo cero para la compra de cueros y el no retiro de los mismos de las plantas. De esta manera, se agravaron las dificultades operativas concretas por la baja de precios de los subproductos que ya impiden alcanzar el costo para alcanzar el piso de producción.

A la pérdida económica que agravan los problemas de costos productivos y ambientales, se suma la pérdida del consumo por falta de ingresos de la población y encima la industria ya tiene un trabajador muerto en el Frigorífico Federal por el Covid – 19 y trabajadores contagiados en la industria cárnica del sur del conurbano bonaerense. Hecho que también se agrava por la falta de un protocolo formal y sectorizado para la industria.

en este escenario, el hecho de que los formadores de precios de los subproductos aprietan con precios a la baja, al no retirar los cueros obtenidos de la faena de la planta, se provoca severos inconvenientes sanitarios en todo el proceso productivo. Esta situación, en medio de una emergencia sanitaria provocada por el no retiro de cueros y la falta de un protocolo formal y obligatorio contra el Covid – 19, (protocolo que tuvo que realizar la Federación de Cooperativas Autogestionadas) para el sector hasta se pone en peligro el abastecimiento de alimentos cárnicos y también pone en serio riesgo la inocuidad de la carne y los productos elaborados.

Es hora qué, ante la gravedad de la pandemia, cuarentena de por medio, se deba conformar un Frente de Acción Conjunta (FACON) entre los sectores más golpeados por esta crisis de la industria, sindicatos, organizaciones sociales y el gobierno. De esta manera se puede llegar a consensuar medidas de acción o normas legales que permitan frenar la baja de precios de subproductos y lograr el retiro normal del cuero de las plantas faenadoras, colocar barreras sanitarias contra el Covid – 19. De esa manera, se puede seguir manteniendo fuentes, puestos de trabajo, tributando y abasteciendo carne a los sectores populares.

Por último, algo que, en esta grave situación por la pandemia, se debe evitar logrando el Frente de Acción Conjunta es frenar la baja del subproducto cartelizado. De no ser así, y ante la ausencia de recuperar ingresos justos por cueros y menudencias, el sector de cooperativas, pymes y matarifes matriculados, no tendrán más alternativa que subir el costo del servicio de faena, y los dueños de las carnes sean cooperativas, pymes o matarifes matriculados deberán trasladarlo al costo del kilo gancho alrededor de 7 pesos el kilo res con hueso en el “gancho” hecho que hará que el consumidor final pueda acceder cada vez menos a la carne.

por Oscar Ruiz de Huidobro

En la industria cárnica hoy más que nunca están delimitadas las realidades productivas entre el sector exportador y el de consumo. Para los exportadores, desde el inicio mundial del Covid 19, se tuvo que renegociar contratos de exportación. Situación que se agravó desde marzo por la ausencia de embarques por el cierre de fronteras internacionales. La industria frigorífica más concentrada de capital transnacional y los sectores de un reducido grupo de empresas nacional exportadora, se les complicó la producción y acopian el excedente de carne en cámaras. Cabe destacar que ese sector tuvo exportación e ingresos record en 2019, hecho que le otorga una buena espalda financiera para soportar el temporal. Pero para el sector de las Pymes y Empresas Sociales Autogestionadas (ESA) (Cooperativas de Trabajo de los frigoríficos recuperados) todo se agravo. Veamos porqué.

El sector PYMES y de las ESA, vino sufriendo la política neoliberal del macrismo. Ambos sectores sufrieron pérdida gradual de demanda por la suba desmedida de precios de la hacienda en pie. Esto se debe, a que la política del sector agroexportador privilegió la venta al exterior para obtener más rentabilidades en dólares. Los agroexportadores no tenían el stock de cabezas de ganado para garantizar la oferta exportadora en los rodeos. Entonces subieron desmedidamente el precio del ganado en pie. De esa manera, bajaron la demanda de consumo del pueblo argentino. Así, lograron excedentes para exportar. De esa manera, por falta de demanda hicieron entrar en crisis a las PYMES consumeras y a las ESA las persiguieron de otra manera le sacaron las matrículas de matarife abastecedor. De esa manera, solo pueden trabajar a facson por la Resolución 21/E y las dejaron sin posibilidad de comprar, producir y comercializar socialmente.

Tras la derrota del neoliberalismo macrista, no se modificó la política agroexportadora. Ni aún en pandemia se hace. Se sigue cuidando el excedente de stock para exportación a costa del consumo del pueblo. Esta barbarie que bajo el consumo per cápita de un promedio anual de 71 a menos de 50 kilos habla del privilegio del capital sobre la vida del ser humano.

Por otro lado, todo se agrava aún más por la pandemia del Covid – 19 que tampoco permite la exportación de subproductos. El cuero y menudencias sufren ese problema. Ese derrumbe, trae más cartelización de los subproductos y la mayor concentración, acarrea más la baja de precios como la menudencia y el costo cero para la compra de cueros y el no retiro de los mismos de las plantas. De esta manera, se agravaron las dificultades operativas concretas por la baja de precios de los subproductos que ya impiden alcanzar el costo para alcanzar el piso de producción.

A la pérdida económica que agravan los problemas de costos productivos y ambientales, se suma la pérdida del consumo por falta de ingresos de la población y encima la industria ya tiene un trabajador muerto en el Frigorífico Federal por el Covid – 19 y trabajadores contagiados en la industria cárnica del sur del conurbano bonaerense. Hecho que también se agrava por la falta de un protocolo formal y sectorizado para la industria.

en este escenario, el hecho de que los formadores de precios de los subproductos aprietan con precios a la baja, al no retirar los cueros obtenidos de la faena de la planta, se provoca severos inconvenientes sanitarios en todo el proceso productivo. Esta situación, en medio de una emergencia sanitaria provocada por el no retiro de cueros y la falta de un protocolo formal y obligatorio contra el Covid – 19, (protocolo que tuvo que realizar la Federación de Cooperativas Autogestionadas) para el sector hasta se pone en peligro el abastecimiento de alimentos cárnicos y también pone en serio riesgo la inocuidad de la carne y los productos elaborados.

Es hora qué, ante la gravedad de la pandemia, cuarentena de por medio, se deba conformar un Frente de Acción Conjunta (FACON) entre los sectores más golpeados por esta crisis de la industria, sindicatos, organizaciones sociales y el gobierno. De esta manera se puede llegar a consensuar medidas de acción o normas legales que permitan frenar la baja de precios de subproductos y lograr el retiro normal del cuero de las plantas faenadoras, colocar barreras sanitarias contra el Covid – 19. De esa manera, se puede seguir manteniendo fuentes, puestos de trabajo, tributando y abasteciendo carne a los sectores populares.

Por último, algo que, en esta grave situación por la pandemia, se debe evitar logrando el Frente de Acción Conjunta es frenar la baja del subproducto cartelizado. De no ser así, y ante la ausencia de recuperar ingresos justos por cueros y menudencias, el sector de cooperativas, pymes y matarifes matriculados, no tendrán más alternativa que subir el costo del servicio de faena, y los dueños de las carnes sean cooperativas, pymes o matarifes matriculados deberán trasladarlo al costo del kilo gancho alrededor de 7 pesos el kilo res con hueso en el “gancho” hecho que hará que el consumidor final pueda acceder cada vez menos a la carne.

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